El alivio muy parcial de las medidas coercitivas unilaterales impuestas por el gobierno de los Estados Unidos sobre la industria petrolera venezolana, ha puesto sobre la mesa la interrogante de si la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa, por sus siglas), debe vender petróleo a su filial estadounidense, Citgo Petroleum, controlada por Washington desde 2019, en componenda con agentes del exdiputado Juan Guaidó y su pretendida administración paralela.

Sobre este tema conversó el periodista Clodovaldo Hernández con el sociólogo e investigador Franco Vielma en su espacio Cara a Cara, producción exclusiva de LaIguana.TV.

El caso Citgo como ejemplo del saqueo de los bienes nacionales

En recuento de la compleja situación que atraviesa la que otrora fuera el principal activo de Venezuela en el extranjero, Vielma recordó que en el año 2019 inició una «gran arremetida contra los bienes venezolanos en el extranjero», en la que Citgo figuraba como un blanco de especial interés, visto que la compañía dispone de tres refinerías y es propietaria de una importante red de terminales y estaciones de servicios en los Estados Unidos.

El investigador destacó que esta inversión que realizara el Estado venezolano décadas atrás, «tenía el planteamiento de generar el proceso de refinación de combustibles venezolanos en suelo estadounidense. De ahí que se reconoce el valor estratégico que tuvo esta industria para Venezuela».

Fue en este marco en el que se produjo la creación del así llamado gobierno paralelo –al que tachó de «instancia criminal para formalizar acciones de pillaje y saqueo de los bienes venezolanos»–, que «tomó el control de Citgo bajo el amparo, la protección, el paraguas legal del gobierno estadounidense», en particular de la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro y desde la cual se ejerce desde entonces el «total control de todos sus procesos operativos y financieros».

«Como sabemos, el resultado ha sido una disputa política entre los integrantes del gobierno paralelo, la llamada ‘Asamblea Nacional’ electa en el año 2015 y otros operadores al margen de esa formalidad paralela», que se han encargado de proponer «un conjunto de mecanismos para posiblemente desmembrar a la empresa» y «entregarla por partes a acreedores de deuda o personeros externos como Crystallex, que han demandado al Estado venezolano y que pretenden cobrar a expensas de las partes de Citgo», detalló.

El proceso de desmantelamiento ha llevado unos tres años, pero con las recientes decisiones de la Casa Blanca, «ahora se produce un aparente giro, una aparente distensión que supone un relacionamiento que antes estaba descartado entre Citgo y Pdvsa, como si se tratara de dos instancias separadas», añadió.

No se debe exigir congruencia a Venezuela sino a la OFAC

Inquirido sobre la posibilidad de que al comerciar con Citgo como una entidad aparte de Pdvsa, Venezuela legitime el poder paralelo que se instaló con la venia estadounidense, Franco Vielma insistió en que no apropiado exigir «congruencia» en las acciones al gobierno venezolano, «porque la congruencia está diseñada en función de aspectos discrecionales no controlados por Venezuela e impuestos por Estados Unidos u otros agentes en el extranjero».

El especialista defiende que el país debe considerar como «factor de oportunidad» todos los espacios que le permitan eludir las sanciones, pero eso no exime a las autoridades de evaluar «los términos en los que se pueda realizar algún despacho de petróleo desde Venezuela a los Estados Unidos o a nuestra empresa Citgo», tanto desde el punto de vista político como desde la perspectiva operacional.

Así, si el intercambio se completara, ello en efecto sería «un factor de legitimación, tanto como (…) para Citgo como para la llamada junta ad hoc de Pdvsa, encabezada por el señor Horacio Medina en realizar operaciones con Pdvsa, dado que están vetadas en el marco del bloqueo».

Por ello, a su juicio es más importante preguntarse «si son necesarias –o prioritarias– ese tipo de operaciones para Venezuela en este momento, entendiendo que parte de la dieta de las refinerías de Citgo en los Estados Unidos se compone de crudo liviano y el crudo liviano está en una producción muy baja en Venezuela: básicamente va a dar directamente a las refinerías venezolanas que están activas, produciendo combustibles en el país».

El especialista enfatizó que aunque formalmente la compañía permanece bajo el control del ‘gobierno paralelo», la directiva que gestiona Citgo «está compuesta por factores que provienen del ‘establishment’ energético y de refinación petrolera en los Estados Unidos», lo que quiere decir que es realmente la Casa Blanca la que lleva las riendas de la empresa.

Reactivación comercial a cambio de negociaciones efectivas

El analista fue particularmente enfático al señalar que solo tendría sentido que Venezuela acepte comerciar con Citgo como que si se tratara de una entidad ajena, si ello abre las puertas pare negociaciones «que permitan la recuperación de la industria o una solución al devenir o al futuro de la industria Citgo Petroleum Corporation».

A su juicio, las autoridades podrían estar barajando fórmulas para eludir las sanciones sin rematar sus activos o descapitalizarse en el largo plazo, como se hizo en 2020 con la refinadora Nynäs, localizada en Suecia, en la cual el Estado venezolano renunció a ser propietaria de la mayoría accionaria, «para cumplir la norma del menos del 50 %, que inhabilita la aplicación de medidas coercitivas».

«Esto permitió que Venezuela pudiese zanjar, desde el punto de vista discrecional, la situación de nuestros activos en Suecia y que pudiéramos huir de la aplicación de las sanciones. Esos escenarios también pueden considerarse con respecto a Citgo y otros escenarios como la negociación de la deuda de Venezuela en el extranjero, que está considerada de alguna manera espúrea, por haberse decretado contra decisiones nacionales de expropiación, que son de carácter soberano, están todas sobre la mesa», completó.

Vielma apuntó que no puede olvidarse que este acercamiento y relajación de sanciones por parte de Estados Unidos obedece a la «circunstancia de premura energética» por la que atraviesa una porción significativa de los países del Norte global, incluyendo a los Estados Unidos.

Empero, aunque deben lidiar con «condiciones excepcionales», en su opinión no es menos cierto que siempre «tratan de tomar absoluta ventaja de las nuevas negociaciones para incorporar a países como Irán y Venezuela al mercado internacional» en función de sus propios intereses comerciales, que van a contrapelo de los intereses de los otros países.

De otra parte descartó que los exdirectivos de Citgo que purgan penas por actos de corrupción en la modalidad de casa por cárcel y poseen doble nacionalidad, puedan servir como eventual pieza de intercambio entre Washington y Caracas, pues en su decir, esa negociación se maneja en la esfera en la cual un gobierno reclama por sus ciudadanos.

«De hecho puede considerarse más en el orden de la negociación de los estadounidenses detenidos en el país por la Operación Gedeón del año 2020. Creo que, en realidad, esos señores no son relevantes dentro de una negociación energético que es la que, por el contexto, nos coloca en el punto actual», especuló.

La Fundación Simón Bolívar está completamente destruida

Vielma refirió que «toda acción social de Citgo en Estados Unidos o a beneficio de venezolanos en cualquier lugar del mundo» ha sido completamente destruida desde que la refinadora cayó bajo el control estadounidense y del pretendido gobierno interino, lo que incluye a la Fundación Simón Bolívar –a la que calificó como «el brazo social de Venezuela en territorio estadounidense–, que en su momento tuvo un importante «significado político y social».

«Esto ha sido evidentemente destruido y la participación que tenían las refinerías venezolanas, por ejemplo, en catástrofes naturales o en la atención a través de combustibles subsidiados a familias pobres en suelo estadounidense en tiempos de invierno, fue totalmente desmembrado» por parte de «la estructura criminal de saqueo que ha construido el gobierno paralelo bajo el paraguas ‘legal’ del gobierno estadounidense, que ha menoscabado los activos venezolanos», relató.

Asimismo avanzó la tesis de que el gobierno paralelo no ha hecho nada «para poder subsanar parte del daño social que han generado» y, antes bien, sus personeros estarían «interesados en que las personas mueran, para simplemente achacarle la muerte al gobierno legítimo de Venezuela».

En breve comentario sobre el proceso judicial que adelanta Crystallex en cortes estadounidenses para conseguir una indemnización a costa de Citgo, el sociólogo aseguró que la trasnacional había «trasladado completamente» la disputa a los Estados Unidos porque «no tiene absolutamente nada que negociar dentro del suelo venezolano» e indicó que no tiene información de que el Estado venezolano haya entablado alguna negociación con la referida empresa.

Los riesgos de regresar al mercado occidental de hidrocarburos

Para Vielma, aunque las circunstancias que ha impuesto el bloqueo sobre Venezuela hacen que «cualquier espacio» comercial que se abra –particularmente si está relacionado con el negocio petrolero, el gran fuerte del país– es favorable, conviene analizar las consecuencias a largo plazo de ciertas asociaciones.

«Para nosotros es una buena noticia que el gobierno francés tenga el uso de la razón, a meses de su crisis energética en Europa, para poder abogar por el regreso de Irán y Venezuela al mercado petrolero internacional; la visita de funcionarios estadounidenses a Caracas para generar posibles distensiones en ese aspecto, son también noticias importantes», señaló.

Pero este escenario auspicioso tiene, sin embargo, una contrafaz «potencialmente peligrosa» y hasta «dañina» para Venezuela, que es el «atrincheramiento de las cadenas de suministro» y energía que se está produciendo a consecuencia del «reacomodo» geopolítico actual y en el que China e India juegan un rol decisivo.

A este respecto detalló que desde 2017, cuando Estados Unidos cesó a Venezuela como proveedor de hidrocarburos, China e India, cuya demanda energética no cesa de crecer, se convirtieron en los principales compradores del crudo nacional, por lo que «si se atrinchera en Eurasia todo el entramado energético y toda la capacidad de producción y colocación de Rusia», ello dejará al país a merced de los dictámenes de la órbita occidental, claramente controlada por los Estados Unidos, caracterizada por decisiones arbitrarias, discrecionales y no exenta de acciones de pillaje y de otros mecanismos de despojo imperialista.

«Esos escenarios son evidentemente perjudiciales. Y creo que a la larga, nosotros estaríamos en esos escenarios, si es que no logramos sostener las facultades comerciales y las posibilidades de poder desarrollar nuestra industria en las condiciones actuales», advirtió.

Así, la política de otorgamiento de licencias de operación a compañías energéticas estadounidense y europeas anunciada por Washington en las últimas semanas, garantiza de facto condiciones favorables para ese bloque.

«Ellos no quieren que nosotros tengamos un relacionamiento fluido con Rusia, con China, con India, quienes han sido nuestros principales aliados, nuestros principales clientes, en el caso de China e India. Esto nos está dejando a nosotros la posibilidad de que Venezuela quede en situación vulnerable, sumamente expuesta a los designios del mercado energético internacional», añadió.

Las dificultades de la industria petrolera venezolana

Para finalizar, Franco Vielma se refirió a las»evidentes» dificultades que enfrenta actualmente la industria petrolera venezolana, que pese a su variedad tienen un origen común: el bloqueo.

En primer término se refirió a la imposibilidad del Estado para realizar cuantiosas inversiones, debido a la falta de fondos para esos fines y a las «modalidades de contratos de servicios petroleros» que estaban «en manos de empresas como Schlumberger, como Hally Burton», cuya operatividad también se ha visto comprometida por causa de las medidas coercitivas unilaterales.

Asimismo apuntó que «las condiciones para la producción de crudo en Venezuela están seriamente vinculadas a la dependencia de condensados, de diluyentes, de crudos livianos que no se están produciendo en el país y que son los que permiten homologar o crear las mezclas comerciales que Venezuela produce de crudos extrapesados para poder colocarlas» en el mercado internacional.

«En la medida en que toda esa cadena de insumos esté debilitada, las capacidades para seguir produciendo crudo extrapesado seguirán siendo limitadas y no podríamos superar la cuota de más de un millón de barriles en el corto plazo», destacó.

Otro aspecto de central interés es la imposibilidad de reponer o reparar los llamados mejoradores petroleros, que se encargan de «procesar el crudo extrapesado para hacerlo lo suficientemente maleable, lo suficientemente liviano para poder colocarlo en el mercado internacional».

De esta manera, aunque es innegable que la industria petrolera venezolana ha tenido una recuperación palpable, que se ha expresado en asuntos concretos como la mejora sustancial en el abastecimiento de combustible, Vielma la catalogó como «puntual», porque se debe a un proceso de adaptación de tecnologías iraníes en la refinación petróleo para obtener combustibles y gas licuado de petróleo, mientras que la producción de crudos para la exportación se rige por otros parámetros que en última instancia requieren de la capacidad del país para almacenar y luego para conseguir compradores para su crudo.

«Tú lo primero que necesitas para aumentar la cuota de producción, es clientes, dónde colocar el producto. Eso, evidentemente, es el nudo crítico del bloqueo. Lo que se está produciendo de petróleo –630.000-700.000 barriles al día– eso está seriamente vinculado al consumo interno y también al poco petróleo que dentro de condiciones muy adversas hemos logrado colocar en el mercado internacional a través de prácticas evasivas del bloqueo, para lo cual hemos contado con el apoyo de Irán», explicó.

Así, dijo para finalizar, para que Venezuela pueda incrementar las cuotas de producción y exportación, deben «resolverse» las condiciones comerciales adversas derivadas de las sanciones.

(LaIguana.TV)

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