Estados Unidos vive otro fin de semana violento al reportar hoy un nuevo tiroteo masivo en una iglesia del condado de Orange, en el estado de California.

El hecho, ocurrido alrededor de las 14:00 (hora local) dejó un muerto y cuatro personas heridas de bala, según confirmó el departamento de Policía local, que asegura haber detenido ya al responsable.

Fotos y videos en las redes sociales muestran ambulancias y camiones de bomberos estacionados en las afueras del templo, ubicado en la localidad de Laguna Woods, a 81 kilómetros al sureste del centro de Los Angeles.

Con este episodio suman 199 los tiroteos masivos ocurridos en lo que va de año en Estados Unidos, donde los muertos por esa causa ascienden a casi 16 mil, de acuerdo con la organización Gur Archive Violence que actualiza constantemente las estadísticas.

Este sábado, un joven blanco de 18 años se acercó a un supermercado de la ciudad de Buffalo, en Nueva York, abrió fuego contra los compradores y empleados y dejó 10 muertos y tres heridos, la mayoría negros.

El autor del crimen estaba fuertemente armado, vestía equipo táctico y usó una cámara para transmitir en vivo el ataque a través de la plataforma Twitch.

Por sus acciones fue acusado de asesinato en primer grado y detenido sin derecho a fianza mientras investigan el caso como un crimen de odio y un caso de extremismo violento por motivos raciales, de acuerdo con Stephen Belongia, oficial del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

Luego del hecho el presidente Joe Biden llamó en un comunicado a poner fin al “terrorismo doméstico alimentado por el odio”, actos que calificó como “antitéticos” a los valores estadounidenses.

Los numerosos hechos de ese tipo ocurridos en todo el país reavivaron recientemente el debate sobre las medidas de control de armas en una nación donde las muertes por esos artefactos superan a las provocadas por accidentes automovilísticos.

(Prensa Latina)

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