La crisis de chips y energía han venido acechando la economía global desde hace un año. Desde finales del 2021, la situación empeoró por la alta inflación, producto de la descontrolada emisión de dólares en EEUU. Ahora, las sanciones impuestas a Rusia por Occidente han disparado los precios de los alimentos y combustibles en todo el mundo.

Los países pobres y en vías de desarrollo son los primeros en sufrir las catastróficas consecuencias del intento de Occidente de aislar a Rusia de los mercados mundiales.

Y es que Rusia no solo es el país más extenso del mundo, sino también uno de los mayores exportadores de combustibles, alimentos y fertilizantes del planeta. Las restricciones tomadas por los países desarrollados han dificultado el suministro de estos productos básicos a los mercados internacionales, lo que ha provocado la escasez y el incremento de precios.

Así, los precios mundiales de los víveres acaban de alcanzar un nuevo récord. El índice de precios de los alimentos de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicado el 8 de abril llegó a 159,3 en marzo, casi un 13% más que en febrero.

A esto se le suma el aumento de los precios de la energía. Por ejemplo, los precios mundiales del petróleo se encuentran un 60% más altos que hace un año. Mientras que el costo del carbón y el gas natural también se ha disparado.

Si bien los países con economías más desarrolladas tienen mayores capacidades para proteger a sus ciudadanos de los aumentos de precios, también es cierto que son los principales acreedores de los países en vías de desarrollo. Según el Banco Mundial, cerca del 60% de los países más pobres «ya estaban en situación de sobreendeudamiento o en alto riesgo de contraerla» en vísperas del conflicto en Ucrania.

Perú se cae víctima del descontento en América Latina

Como resultado, la inflación de Perú en marzo fue la más alta en 26 años, según el Instituto de Estadística del país. El segmento más expuesto fue precisamente el de alimentos y combustibles, con precios que subieron un 9,54% desde el año pasado, informó el Banco Central del Perú.

Con los precios subiendo tan rápido, no faltó mucho tiempo para que las protestas comenzaran a extenderse por todo el país. Las movilizaciones iniciaron el 28 de marzo con los transportistas de carga e incluyeron bloqueos de carreteras. Desde entonces, miles de personas han salido a las calles del país y al menos seis han perdido la vida en las violentas manifestaciones.

El 4 de abril se logró un acuerdo para exonerar el combustible del impuesto al consumo, pero los gremios del transporte de pasajeros continuaron con la protesta. En los últimos días, otras organizaciones y grupos se sumaron a las protestas con algunas regiones cerrando escuelas y recurriendo a la enseñanza en línea como consecuencia de bloqueos de carreteras y piquetes.

Sri Lanka se enfrenta a una escasez de alimentos

Una situación peor que en Perú se vive en Sri Lanka. La nación insular de 22 millones de habitantes está sumida en protestas y saqueos de tiendas y almacenes sin control alguno, con manifestantes desafiando los toques de queda y los ministros del Gobierno renunciando en masa.

Las autoridades del país han devaluado su moneda, la rupia de Sri Lanka, mientras intentan obtener un rescate del Fondo Monetario Internacional. Pero eso solo aceleró la inflación que en enero llegó al 14%, casi el doble del ritmo de aumento de precios en EEUU que también vive su mayor espiral inflacionaria en 40 años.

Otro movimiento del poder fue la prohibición de las importaciones de fertilizantes químicos en 2021. Las autoridades soñaban con hacer del país el centro de la agricultura orgánica, pero como resultado, esta misma agricultura entró en una profunda recesión con cortes en la producción del famoso té de Ceilán, al igual que el arroz, un producto básico en la dieta local. Este podría ser uno de los ejemplos de la necesidad de promover la agenda verde con extrema precaución en los países en vía de desarrollo.

La India ya está ayudando activamente. En concreto, Nueva Delhi está enviando al vecino país combustible diésel. Además, realiza grandes envíos de arroz a Sri Lanka, aunque es cierto que esta asistencia no es gratuita, para recibirla Colombo ya tomó un préstamo por un monto de 1.000 millones de dólares, lo que incrementa su deuda externa a 35.000 millones de dólares.

(sputniknews.com)

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