"Tanto Leopoldo López como Enrique Capriles metieron a Álvaro Uribe Uribe en la política venezolana y ahora son prisioneros de ese error. Lo hicieron por inmaduros y con segundas intenciones porque lo son. los actos en los cuales incurrieron hace 10 años, cuando extremaron su participación en el golpe de abril, lo evidenció. Y el tiempo no sirvió para que maduraran. Porque la verdad es que constituye un insólito rasgo de ingenuidad relacionarse, políticamente, con una cuaima como el expresidente colombiano, experto en todo tipo de violencia, con su cementerio sobre sus espaldas: inmoral sin límites: ideólogo-fundador de los paramilitares; artífice de la parapolítica; con buena parte de sus excolaboradores procesados o presos. En fin, un personaje con el que se necesita ser bien pendejo para asociarse".
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