La agencia de medicamentos (ANMAT) de Argentina aprobó este miércoles el uso individual de cuatro pruebas para detectar COVID-19 en un contexto en el cual se han reportado 95.159 nuevos casos diarios, un récord desde el inicio de la pandemia, y se produce un pico de demanda de pruebas diagnósticas en los centros médicos del país austral. 

Los test de autoevaluación aprobados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, los cuales se realizan a nivel nasal o en la saliva, son de los laboratorios Abbott, Roche, Vyam Group y Wiener y se venderán próximamente en farmacias, informó el Ministerio de Salud argentino en un comunicado. 

La decisión fue anunciada cuando se ha reportado el mayor número de casos de COVID-19 en las últimas 24 horas y mientras hospitales y centros de testeo oficiales de Argentina están saturados por personas que solicitan un hisopado para saber si están enfermas. 

Desde marzo de 2020, cuando la pandemia impactó en el país sudamericano, unas 5,9 millones de personas se han contagiado y más de 117.000 han fallecido, según datos del Ministerio de Salud local. 

Argentina sufre una tercera ola de contagios causados principalmente por la variante Delta, la cual va en retroceso ya. Sin embargo, la variante Ómicron ha comenzado a mostrarse dominante en algunas jurisdicciones, como la provincia de Buenos Aires, la mayor y más poblada. 

Pese al pico de casos, las unidades de cuidados intensivos de los hospitales no se encuentran saturadas, de acuerdo a las autoridades sanitarias. En la actualidad hay 1.396 enfermos de coronavirus internados en terapia intensiva, lejos de los más de 7.900 que había en junio, cuando el país atravesaba una segunda ola de contagios. 

Según el Ministerio de Salud, las pruebas podrán adquirirse de modo individual, por instituciones públicas o privadas o por las autoridades de las distintas jurisdicciones siempre que los usuarios garanticen el reporte de resultados de forma inmediata luego de haber realizado la prueba. Los datos quedarán registrados en la base informática farmacéutica para ser notificados al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud. 

Si el farmacéutico no recibe el reporte del usuario deberá informar de ello a las autoridades sanitarias. 

(teleSUR) 

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