Las acusaciones ucranianas contra militares rusos de crímenes durante la operación especial son inaceptables, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. 

«Consideramos imposible e inaceptable utilizar estos términos», comentó a los periodistas las acusaciones contra los militares rusos. 

El vocero agregó que «muchos casos de los cuales habla Ucrania son obviamente falsos». 

Las acusaciones «más atroces», continuó, «son escenificaciones que nuestros especialistas verificaron detalladamente». 

El 2 de marzo, la fiscalía del Tribunal Penal Internacional de La Haya (TPI) inició la investigación de los eventuales crímenes de guerra en Ucrania. El 11 de marzo, el fiscal del TPI, Karim Khan, informó que el grupo instructor procedió a la recogida de pruebas. 

El portavoz del Kremlin declaró que Rusia rechaza de plano las acusaciones de Kiev sobre la implicación de Moscú en los crímenes de guerra en Ucrania y recordó que Rusia no es participante del Tribunal Penal Internacional. 

Renuencia de Kiev de proseguir las negociaciones 

Además, el portavoz añadió que las negociaciones entre Rusia y Ucrania no avanzan debido a la falta absoluta del deseo de continuarlas por parte de Kiev. 

«Las negociaciones no avanzan, estamos constatando la falta absoluta del deseo de continuarlas por parte de los negociadores ucranianos», dijo. 

Preguntado si el proceso negociador podría reanudarse tras la plena capitulación de los militares ucranianos que están en el recinto de la acería Azovstal, Peskov respondió que difícilmente puede existir la vinculación directa entre esos procesos. 

Al comentar los intentos de Kiev de presentar la rendición de los radicales atrapados en Azovstal como una «evacuación», el portavoz del Kremlin dijo: «Los que estaban escondiéndose en el recinto de la planta Azovstal deponen las armas y se entregan» y agregó que no puede haber otra interpretación de lo que está pasando. 

El portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, el general Ígor Konashénkov, informó anteriormente que el 16 de mayo se rindieron 959 integrantes del regimiento nacionalista ucraniano Azov (contra los efectivos de ese regimiento se abrió un expediente penal), incluidos 80 heridos; todos ellos estaban bloqueados en la planta Azovstal de Mariúpol. 

El presidente ruso, Vladímir Putin, anunció en la madrugada del 24 de febrero el lanzamiento de una operación militar especial en Ucrania alegando que las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, previamente reconocidas por Moscú como Estados soberanos, necesitan ayuda frente al genocidio por parte de Kiev. 

Uno de los objetivos fundamentales de esa operación, según Putin, es la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania. 

Según el Ministerio de Defensa ruso, los ataques militares no están dirigidos contra instalaciones civiles, sino que buscan inutilizar la infraestructura bélica. 

(Sputnik) 

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