El desacuerdo entre Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden sobre la consolidación de China como el mayor gigante industrial a nivel global genera debates en torno a la política exterior de Pekín en la región latinoamericana.

Estados Unidos ha impuesto una hegemonía sobre América Latina desde mediados del siglo XIX. Por ello, el acercamiento a esta zona por parte de cualquier potencia contraria a los intereses estadounidenses es vista con recelo por Washington, que pierde cada vez menos influencia sobre los países latinoamericanos que son gobernados por líderes de izquierda.

Desde la llegada de Xi Jinping al poder, China se ha dedicado a estrechar lazos con la región latinoamericana, sobre todo con México y Brasil, dos naciones estratégicas por sus ubicaciones geográficas y sus grandes capacidades industriales y financieras.

Sin embargo, ¿a quién le conviene esta cercanía? ¿La guerra comercial entre China y Estados Unidos tendrá una de sus arenas de batalla en América Latina? Estas son algunas de las preguntas que se han planteado a raíz de la diferencia que tuvieron los mandatarios de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Estados Unidos, Joe Biden, en la Casa Blanca el pasado 12 de julio.

«Debemos reconocer que, desde hace tiempo, no estamos produciendo lo suficiente. En las últimas tres décadas se aceptó de forma cómoda que China sería la fábrica del mundo, con la falaz idea de que, por la globalidad, no era necesaria la autosuficiencia alimentaria, energética y de otros bienes porque podíamos importar lo que necesitáramos», acusó López Obrador.

Biden negó los señalamientos de su homólogo mexicano e incluso aseguró que Estados Unidos produce más productos agrícolas que el gigante asiático. Al final, no hubo consenso entre los jefes de Estado.

«América Latina y el Caribe es una zona de influencia natural de Estados Unidos, por lo que la presencia de China en esta región es vista como injerencista», explica en entrevista con Sputnik Michelle Calderón, maestra en estudios de Asia y África con especialidad en China por el Colegio de México (Colmex).

Los ejes de la presencia de China en Latinoamérica pueden dividirse en político-diplomáticos, económico-comerciales y científico-tecnológicos. Todos ellos, explica la internacionalista, obedecen a una serie de estrategias de largo alcance que promueve Xi Jinping.

«En el rubro económico y comercial, hay interés de China por adquirir materias primas y productos agrícolas en América Latina. Además, los chinos tienen la necesidad de introducir sus manufacturas en dicho mercado y la llegada de inversión extranjera china en la región», señala la también académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En materia política y diplomática, las intenciones de la República Popular de China son claras: que algunos países latinoamericanos no reconozcan la soberanía de Taiwán, que mantiene un conflicto histórico con Pekín.

La política exterior de la República Popular China, dice Calderón, tiene como objetivo que Guatemala, Belice, Honduras, Haití, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Paraguay rompan relaciones diplomáticas con Taiwán y establezcan relaciones con la China continental.

«A esto se le llama la política de ‘una sola China’ y es necesario seguirla si se pretende recibir financiamiento y apoyo por parte de China, por lo que ha sido controversial, particularmente en la coyuntura actual de la llamada ‘diplomacia de las mascarillas’, [nombre que recibe] la ayuda china a naciones latinoamericanas con equipo médico y vacunas contra el coronavirus», abunda Calderón.

EEUU vs. China: ¿gana México?

En medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el país latinoamericano fortalece sus lazos comerciales con el gigante asiático, que cada día encuentra más oportunidades de negocio en América Latina.

El flujo comercial entre China y México alcanzó los 110.303 millones de dólares en 2021, es decir, 22% más que en 2019, el año previo a la pandemia de COVID-19, cuando se movieron 90.000 millones de dólares, de acuerdo con datos de la Cámara de Comercio de China en México.

El fortalecimiento de la balanza comercial entre los dos países sucede en momentos clave para Estados Unidos, que aunque sigue siendo el principal socio comercial de México, observa la forma en la que se fortalecen los vínculos económicos entre empresarios chinos y mexicanos. Según la Embajada china en México, actualmente hay más de 200 empresas chinas operando en territorio mexicano.

Con ello, se abren espacios para que el Gobierno mexicano concrete una alianza estratégica con los chinos, en especial por la complementariedad que podrían tener en varios sectores, como el electrónico y el automotriz, según afirmó Amapola Grijalva, presidenta de la Cámara de Comercio de China en México, el 13 de junio pasado.

«[Por todo este contexto de confrontación comercial entre China y Estados Unidos], el comentario de López Obrador no cayó bien en la Casa Blanca, ya que aunque la guerra comercial se da sólo en ciertos productos, al final sí se trata de una guerra entre países que intentan ser potencias en términos industriales. Probablemente, el comentario de López Obrador reflejó la necesidad de México de estar entre los dos bandos», sugiere Ismene Ithai Bras, internacionalista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y exacadémica de la Universitat Oberta de Catalunya.

A México le convendría la guerra comercial entre China y Estados Unidos si aumentara su productividad en algunos sectores donde los productos chinos se han enfrentado a una serie de aranceles o restricciones, observa Michelle Calderón. Es decir, que México aproveche su cercanía geográfica con Estados Unidos para poder ofrecer mejores rentabilidades a los industriales e inversionistas de la Unión Americana.

«[También convendría a México esta guerra] si se incentivara a los emprendedores mexicanos a exportar más o a renovar proyectos de manufactura nacional para empresas estadounidenses, pero las políticas públicas del Gobierno de López Obrador no se orientan a eso, por lo que considero que es una oportunidad que no se ha aprovechado por completo», agrega la experta.

México ya no es la gran maquila de EEUU

Los bajos costos de la mano de obra en China han desplazado a México como la gran planta maquiladora de muchos productos de Estados Unidos y otros países. A muchas empresas les resulta mucho más barato manufacturar en las fábricas chinas que en las mexicanas o de cualquier otra nación latinoamericana.

El reclamo de López Obrador a Biden también exhibió, de cierto modo, un descontento del país latinoamericano en el rubro maquilador, donde ha perdido la importancia que tenía hace 20 o 30 años.

«México perdió su capacidad como maquilador hace un buen tiempo. De hecho, el modelo de China, originalmente, era de México en la década de los noventa. China se lo llevó tal cual, lo copió y lo adaptó con el paso tiempo», señala Ithai Bras, que también es investigadora del Instituto Rosario Castellanos de la Ciudad de México.

¿Hay una solución?

En momentos en que la inflación está en su mayor nivel en 21 años, México diseña diversos planes para evitar que su economía se estanque. Uno de ellos es el nearshore, un modelo productivo mediante el cual las empresas subcontratan trabajadores en otros países para disminuir sus costos, según ha explicado la secretaria mexicana de Economía, Tatiana Clouthier.

Apple construye la mayoría de sus dispositivos en China porque en el gigante asiático ofrece sueldos más bajos que los que ofrecería a trabajadores en Estados Unidos. A esa técnica se llama offshore. El nearshore, en cambio, llevaría a Apple a producir sus artículos en México, un país que está mucho más cerca de Estados Unidos. De este modo, la compañía ahorraría costos de transportación, aranceles y logística.

Este modelo nearshore puede ser útil para México, ya que en China los costos laborales se han incrementado debido a la guerra comercial con Estados Unidos y al conflicto en Europa del Este entre Rusia y Ucrania, un fenómeno geopolítico que ha profundizado la crisis en la cadena de suministros de todo el mundo.

De este modo, el país gobernado por Andrés Manuel López Obrador podría tomar una ventaja competitiva frente a China u otros países maquiladores por excelencia, expresó Tatiana Clouthier durante su participación en el 2022 Latin American Cities Conferences: Mexico City.

Esta situación de interdependencia entre México y Estados Unidos lleva, nuevamente, al comentario incómodo de López Obrador en la Casa Blanca. ¿Quién tuvo razón al final?

«López Obrador buscaba generar una opinión unificada con Biden con respecto a la permisividad que se dio en el pasado para que China ocupara espacios que otros actores internacionales dejaron libres. Sin embargo, las relaciones de dependencia que sostiene México hacia otras economías no es algo exclusivo de la coyuntura actual y de las relaciones con China, sino que las políticas públicas se han orientado a insertar a México en una economía globalizada», concluye Serrano.

(Sputnik)

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