03/08/2012 | Actualizado 02:00:33 pm
PARTIDOS ABANDONAN MESA DE LA UNIDAD
La tarjeta unitaria debía contener el apoyo de todos los partidos de oposición, pero no se ha logrado por la permanente pugna por el poder entre los intereses de la derecha y la extrema derecha.
La Mesa de la Unidad Democrática realizó un acto para juramentar comandos municipales en el estado Miranda, donde hasta hace unos meses, Henrique Capriles, candidato presidencial de la derecha, era gobernador.

La MUD pretendía reunir a todos los partidos que hacen oposición al presidente Hugo Chávez, al igual que la Coordinadora Democrática y otras instancias agotadas por la infértil discusión de la oposición venezolana; meta que ha resultado imposible para Capriles y otros dirigentes de la derecha.

La tarjeta unitaria debía contener el apoyo de todos los partidos de la oposición venezolana, pero tal objetivo no ha sido logrado por la permanente pugna por el poder, existente entre los distintos intereses de la derecha y extrema derecha.

Esto quedó evidenciado en el acto celebrado en el auditorio de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, donde Primero Justicia no asistió. El exgobernador del estado Enrique Mendoza, señaló que los partidos presentes ratificaron la unidad por encima de los “intereses mezquinos de algunos partidos”.

Con “algunos partidos” se refería a Primero Justicia; al respecto Mendoza dijo que “el que se pica es porque ají come”. Sin embargo, los comandos promueven una tarjeta unitaria que no es tal, pues a cada nuevo tropiezo de Capriles, otro partido le retira el apoyo que darían a un proyecto único.

Habían anunciado la presencia de María Corina Machado y Pablo Medina, pero ninguno asistió. Alfredo Romero de Proyecto Venezuela declaró que nadie obligaría a los partidos a unirse; mientras Gonzalo Himiob fue más crítico, dijo que era un “despropósito” que los partidos no apoyaran la unidad.

En la actividad estuvieron presentes activistas de Javu, grupo de jóvenes extremistas, asociados al grupo serbio Otpor, un pequeño ejército del que Goebbels estaría orgulloso.
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