Barack Obama manifestó estar “shockeado”. Según The Economist, en el 2007, 240 millones de armas circulando en ese territorio.
De nuevo en EEUU; esta vez en Aurora, a las afueras de Denver, Colorado, un joven de 24 años de edad, dotado de una máscara de gas, un rifle, una escopeta, una pistola y un chaleco antibalas entró a una sala de cine, donde se estrenaba la última película de Batman, y comenzó a disparar, asesinando a 12 personas y dejando un saldo de al menos 50 personas heridas. El responsable fue arrestado, disfrazado con una indumentaria semejante al villano de la película que se proyectaba y anunciando a la fuerza pública que su auto y casa contenían explosivos, listos para ser detonados.
Barack Obama, que se encuentra en Florida en actos de campaña para lograr su reelección presidencial manifestó estar “shockeado” y agregó que “como solemos hacer cuando nos confrontamos con momentos de oscuridad y desafío, tenemos que estar todos juntos como una gran familia americana”.
Pero esta gran familia americana encabeza, con un sorprendente y sangriento historial, la lista de países con los registros sobre los actos más terribles de matanzas, sin una razón inicial y aparente, ni objetivo claro, causadas por personas muy jóvenes con acceso libre a las armas; en un país donde la posibilidad de comprarlas representa una gestión tan fácil y cómoda como ir al supermercado a comprar verduras. Y es que, según datos de hace cinco años, la cantidad de armas en este país superaba ya la cantidad de adultos, 240 millones de armas circulando en ese territorio (The Economist / 21 de abril del 2007).
Esta facilidad sobre el acceso libre a las armas está auspiciada por la segunda enmienda de la Constitución, desde el cual se han amparado fabricantes, distribuidores, vendedores y compradores de armas. Esta anacrónica (en lo legal, en lo sociológico e histórico) y segunda enmienda reza: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será infringido”. Esta milicia armada se concibió para enfrentar a las fuerzas británicas en pleno proceso independentista estadounidense y en un marco simbólico, aún vigente, llamado espíritu de la frontera, que identifica y promueve en los ciudadanos de ese país la idea sobre la pertinencia necesaria y casi obligatoria de que estén armados para defenderse de agresores externos.
Así las cosas, masacres como la ocurrida en Aurora seguirán siendo la más fiel muestra de que el principal enemigo de los habitantes estadounidenses se encuentra en las propias entrañas de ese sistema, que genera y puede seguir generando víctimas fatales en lugares de tránsito masivo como cines, escuelas y centro comerciales.