Para el economista y analista político venezolano Luis Vicente León, el arribo de Gustavo Petro a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto traerá cambios significativos en la posición de Venezuela en la región y comprometerá el enfoque estadounidense, consistente en la aplicación de medidas coercitivas unilaterales.

A su parecer la consolidación de «un grupo mayoritario de gobiernos de izquierda en toda América Latina (…) abren oportunidad de acercamiento a Maduro, al menos para estimular negociaciones regionales», a pesar de que medien «diferencias de estilo e intensidad» entre esas administraciones.

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Aunque matiza que es poco probable que se recuperen de inmediato las relaciones diplomáticas entre Caracas y Bogotá, debido a que el mandatario colombiano «evitará asumir costos políticos innecesarios a corto plazo, sí luce probable el rescate inminente de las relaciones comerciales, fronterizas y consulares entre los países».

A su juicio con el triunfo de Petro, la economía neogranadina «podría ser afectada a corto plazo por desconfianza, inflación y populismo», razón por la cual la regularización de las relaciones comerciales con Venezuela representaría una oportunidad «para compensar caídas de su actividad convencional».

En su opinión, no pareciera que «Petro esté interesado en estrechar relaciones con la guerrilla», aunque advierte que «su posición de combate será menos dura que su predecesor», con lo que si bien disminuiría «el riesgo de conflicto nacional», aumentaría «el riesgo de presencia guerrillera en frontera, sin combate efectivo».

En esta valoración, el especialista omitió que el presidente electo de Colombia manifestó el domingo que estaba dispuesto a entablar negociaciones con los grupos armados y a la víspera, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) comunicó su recíproco interés en instalar conversaciones para lograr la paz, si bien es cierto que aún no se han hecho públicos los detalles de la estrategia de seguridad del gobierno del Pacto Histórico.

De regreso a las implicaciones de la llegada de Petro a la presidencia, León especula que el líder colombiano «podría concretar una alianza de presidentes de izquierda que replanteen mecanismos para negociar soluciones regionales al conflicto venezolano y evitar que nuestro país se voltee completamente al mundo no occidental», dato este que califica como «una buena noticia».

En todo caso, para él aún no está claro si «Petro representará un viraje hacia el populismo radical de izquierda (Cuba, Nicaragua, Venezuela) o hacia el neosocialismo pragmático (como Mexico, Chile o Peru)» y tampoco cree que esa duda se disipe en el corto plazo, toda vez que «las primeras medidas no mostrarán la estrategia transparentemente».

En contraste, a su juicio es que más allá de lo que estima como ejercicios gubernamentales «moderados o radicales» de la izquierda regional, los mandatarios «rechazan las sanciones y serán proclives a la negociación política con Maduro», lo que indudablemente hace que cambie «el juego» y que Washington estará obligado a «mirar con extremo cuidado».

(LaIguana.TV)

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