Este 23 de marzo, el filósofo, comunicador y analista político Miguel Ángel Pérez Pirela dedicó la edición 425 de su programa Desde Donde Sea a conjugar la guerra en Ucrania con las repercusiones que ya comienza a tener la guerra en la energía y los alimentos.

Para ello formuló las siguientes preguntas generadoras: ¿Se quedará Europa sin gas, sin petróleo? ¿Se quedará parte del mundo sin alimentos?, porque a su juicio, todo lo que está pasando, es el augurio de una crisis energética y una crisis alimentaria de alcance global.

Entrando en materia refirió que el inédito y severo paquete de sanciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y otros países occidentales como Japón, Canadá y Australia contra Rusia, ya comienza a mostrar unos efectos devastadores sobre la economía mundial, particularmente los que atañen a la distribución de hidrocarburos y alimentos.

En el mismo orden apuntó que el país eslavo, calificado por el Banco Mundial como la sexta economía del mundo, tiene una participación en el mercado energético que hasta ahora resulta insustituible y que en buena medida ha conseguido en las dos décadas que lleva Vladímir Putin al frente del país.

Por ello, los crecientes cercos sobre sus importaciones, que incluyen al petróleo y sus derivados, han orillado al Kremlin a adoptar medidas para contener el golpe, que dada su imbricación económica, tendrán impacto global, acotó.

Más precisamente, indicó, este miércoles, el presidente Vladímir Putin anunció que, en adelante, los países «no amistosos» tendrán que hacer los pagos de todas las mercancías, incluyendo los combustibles, en rublos.

Putin argumentó que con esta medida pretende prescindir del uso «de todas las monedas comprometidas» –es decir, el dólar y el euro–, en virtud de que la nación eslava no puede recibir los importes en ellas, aunque aclaró que ello no tendrá incidencia sobre el suministro de gas pactado en los contratos ya suscritos y tampoco afectará los precios.

«¿Qué está haciendo Putin? Está planteando una economía de guerra de resistencia frente a estos ataques económicos y financieros y le está diciendo a los europeos: ‘si ustedes quieren nuestro gas, tendrán que pagar en rublos’, ello para proteger la moneda nacional, que ha sido atacada en el corazón con estas agresiones», analizó el experto.

Agregó, asimismo, que tras el anuncio, el precio del gas en el mercado de futuros de abril en los Países Bajos trepó hasta los 1.350 dólares por cada 1.000 metros cúbicos, según informes de la bolsa londinense y el rublo se apreció frente al dólar, que se cotiza hoy a casi 95 rublos. 

Destacó que también los mercados petroleros reaccionaron al anuncio y el crudo Brent del mar del Norte, que sirve como estándar para la evaluación de los precios en Europa, superó nuevamente los 120 dólares por barril, impulsado por la guerra en Ucrania y la perspectiva de nuevas sanciones occidentales contra Rusia.

Según reseñaron agencias internacionales, el barril de Brent del Mar del Norte subió 4,43 % en la última jornada, ubicándose en 120,59 dólares, mientras que en Nueva York, el estadounidense West Texas Intermediate (WTI) se apreciaba 4,43 % y subía a 114,12 dólares por barril.

Empero, el comunicador señaló que el alza se atribuyó a la expectativa relacionada con la imposición de nuevas sanciones de Occidente a Rusia y no al anuncio que hiciera el presidente Vladímir Putin.

En todo caso, Rusia adoptó esta medida tras las declaraciones del alto representante de la Unión Europea para Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell, quien el pasado lunes avanzó que el bloque comunitario estudiaba prohibir las importaciones de petróleo y carbón rusos, aunque subrayó que el gas quedaría fuera de cuestión.

En ese orden, precisó que que el tema se discutirá en la cumbre del Consejo de Europa que se realizará los días 24 y 25 de marzo. En la misma fecha tendrán lugar un encuentro de Jefes de Estado de la OTAN y una reunión del G-7. En los tres casos está prevista la participación del presidente estadounidense, Joe Biden.

Según lo expresado por Joe Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Biden, la Casa Blanca anunciará el cuarto paquete de sanciones contra Rusia desde que comenzó la guerra en Ucrania, con el que se pretende cerrar cualquier vía de escape económico a la nación eslava.

Por otro lado comentó que medios occidentales como Deutsche Welle especulan que el blanco podrían ser las transas del Kremlin con China e India, países que ya realizan transacciones en sus monedas locales y que se han opuesto a sancionar a Rusia y a condenar explícitamente sus acciones militares en Ucrania.

A su parecer, no hay duda alguna de que las sanciones tienen un alcance mundial y aunque la guerra acabara mañana, sus efectos no lo harán, por lo que arreciamientos o nuevos anuncios no perjudicarán solo a Rusia, como de hecho está sucediendo. «Ya podemos hablar de una guerra global», enfatizó.

La hambruna mundial, la amenaza de la que nadie habla

Perez Pirela puso el acento en otro aspecto que ha sido convenientemente silenciado por la gran prensa, que es la amenaza de hambruna que se cierne sobre el orbe y en ese sentido, destacó que se registran dos puntos sensibles de este bloqueo sin precedentes contra la economía rusa: sus efectos sobre la cadena de suministros y sobre la producción de alimentos.

«Ya hoy Ucrania dijo que no puede utilizar los puertos que solía emplear para sacar sus mercancías, lo que significa que empezará a truncarse la cadena de distribución», dada su importancia en la producción de alimentos, subrayó. 

A este respecto, recordó que la Organización de las Naciones Unidas exhortó a los países a «prevenir un huracán de hambre» y evitar «el colapso del sistema alimentario global».

«Es decir, estamos hablando de un efecto autodestructivo que está causando crisis económica y más allá», advirtió, pues Rusia y Ucrania, dos de las naciones involucradas en este conflicto, son importantes productoras de trigo y otros cereales, así como de otras bases que son utilizadas en la industria alimentaria de todo el mundo.

Del lado ruso, las fuertes restricciones impuestas a sus importaciones comprometerán el abastecimiento de materias primas para la elaboración de alimentos; del lado ucraniano, la guerra ha ocasionado el desplazamiento de millones de personas y el abandono de zonas de cultivo, por lo que existe un alto riesgo de que las cosechas se pierdan, precisó.

Para el analista es inadmisible que a la fecha, aunque han proliferado anuncios sobre acciones diplomáticas, bélicas y comportamiento de los mercados, ninguno de los países y organismos que han impulsado estas sanciones contra Rusia ha anunciado ni una sola medida concreta para frenar, contener y mucho menos evitar la amenaza de hambruna que se cierne sobre el planeta.

En su criterio –y como cabe esperar–, los países del Sur global, muchos de los cuales ya presentan cifras alarmantes de inseguridad alimentaria, podrían ser los primeros en padecer los efectos del desabastecimiento de granos y otras materias primas esenciales en la industria de los alimentos.

Sin embargo, de acuerdo con los pronósticos, esta situación, como la pandemia, no estaría concentrada exclusivamente en los países de bajos ingresos, sino que también amenaza con echar a la pobreza a cientos de millones de personas que viven en el Norte global y en el presente pueden cubrir sus necesidades básicas, al tiempo que quienes ya tienen dificultades para acceder a los alimentos estarían claramente en riesgo vital.

EEUU padece internamente los efectos de las sanciones que impuso a Rusia

Otro tema silenciado en la narrativa dominante es el efecto que tienen las sanciones impuestas a Rusia sobre la economía estadounidense. Así, mencionó que aunque es evidente que Estados Unidos podría resultar altamente beneficiado al desplazar a Rusia del mercado energético europeo, el panorama no es tan claro cuando se examinan en detalle los efectos del alza del crudo sobre su mercado interno.

A su juicio, ha sido público y notorio que desde el inicio de la crisis en Ucrania, el país ha experimentado un incremento constante en los precios del combustible, a lo que se suma la mayor inflación en cuatro décadas derivada principalmente de la pandemia, lo que ha obligado a la administración Biden a adoptar medidas de contención.

Para ahondar en los detalles de las implicaciones de las sanciones contra Rusia, Pérez Pirela rescató las declaraciones que ofreciera el analista político español Txema Sánchez, perteneciente a la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad a la cadena teleSUR, en las que aseguró que la nación norteamericana sufrirá impactos en los suministros, amén de la ya vaticinada escalada en los precios del petróleo, que conservadoramente JP Morgan proyectó en 195 dólares por barril al cierre de 2022.

En su, si bien Rusia pagará un precio elevado por las sanciones occidentales, Estados Unidos tampoco saldrá indemne de esto, pues su economía es sensiblemente más dependiente del comercio exterior que la rusa y proporcionalmente, la carga por habitante es mayor.

En términos sencillos, explicó, esto se traduce en que el pueblo estadounidense tendrá que lidiar con mayor inflación y su gobierno enfrentará presiones fiscales, pues los costos generales de todas las mercancías se encarecerán.

La arremetida de Washington contra Rusia ha sido de tal magnitud que incluso podría haber puesto en riesgo su propia seguridad energética, puesto que aliados tradicionales como Arabia Saudita o Qatar no han respondido a su pedido de aumentar la producción en el seno de la OPEP.

Desde su punto de vista, en esta decisión estarían convergiendo dos factores de interés: por un lado, los acuerdos de producción suscritos dentro del grupo OPEP+, que incluye a otros grandes productores como Rusia, así como las negociaciones de Riad con Beijing para comerciar petróleo en yuanes.

Si bien estas conversaciones llevan varios años en curso, se especula que podrían estarse acelerando, toda vez que el reino saudí, que produce diariamente 9,3 millones de barriles de petróleo al día y es solo superada por Estados Unidos y Rusia, vende a China el 25% de todo su crudo.

A esto añadió las dificultades internas para incrementar su propia producción, dados los altos costos del ‘fracking’ y la imposibilidad de reactivar en el corto plazo los pozos que fueron cerrados para disminuir la oferta, en razón de la pandemia.

Europa: arrastrada por EEUU a pagar por las sanciones a Rusia

En relación con los efectos de las sanciones contra Rusia, señaló que está fuera de discusión es el perjuicio económico que estas tienen y tendrán sobre los países de la Unión Europea, pues para satisfacer su demanda energética, está obligada a comprar el 60% de los hidrocarburos que necesita, cifra que escala hasta el 90% si se considera solo el petróleo.

Aunque es cierto que desde 2014, cuando Occidente sancionó a Rusia por la reincorporación de Crimea a su territorio, Bruselas ha hecho lo imposible por frenar su dependencia del gas ruso incorporando a otras naciones como Argelia, no cabe duda de que la realidad viaja a contrapelo de sus aspiraciones.

«Desde 2014 hasta ahora, esos intentos han sido fallidos y Europa sigue dependiendo de las importaciones energéticas, particularmente de Rusia», puntualizó, porque si bien algunos países han logrado avanzar hacia la ruta verde planteada por el Consejo de Europa para la transición energética, en general, el bloque comunitario está lejos de la soberanía en este rubro.

Pérez Pirela es de la opinión de que pese a la promesa de más sanciones contra la Federación de Rusia anunciadas por Bruselas, no parece muy probable que la Unión Europea se lance a la aventura de bloquear completamente al país eslavo, muy especialmente porque no puede arriesgarse a que Moscú cierre la llave del gas.

Sin embargo, al embarcarse en la aventura de Washington, la Unión Europea ha atentado contra su propia seguridad y ha arrastrado a sus ciudadanos a un callejón sin salida, que en la peor situación les podría conducir a un escenario bélico desconocido –y hasta inimaginable– para las nuevas generaciones, acotó el especialista.

Las salidas de Rusia pasan por China

Continuando con las implicaciones de las sanciones occidentales contra Rusia, Miguel Ángel Pérez Pirela disertó en torno a las opciones que tiene Moscú para sortearlas, pues es irrefutable que está pagando y pagará un alto precio político y económico por su campaña militar en Ucrania, más allá de las razones que la motivaron, incluyendo la que podría considerarse como causa última: la expansión progresiva de la OTAN hacia sus fronteras.

Sin embargo, a su parecer ello no implica exactamente que el gobierno ruso esté de manos atadas, pues lleva ocho años lidiando con sanciones –antes del inicio de la guerra era el segundo país más sancionado– y ha diseñado estrategias para sobrevivir comercial y financieramente en un entorno hostil.

Esta sería la razón por la cual el pasado lunes, al conocerse que Occidente impondrá nuevas restricciones a la economía rusa, el Kremlin ratificó que las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos no impedirán que Rusia alcance sus objetivos en Ucrania, esto es: desmilitarizar y desnazificar al país.

Más específicamente, el vicecanciller ruso, Serguéi Riabkov dijo este martes: «Tomamos esto con pesar, pero no tiene ningún efecto sobre nuestra determinación de avanzar para lograr los objetivos de la operación militar especial [en Ucrania] y adaptarse a las circunstancias asociadas a las sanciones estadounidenses y las sanciones aplicadas por los satélites europeos de Estados Unidos tras su sugerencia», dijo este martes el vicecanciller ruso Serguéi Riabkov.

El analista agregó que Riabkov responsabilizó a Estados Unidos de que las relaciones estén «al borde de una ruptura» y demandó a Washington cesar las tensiones «tanto a nivel verbal como con la entrega de armas al régimen de Kiev».

En su opinión, aunque es cierto que se trata de paquetes de restricciones sin precedentes que aún no han sido completamente anunciados, está visto que Occidente baila en una cuerda floja que amenaza con romperse y descalabrar la economía mundial todavía más de lo que se ha proyectado.

Asimismo, resaltó que expertos como el politólogo argentino Atilio Borón consideran que en un conflicto geopolítico como el que hoy se desarrolla –a su juicio, impulsado por Estados Unidos–, Europa tiene todas las de perder, al tiempo que Moscú podría afianzar todavía más sus lazos con Beijing.

Pérez Pirela indicó que el decurso de los acontecimientos parece otorgar la razón a Borón, pues el gobierno chino, sin respaldar abiertamente la operación militar emprendida por Moscú, se ha negado en redondo a sumarse a la lista de países sancionadores.

Asimismo, distintos voceros de la administración de Xi Jinping han defendido la posición de China, que en paralelo intenta posicionarse como un mediador entre las partes, ello sin renunciar a sus alianzas estratégicas con Rusia o Ucrania.

«No tengo la menor duda que en todo este tema, China dirá la última palabra», aseguró el comunicador.

Siguiendo con los respaldos de Beijing a Moscú, todavía más categórica fue la negativa china a acompañar la expulsión de Rusia del G20, organismo multilateral en el que convergen los países con las 20 economías más grandes del mundo que impulsara Polonia, cuyo presidente deslizó que podría reemplazar el asiento vacío el país eslavo.

A este respecto, citó lo expresado este miércoles por Wang Wenbin, portavoz de la Cancillería china dijo este miércoles que «el G20 es el principal foro de cooperación económica internacional, y Rusia es un miembro importante del mismo».

Agregó que este vocero oficial subrayó que «ningún miembro del G20 tiene derecho a negar la membresía a otro país» e insistió en que el ente «debe hacer uso de un multilateralismo verdadero» para fortalecer la solidaridad y la cooperación.

Para cerrar este punto, apuntó que según estimaciones de los especialistas, estos acercamientos sino-rusos continuarán y se fortalecerán, principalmente –aunque no solo– en el ámbito energético, pues su alianza geopolítica persigue consolidar un orden mundial pluripolar.

Sin embargo, destacó que los expertos matizan que aún faltan varios años para que proyectos de alta envergadura como los gasoductos Fuerza de Siberia 1 y Fuerza de Siberia 2 estén en pleno funcionamiento.

Las sanciones contra Rusia y la hegemonía del dólar

Otro aspecto que en su opinión tendrá que esperar es la posibilidad de establecer un sistema de pagos independiente que implique el abandono completo del patrón dólar y con ello, el fin de la hegemonía financiera de Estados Unidos, aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que tras la crisis en Ucrania, es posible que muchos países reconsideren reducir la cantidad de reservas internacionales internacionales en dólares.

En este orden refirió que de acuerdo a lo que expresara la economista jefe del FMI, Gita Gopinath, en una entrevista concedida a la revista Foreign Policy, esto no significa que el dólar esté al borde de una «desaparición inminente» como moneda de reserva internacional, pero si habrá «focos» donde se produzcan estos cambios, que podrían acelerarse si se extiende la guerra en Ucrania.

Gopinath también indicó que el FMI observa una «fragmentación creciente» en los sistemas de pagos globales, directamente atribuibles al conflicto bélico, que según previsiones del organismo ocasionará que la economía global crezca 4,4 % menos de lo previsto.

A su parecer, esta «fragmentación creciente» resulta esperable en virtud de la importancia económica de Rusia y de la negativa de otros gigantes comerciales como China, India o Brasil a imponer sanciones al país eslavo.

De otra parte, el analista recordó que es suficientemente conocido que Estados Unidos utiliza su hegemonía financiera como arma política y en contubernio con países de la Unión Europea, ha conseguido confiscar o apropiarse de las reservas de naciones sancionadas o invadidas, como Irak, Libia o Venezuela.

Tras la escalada en Ucrania, el blanco de esta práctica dirigida a empobrecer países y a poner en riesgo la vida de sus ciudadanos, fueron los activos rusos, que en decir del canciller Serguéi Lavrov, han sido «robados» con el pretexto de la guerra.

A modo de cierre, señaló que en declaraciones ofrecidas este miércoles, Lavrov también anunció que su país trabaja con la Unión Económica Euroasiática para sortear las sanciones y destacó que existe una zona de libre comercio en la Comunidad de Estados Independientes, de la que forman parte la mayoría de las exrepúblicas soviéticas.

(LaIguana.TV)

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