Henry Kissinger, que no es santo de devoción, se lamenta de que ya no existan líderes que asuman riendas de las guerras que inician ni diseñen estrategias viables y sin perjuicios para sus poblaciones a corto, mediano y largo plazo, y lo dijo al mes de ver cómo los 120 líderes negativos para las grandes mayorías se reunieron en Washington en junio para decidir el presente y futuro del mundo.  

Estos líderes se reunieron en el marco de la convención anual del grupo Bilderberg, que congrega a los principales grupos de poder del mundo y cuya agenda e impacto en la actualidad es abordado en una nueva entrega de Entre Líneas, conducido por la comunicadora e investigadora Naile Manjarrés.  

Los viejos dueños del mundo 

En esta ocasión, como cada año asistieron las cabezas visibles del G7 y de la OTAN,  del tándem de genios de Silicon Valley, el crew de las farmacéuticas, las ONG más influyentes, una que otra  puerta giratoria que hace un día de diplomático o funcionarios de gobierno, y otro día es directivo de alguna transnacional; representantes de los oligopolios mediáticos (aunque ningún medio transmite lo que ocurre en el evento), y  una representación de los clásicos: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (BM). La gran mayoría de invitados aportó o puede aportar algo en materia militar o de inteligencia. 

La agenda Bilderberg y su factibilidad es un tema que sirve de precedente para hablar de un orden mundial que se niega a perecer ante otro que indefectiblemente ya se está acomodando y haciendo público su cuota de poder. Este año, quienes durante décadas se han acostumbrado a desayunar, almorzar y cenar pedazos del mundo hablaron de un proceso de desglobalización ante el cuál se está visualizando cómo sacar algún provecho y también abordaron la evidente fragmentación de las sociedades autodenominadas democráticas.

Quienes son invitados a una reunión Bilderberg amasan fortunas, pero en cuanto a poder real, las políticas desiguales que suelen azuzar ya no son creíbles ni aceptadas por las grandes mayorías, ni respetadas por quienes también toman decisiones: las nuevas economías emergentes.  

El jaque de occidente: BRICS

 El analista brasilero Pepe Escobar ha catalogado el escenario de terrorífico tablero de ajedrez en el que se ve conformarse un sistema contrario a Bilderberg. En este nuevo escenario, un conjunto de actores del Sur global, ricos en recursos, pero económicamente pobres, buscan emitir sus propias monedas respaldadas por materias primas y finalmente deshacerse de su condición de rehenes del FMI. Un movimiento público hacia esta dirección lo hizo Rusia al exigir el pago de su gas en rublos.

India, China e Irán hicieron de cierta manera lo propio con sus recursos de exportación y sus acuerdos comerciales y esto sólo evidenció cómo el BRICS pone en jaque directamente al menos uno de los más sobrios planes de quienes integran el grupo Bilderberg: la existencia de sólo 3 monedas en el mundo (el dólar para las américas, el Euro para Europa y una moneda aún sin nombre diseñada para la región Asia-Pacífico). 

“Sigan soñando” han dicho los BRICS, que próximamente podrían sumar a Argentina y a Irán a sus filas. 

(LaIguana.TV) 

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