Este jueves, durante una entrevista ofrecida a un medio de comunicación digital, el analista político Alberto Aranguibel,  habló de lo que sucede en la empresa productora de café Fama de América, en su quinto aniversario de gestión socialista, desde que fuera nacionalizada por el Estado venezolano.

 

A su juicio, el país no está formado en la lógica de que un Estado vaya asumiendo la autoridad en el manejo de una empresa para situarla en manos de los trabajadores, y que esta sirva a los intereses nacionales de soberanía que estén planteados en un Gobierno, al mismo tiempo indicó que esta situación es generadora de ataques recurrentes por desinformación,  incluso a veces desde las filas revolucionarias, ya que se desconocen las dinámicas de producción de una empresa de la naturaleza de Fama de América.

 

En ese mismo sentido, el analista subrayó: “En el desempeño de Fama de América, inciden una cantidad de elementos exteriores que hacen difícil su evaluación, como por ejemplo, aquellas empresas que se encargan de fabricar las etiquetas, las que fabrican las cajas, las que se encargan de la distribución del producto final entre otros”.

 

Por otra parte, resaltó que: “La empresa se encuentra frente a otras amenazas por ser un bastión emblemático fundamental del proyecto revolucionario, que es referencia en el mundo entero, no solo para los venezolanos que necesitan conseguir el producto en los anaqueles”.

 

De igual forma, hizo especial énfasis asegurando que: “El compromiso va mucho más allá de colocar el producto en los anaqueles para el consumo, se trata de hacer historia y para ello planteamos, que tal como lo pidió el comandante Chávez a la militancia revolucionaria pero en general a todo el país, que la sociedad venezolana para avanzar en la conquista y al bienestar al que aspiramos del modelo socialista que nos proponemos, debe activarse en función de una construcción política e ideológica, la cual debe pasar de la naturaleza eminentemente clientelar al nuevo modelo participativo y protagónico”.

 

“El trabajador debe velar, no solo en términos de logros de pasivos laborales o conquistas salariales, debe ir mas allá, tiene una responsabilidad como actor determinante, económicamente hablando”, esto lo dijo para ilustrar la situación real de empoderamiento de la empresa por parte de la clase obrera y trabajadora.

 

Finalizando su análisis, Aranguibel destacó, “las amenazas que se ciernen sobre el proceso revolucionario hoy día van más allá de las amenazas que es obvio, va a plantear siempre el imperio norteamericano con los sectores de las grandes transnacionales y el sector del gran capital nacional, que está enfrentado a la revolución, las amenazas están planteadas incluso a lo interno de gente que quiera capitalizar alguna situación de malestar que quiere expresar esa guerra económica a la población y que en un momento determinado se le confunda y se le logre poner al servicio de una idea distinta, a la que le juró al Comandante Chávez”.

 

(LaIguana.TV)

 

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