El producto interno bruto de algunos países de Europa Central y del Este que dependen fuertemente del gas ruso podrían caer hasta un 6% si Moscú decidiera cesar del todo el suministro, estiman expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Al calibrar el posible impacto de un cierre total de la llave del gas por Rusia desde mediados de julio, el FMI usa como referencia períodos de suministro ininterrumpido en otras fechas de este año. 

«Si las restricciones físicas impiden los flujos de gas, un enfoque de mercado fragmentado sugiere que el impacto negativo en la producción económica sería especialmente significativo, hasta un 6% para algunos países de Europa Central y Oriental que usan el gas ruso de forma muy intensa y en los que escasean suministros alternativos, en particular Hungría, la República Eslovaca y la República Checa», publicó el FMI en un blog que lleva la firma de Alfred Kammer y Mark Flanagan (respectivamente, titular y director adjunto del Departamento de Europa), así como Andrea Pescatori y  Martin Stuermer (jefe y economista de la Unidad de Materias Primas del Departamento de Estudios). 

Estos analistas estiman que un recorte hasta el 70% en las entregas del gas ruso sería manejable a corto plazo mediante el acceso a suministros y fuentes de energía alternativas. 

«Sin embargo, la diversificación sería mucho más difícil ante un cierre total. Los cuellos de botella podrían reducir la capacidad de redirigir el gas dentro de Europa por insuficientes capacidades de importación o restricciones de transmisión. Estos factores podrían provocar una escasez del 15 al 40% del consumo anual en algunos países de Europa Central y del Este», opinan los autores del blog. 

A mediados de junio pasado, Rusia redujo en un 60% el suministro a través del gasoducto submarino Nord Stream 1 debido a las sanciones que impedían a una filial canadiense de Siemens devolver al grupo ruso Gazprom una turbina para sus plantas de bombeo. 

La tubería, con una capacidad nominal de 55.000 millones de metros cúbicos al año, se sometió el 11 de julio a las obras de mantenimiento reglamentario, hasta el día 21 según las previsiones, pero algunos países europeos temen que Rusia no reabra por completo la llave del gas. 

(Sputnik) 

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