La urgencia de petróleo derivada del conflicto en Ucrania y la tensión regional en torno a la Cumbre de las Américas han orillado a Estados Unidos a relajar sus medidas coercitivas contra Venezuela y Cuba.

En el caso venezolano, busca abrir canales para el aprovechamiento del crudo en un panorama mundial inestable derivado de las sanciones impuestas por Occidente contra Rusia como represalia por la operación militar especial que sostiene Moscú en territorio ucraniano.

En el caso cubano, ha relajado criterios de viaje desde la isla hacia Estados Unidos, promoviendo iniciativas comerciales desligadas de Cuba y aumentado los montos autorizados de remesas enviadas a habitantes cubanos desde territorio estadounidense.

Sputnik conversó con el exembajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe, y con la doctora en estudios latinoamericanos, Claudia Serrano, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para desentrañar los significados de estas decisiones de Washington en materia de política internacional.

Recuperar la política de Obama frente a Cuba

Pascoe, quien fue representante diplomático de México en Cuba entre 2000 y 2002, considera que las medidas de Washington frente a su bloqueo contra la isla buscan revertir las posiciones de Donald Trump, antecesor de Joe Biden en la Casa Blanca.

Además, dice, Estados Unidos busca avivar tensiones con respecto a la postura que ha tomado México en favor del presidente cubano Miguel Díaz-Canel.

«Estados Unidos está queriendo, por lo menos, presentarse como el defensor de los pueblos que considera que están siendo maltratados por sus Gobiernos dictatoriales o autoritarios», pondera.

«Las medidas que tomó Biden con relación a remesas, vuelos y los trámites consulares para permitir a ciertas personas moverse hacia Estados Unidos de la isla han estado activas desde hace tiempo. En realidad Obama había acordado incluso hacer mucho más con Raúl Castro», recuerda el diplomático.

Con esto, Biden también emite un gesto que busca mostrar disposición a la flexibilidad en su política frente a Cuba, además de generar una dicotomía donde presuntamente apoya al pueblo cubano, pero a la vez repudia a la que considera una dictadura.

«Es un intento también por poner una cierta distancia con la posición de México y queriendo colocar a México como el país que defiende a la dictadura y Estados Unidos como el país que apoya al pueblo cubano. Creo que hay, en el fondo, una disputa política que sigue y que se está agravando entre México y Estados Unidos sobre este tema», expone.

Replanteamientos necesarios ante la crisis

«Hay un replanteamiento importante con respecto a esos países [Cuba y Venezuela] porque la prioridad de Estados Unidos, en este momento, sigue siendo Rusia y el curso del conflicto que sostiene con Ucrania. Bajo ese parámetro hay otros recursos que son esenciales y que lo obligan a transigir con los países latinoamericanos», evalúa en entrevista Claudia Serrano, experta en estudios latinoamericanos por la UNAM.

«Bajo esa lógica, Washington tiene que reformular ciertas posiciones con la finalidad de no aumentar fricciones donde pudiera más bien sumar posiciones hacia determinados consensos que ya tienen un alcance de carácter internacional, y en este caso la Cumbre de las Américas es un claro ejemplo de, por lo menos, tener esa posibilidad de mostrar cierto grado de liderazgo [en el encuentro diplomático]», señala.

¿Rebeldía en la Cumbre de las Américas?

Los motivos son diferentes, pero Brasil, México, Guatemala, Bolivia y países de la Comunidad del Caribe (Caricom, por su nombre en inglés) han amagado con no asistir a la Cumbre de las Américas, a celebrarse del 6 al 10 de junio en la ciudad de Los Ángeles, lo que quizás revela que Estados Unidos no tiene más la voz protagónica en la región ni está siendo eficaz en la construcción de acuerdos multilaterales significativos.

«Hay un posicionamiento de retorno a esta unidad latinoamericana en cuanto a pesos y contrapesos, pero no podemos aglutinar las posiciones de todos estos países bajo la misma lógica», matiza la doctora Serrano.

Aunque el caso de Brasil es particular, los países caribeños, Bolivia y México sí se posicionan desde un criterio de avance hacia el diálogo regional pese a las diferencias.

El diplomático Pascoe considera que la relajación de las medidas de Washington contra Cuba podría funcionar, a su vez, como un guiño a los países de la Caricom para incentivar su participación en la Cumbre de las Américas, rumbo a la construcción de consensos operativos regionales.

«Hasta el momento no veo una flexibilización de Estados Unidos en cuanto a la invitación a Venezuela, Nicaragua y Cuba, pero también son tiempos de cambios y pudiera haber una decisión política en Washington de invitar a esos países», apunta el exembajador.

Además, recuerda que el Gobierno de Daniel Ortega ya declaró que, aunque lo inviten, no participará en la reunión multilateral en Los Ángeles, y se podría esperar una postura igual en Venezuela, entre otras cosas porque funcionarios del gobierno de Maduro tienen órdenes de aprehensión ante la justicia de Estados Unidos.

América Latina: región histórica de la influencia de EEUU

Desde postulados como la Doctrina Monroe o actos autoritarios como el Plan Cóndor o la invasión a Panamá en 1989, entre tantos episodios, históricamente América Latina ha sido una zona de influencia común de Estados Unidos, un panorama que, sin embargo, se ha relativizado con el crecimiento de la presencia de fuerzas como Rusia.

La región latinoamericana, en los últimos años, ha alcanzado una posición privilegiada con Washington, evalúa Serrano, mientras la mismo tiempo diversifica sus relaciones multilaterales con potencias como Rusia y China.

«Esto se da a partir de la llegada de los Gobiernos progresistas en el nuevo siglo, sin embargo, cuando sucede la crisis del 2008, en lugar de fortalecerse esas relaciones y la incursión que había tenido Rusia en particular en algunos países, se va debilitando a causa de la contracción económica», apunta la académica.

«Sin embargo, hay presencia rusa en varias áreas de interés, por ejemplo, con Brasil, con Ecuador, con el propio México se han hecho algunos acuerdos importantes en materia de desarrollo de investigación científica, pero son presencias que van de la mano con también una posición en China, que ha venido aumentando en áreas estratégicas, pero que no logra desplazar del todo la hegemonía que han tenido los Estados Unidos en algunos sectores», agrega.

Así, estima Serrano, estos países mantienen disputas en áreas estratégicas de la región latinoamericana.

En tanto, Pascoe considera que, en gran medida, las economías latinoamericanas siguen vinculadas al liderazgo estadounidense en acceso a mercados y capitales.

«Eso no ha cambiado, eso sigue igual que siempre, pero es cierto que se ha pateado el avispero: Argentina, Perú, Chile, todos dijeron que era mejor una Cumbre con todos, pero no dijeron que no irían, los que han dicho que no irían son México y Bolivia», apunta el diplomático.

«Lo único que destaca de todo esto en mi opinión es el tono más rojizo, aparentemente, de López Obrador», añade Pascoe.

(Sputnik)

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