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jueves, 20 / 06 / 2024

“Zelenski se niega a negociar porque Washington no quiere la paz”: Pérez Pirela en Desde Donde Sea

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“El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se niega a negociar con Rusia porque Estados Unidos no quiere la paz, y él es un simple títere de Washington. Así de sencillo”, afirmó Miguel Ángel Pérez Pirela en otra arista de su análisis acerca del estado actual del conflicto entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Federación Rusa, que tiene como escenario el territorio ucraniano.

“Esta guerra es un negocio redondo para Washington porque está debilitando económicamente a su adversario ruso y a la vez, haciendo a Europa cada vez más dependiente de los intereses estadounidenses y porque está prestando cada día más dinero a Ucrania y vendiéndole cada vez más armas. Es lógico que no quiera que se acabe”, explicó.

En la más reciente emisión del programa Desde donde sea, dedicada a evaluar las últimas incidencias de la guerra en Europa, se indicó que los avances en el sureste de Ucrania sirvieron para que Zelenski reiterara su negativa a negociar la paz con Rusia, una postura que ha sido impulsada en primera instancia desde Washington, Londres y Bruselas.

Sin embargo, el mandatario ucraniano no formuló estas declaraciones flanqueado por algún líder de estos países, sino que lo hizo acompañado del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan y del secretario general de la ONU, António Guterres.

Ambos acudieron a Leópolis, en el oeste de Ucrania, a discutir sobre los acuerdos de circulación de cereales a través de corredores seguros para atender la creciente inseguridad alimentaria en el mundo y la falta de avances en las conversaciones para poner fin a la guerra.

“Esta postura intransigente ha sido ampliamente cuestionada por diversos voceros, que van desde el papa Francisco hasta el líder izquierdista brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador”, especificó Pérez Pirela.

A pesar de criticar duramente al Kremlin por haber incursionado militarmente en Ucrania, López Obrador –como la mayoría de líderes latinoamericanos– ha rechazado la política de sanciones contra Moscú y ha insistido en la necesidad de negociar urgentemente la paz.

Así, el pasado 16 de septiembre, en el marco de los actos conmemorativos de la Independencia, propuso la conformación de un Comité de Diálogo y Paz para establecer un alto el fuego duradero mientras avanzan las conversaciones.

Los cuestionamientos del líder azteca se extendieron a las así llamadas potencias, a las que acusó de azuzar el conflicto para sus propios intereses y también contra la ONU, a la que acusó de ineficacia frente a la dramática situación.

Lo expresado públicamente por AMLO no contenía ninguna directriz concreta, pero eso no detuvo a portavoces del gobierno ucraniano y al propio Zelenski de acusar al mexicano de prorruso y de sindicarle de usar el conflicto en favor de sus propias “relaciones públicas”.

López Obrador tampoco se quedó callado ante la respuesta de Kiev y defendió su iniciativa con el argumento de que imperaba salvar vidas y aliviar el sufrimiento de los ciudadanos de los dos países, así como frenar los efectos de la guerra en el resto del mundo.

Pese a los desplantes del gobierno ucraniano, AMLO ha sido persistente y no parece estar solo en esta batalla, para la que ya empezó a conseguir apoyos relevantes, como es el caso de Colombia, única nación del continente que es socia de la Alianza Atlántica.

Este miércoles, el presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció desde Nueva York, durante la Asamblea General de la ONU, que México y Bogotá trabajan en una declaración conjunta –aunque dijo que aspiraba que América Latina en pleno la respaldara– para poner fin al conflicto en Ucrania.

Petro opinó en un foro organizado por el diario El País y la Cámara de Comercio España-Estados Unidos que imperaba establecer las conversaciones de paz, especialmente en el contexto de escalada actual, al tiempo que invitó a la Unión Europea a “hablar de paz” y no de cómo se aviva el conflicto.

En correspondencia con la posición de las autoridades mexicanas, el mandatario se negó a condenar tajantemente a Rusia, aunque criticó sus acciones militares en Ucrania, a las que comparó con las invasiones estadounidenses en Irak, Siria y Libia.

Del mismo modo, Petro manifestó que en un debate con la OTAN propuso la inclusión de las invasiones en la lista de delitos internacionales, lo que haría posible que los países que agredan bélicamente a otros sean juzgados en la Corte Penal Internacional. “Claramente, Estados Unidos nunca, pero nunca, dará su visto bueno a esto”, comentó Pérez Pirela.

Según el mandatario colombiano esta garantía jurídica matizaría los efectos de los respaldos políticos emanados desde el Consejo de Seguridad de la ONU a ciertas intervenciones armadas –como ha sucedido a lo largo de la historia– y que en la práctica se traducen en un doble rasero para juzgar un asunto que siempre es negativo. 

La semana pasada, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, presentó en el Consejo de Seguridad la propuesta de paz con la que se pretende ampliar el margen de mediación del secretario general de la ONU y crear nuevos espacios de interlocución orientados a detener los enfrentamientos.

Ebrard avanzó que entre los nombres sugeridos para integrar el Comité para el Diálogo y la Paz en Ucrania propuesto por México figuran el papa Francisco y el primer ministro de India, Nerenda Modi.

Prevenido contra posibles rechazos de Kiev, cuyo canciller participó del encuentro, el diplomático acotó que la constitución de esta instancia no pretende dejar de lado ninguna investigación sobre los crímenes de guerra cometidos en el frente que adelante la Corte Penal Internacional.

Con respecto al riesgo nuclear en Europa, comentó que su gobierno respalda las recomendaciones de los expertos del Organismo Internacional de Energía, que suponen la creación de una zona de seguridad en torno a la central nuclear de Zaporizhia.

Fuera de América Latina, Turquía, país miembro de la OTAN, se ha perfilado como uno de los promotores de las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania, al punto de alojar encuentros entre las dos delegaciones entre finales de marzo y principios de abril.

A pesar de que las partes confirmaron que se habían producido importantes avances, la propuesta común que se marchó a Kiev no recibió el visto bueno de Zelenski, aunque previamente había insistido en la necesidad del diálogo con Moscú y en repetidas oportunidades solicitó una reunión presencial con Putin. “Zelenski no decide absolutamente nada  en materia de política internacional”, acotó Pérez Pirela.

Como se recordará, este cambio de postura coincidió con la imposición de nuevas sanciones a Rusia y con la aprobación de ingentes recursos por parte de la Unión Europea, Reino Unido y Estados Unidos, cuyo evidente objetivo era prolongar la guerra.

El oscuro panorama no desanimó a Erdogan, quien además de mantenerse firme en su negativa a sancionar a Rusia, fue una pieza fundamental en la elaboración de los acuerdos que permitieron la salida de buques con granos desde los puertos ucranianos rumbo a Occidente.

En su discurso ante la Asamblea general de la ONU, el presidente turco advirtió que la guerra en Ucrania no tendría vencedores, frente a lo cual la única alternativa era apoyarse en la diplomacia para desarrollar un proceso de paz justo.

No obstante, más adelante en su discurso, Erdogan se manifestó a favor de la defensa de la soberanía y de la integridad territorial de Ucrania, postura que difícilmente será bien recibida en Moscú, especialmente después de los anuncios de referéndums y de la intensificación de la presencia militar rusa en los territorios en disputa.

Al margen de esta intervención, el mandatario dijo a una cadena estadounidense que de una reciente conversación con Putin, dedujo que el líder ruso era partidario de poner fin a la guerra lo más pronto posible.

“En Uzbekistán me reuní con el presidente Putin y tuve una discusión muy a fondo con él, y me di cuenta de que en realidad ellos están intentando terminarlo lo antes posible”, refirió Erdogan.

En el diálogo también aludió a un intercambio de prisioneros y al progreso en las exportaciones agrícolas tras la mediación de Ankara. La primera especie no ha sido confirmada por las partes.

“Son buenos avances. Ahora bien, Ucrania debe tener el mismo entendimiento con Rusia, y debemos estar resueltos a parar este conflicto”, agregó el mandatario turco.

“A pesar de los visibles esfuerzos de algunos gobiernos para concretar unas negociaciones de paz, lo dicho por Biden en la Asamblea General de las Naciones Unidas deja claro al menos dos cosas: que Ucrania carece de voz propia en este asunto y que será Washington el que tenga la última palabra”, insistió Pérez Pirela.

Tanto es así que el mandatario estadounidense fue tan lejos como para abogar por negociaciones en Yemen –arrasado por bombardeos saudíes desde 2014– o defender el derecho de Palestina a tener un Estado propio, pero descartar de plano cualquier negociación con el Kremlin, aunque dijo que él como todo el mundo, quería que la guerra acabara pronto.

Por su lado, Zelenski descartó la viabilidad de cualquier acuerdo de paz basado en demandas distintas a las propuestas por Ucrania, a saber: castigo a Rusia por agresión, protección de la vida, restauración de la seguridad e integridad territorial de Ucrania, garantías de seguridad y determinación para ejercer su derecho a la defensa.

En resumidas cuentas, esto implica que Zelenski no está dispuesto en hacer de su país un Estado neutral –una de las alternativas que se plantearon en los Acuerdos de Minsk para otorgar seguridad a Rusia– y tampoco pareciera que los referendos anunciados permitan forzar una negociación.

Antes bien, su discurso apunta hacia una prolongación indefinida del conflicto y de los respaldos occidentales –monetarios y militares–, así como al mantenimiento de las exigencias de ingreso a la OTAN, pese a que esto último ha sido descartado por la propia Alianza.

“Zelenski es más otanista que la OTAN. Se vislumbra un horizonte oscuro, el escalamiento de las hostilidades hasta llegar a una guerra directa y global con posibles consecuencias nucleares”, resumió el moderador.

(La Iguana.TV)

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