10/07/2012 | Actualizado 06:00:37 pm
LA OEA Y SU TIBIEZA INSULSA SOBRE PARAGUAY
Roy Chaderton, al referirse al informe final de la OEA sobre el golpe en Paraguay, señala: “No hay novedad, señora baronesa”, más de lo mismo con esta instancia tibia e insulsa.
Antes de que el golpe de estado en Paraguay se consumara, ya estaba la delegación de UNASUR, con su Secretario General a la cabeza, Alí Rodríguez Araque, acompañado de Cancilleres de toda la región, colaborando en intentos por evitar lo que sería un duro mazazo a la institucionalidad y los anhelos de transformación de un país profundamente desigual.

Durante el desarrollo del Golpe de Estado en ese país, los presidentes además se manifestaron en contra del mismo y adelantaron gestiones para preservar y hacer respetar la decisión del pueblo paraguayo de tener como presidente a Fernando Lugo.

Consumado el Golpe “Express”, instancias como UNASUR y MERCOSUR elevaron decisiones que, lejos de perjudicar al pueblo de Paraguay, castigaba a la casta de la extrema derecha de ese país, al suspenderlo de dichas instancias, en un esfuerzo porque no quedara impune ante la historia la violación del orden constitucional en tierra guaraní.

Mientras tanto, la OEA sólo fue una tímida sombra que, cuidando sus formas, no contribuyó en nada para evitar el Golpe de Estado en Paraguay. Más bien sus declaraciones se parecieron en demasía a las emanadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, hablando sobre concordia y ajustarse a los procedimientos del pleno derecho institucional. Así, transcurrieron dos semanas hasta que se instaló una comisión de investigación para evaluar la situación en Paraguay. Conclusión: su Secretario General anuncia que hay “llevar a término el proceso judicial, fortalecer la gobernabilidad de Paraguay en el período de transición hacia las elecciones de 2013 y asegurar un proceso electoral participativo y transparente”.

En ningún momento el titular de la OEA habló de Golpe de Estado, manifestando además su desacuerdo en excluir de esta instancia a Paraguay o alguna otra medida por gestionar esfuerzos para revertir la violación al sistema democrático en Paraguay y evitar que maniobras de los sectores más reaccionarios vuelvan a concretar este tipo de acciones en algún otro país. Nada de eso sucedió con la OEA.

En fin, declaraciones que demostrarían una tibieza cómplice con los intereses de Washington y con sus poderosos aliados a lo interno del país suramericano. Razón tiene el representante de Venezuela ante este organismo en decadencia, Roy Chaderton, al referirse al informe final de la OEA sobre el golpe en Paraguay: “No hay novedad, señora baronesa”, más de lo mismo con esta instancia tibia e insulsa.
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