En la más reciente edición de su programa Desde Donde Sea, Miguel Ángel Pérez Pirela se refirió a los avances concretos de la política de «paz total» anunciada por el presidente colombiano, Gustavo Petro, como oferta principal de su programa de gobierno, pues este 21 de noviembre se inició en Caracas la primera ronda de negociaciones entre su administración y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN). 

«La Venezuela perseguida y acosada por el gobierno colombiano de [Iván] Duque, ahora es la mediadora para que haya paz en Colombia», remarcó.  

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En ese orden comentó que la fecha fue divulgada el pasado 18 de noviembre por la Presidencia de Colombia en un comunicado, en el que se destacó el profundo anhelo del pueblo colombiano, de la sociedad y la nación por finalmente avanzar en un proceso de paz y de construcción de democracia plena.

Relató, asimismo, que según se precisó, el sitio seleccionado para las negociaciones fue el Hotel Humboldt, ubicado en el Parque Nacional Waraira Repano, al norte de Caracas.  

Apuntó además que el equipo de la Casa de Nariño está encabezado por el alto comisionado para la Paz, Iván Danilo Rueda y el jefe del equipo negociador, Otty Patiño, mientras que por la insurgencia, la máxima vocería la ostenta Israel Ramírez Pineda, alias «Pablo Beltrán». 

El analista destacó que en los diálogos participa el presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), José Félix Lafourie, reconocido uribista, acérrimo opositor al proceso de Paz entre las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos, así como esposo de la senadora María Fernanda Cabal, actual líder de la oposición en el Congreso. 

Recordó asimismo que el pasado octubre, las dos delegaciones se encontraron en la capital venezolana para acordar una fecha de inicio de las conversaciones, en las que participan como garantes Venezuela, Cuba y Noruega, así como representantes de la iglesia católica colombiana y de la Organización de las Naciones Unidas.

A este respecto precisó que entonces se acordó reinstalar las mesas de negociaciones con sus respectivas delegaciones, retomar el conjunto de los acuerdos y avances logrados desde la firma de los acuerdos en 2016 y anunciar el restablecimiento de diálogos después de la primera semana de noviembre de 2022, recordó el comunicador. 

Refirió que tras la primera ronda de deliberaciones, se leyó un comunicado conjunto en el que las partes ratificaron su «voluntad política» para retomar los intercambios en el interés de pactar la paz, visto que es una demanda que se extiende por el tejido social colombiano todo, muy especialmente en los sectores «rurales y urbanos que padecen la violencia y la exclusión».

Según este acuerdo, resumió, la construcción de la paz se asentará en «una democracia con justicia», que sea capaz de materializar los «cambios tangibles, urgentes y necesarios» que se acuerden en la mesa y en los que se generen condiciones para garantizar «la mayor participación posible y eficaz de la sociedad», con prioridad para «los sectores históricamente marginados y abandonados». 

El comunicador detalló que adicionalmente se agradeció a las naciones garantes –Cuba, Venezuela y Noruega–, así como a la iglesia católica y Naciones Unidas, por los esfuerzos realizados para reactivar las negociaciones, al tiempo que se destacó la trascendencia de la paz concebida como una política de Estado cuyo fin es «la superación de la violencia política y sus causas» y se subrayó el compromiso de las partes con el respeto «a todas las formas de vida y su dignidad».

Con respecto a los países garantes, comentó que manifestaron su satisfacción por el reinicio de las negociaciones, de conformidad con lo pactado el pasado 4 de octubre.

A este respecto precisó que en un breve comunicado leído este lunes por la representante del gobierno de Noruega, las naciones agradecieron la confianza depositada en ellas y se comprometieron «a actuar en estricto apego» a los límites definidos para su participación, basada en los principios de responsabilidad e imparcialidad.

Pérez Pirela refirió que por su parte, Otty Patiño, jefe de la delegación negociadora del Estado colombiano, aseguró que Bogotá encontró en sus contrapartes del ELN «una actitud responsable, seria y amable» para conseguir la anhelada paz en el vecino país. 

En su intervención, el jefe negociador del Estado colombiano comparó las condiciones en las que se gestó la paz con el M-19 grupo insurgente del que formó parte, y destacó su incidencia en el devenir de la República de Colombia, pues en su decir, con sus defectos y limitaciones, aquel esfuerzo dio lugar a una nueva Carta Magna donde se consagra el Estado social de derecho y justicia como modelo político, abundó el también director de LaIguana.TV. 

Patiño reconoció que si bien este mandato constitucional no se ha cumplido plenamente, el gobierno de Gustavo Petro ha querido que se haga realidad a partir de cambios sustantivos en la sociedad, un espíritu que parecen acompañar los representantes de la guerrilla. 

En su inventario de declaraciones tras la primera cita entre el Estado colombiano y el ELN, el especialista indicó que por la delegación insurgente tomó la palabra alias «Pablo Beltrán», quien expresó ante las cámaras que el objetivo del ELN en estas negociaciones con el gobierno es «construir una nación en paz y equidad». 

El comandante guerrillero puntualizó que la labor que tienen frente a sí los delegados que participan en el diálogo pasa por la reconciliación, el encuentro de «puntos comunes» y la construcción de «una nación en paz y equidad». 

Beltrán agradeció a los países garantes –Venezuela, Cuba y Noruega–, así como a la iglesia católica y a la ONU por sus esfuerzos en la reanudación de los intercambios y destacó que tales apoyos los «comprometen», particularmente porque coinciden con «el momento de cambio» que vive la nación neogranadina, que demanda transformaciones de fondo. 

Pérez Pirela señaló que este vocero insistió en que si bien los cambios que urgen en Colombia son «de largo plazo» y no cabe esperar que se vayan a producir automáticamente,  sí advirtió que «tiene que haber transiciones hacia esos cambios». 

Recuperó también lo expresado por el Alto Comisionado para la Paz del gobierno colombiano, Iván Danilo Rueda, quien externó que a la delegación del Ejecutivo y a los representantes del ELN que participan en las negociaciones les une un mismo propósito y precisó que las partes están comprometidas en avanzar en un proceso de cambios estructurales que permita la consolidación de un proyecto nacional que deje atrás «las dinámicas de la muerte» derivadas de las distintas violencias, en favor de la inclusión de todos los colombianos. 

A este propósito, Rueda indicó este diálogo tiene como norte generar condiciones que permitan implementar transformaciones concretas en los territorios y honrar deudas sociales y ambientales. Adicionalmente destacó también el compromiso de la actual administración, encabezada por el presidente Gustavo Petro, en la resolución «de una serie de conflictividades», incluyendo algunas «con motivaciones políticas» –como es el caso de la disputa entre el Estado colombiano y el ELN– a partir del «respeto de las diferencias». 

El comisionado de paz remarcó la diversidad de actores que forman parte de la delegación gubernamental, entre los que se cuentan activistas por los derechos humanos, defensores del medio ambiente, de las mujeres, empresarios e incluso, militares.  

A juicio del especialista, no puede obviarse que en distintos momentos de su intervención, este funcionario aludió a la disposición de las partes para alcanzar una paz duradera, que bajo el enfoque que defiende la Casa de Nariño –y parece compartir el ELN– implica la superación de las causas estructurales de las violencias y exclusiones a las que han sido sometidos amplios sectores de la sociedad colombiana. 

A las salutaciones sobre el inicio de estas conversaciones de paz, sumó lo expresado por el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien en una alocución televisada aseveró que su gobierno y el pueblo de Venezuela respaldan estas conversaciones que, a su juicio, constituyen un mensaje de esperanza y paz para América Latina y el Caribe. 

Comentó además que se se conoció que las rondas continuarán ininterrumpidamente hasta mediados del mes de diciembre en las instalaciones del Hotel Humboldt, donde están alojadas ambas delegaciones y representantes de los gobiernos de Venezuela, Cuba y Noruega, así como de la ONU y la Conferencia Episcopal colombiana.

El experto apuntó que mientras esto se sucedía, en la Asamblea Nacional se constituía el Grupo de Amistad Interparlamentaria entre Colombia y Venezuela, acto que contó con la presencia del embajador colombiano, Armando Benedetti. 

Detalló asimismo que voceros de la guerrilla, la ONU y la iglesia católica conversaron con la prensa y manifestaron sus altas expectativas sobre el proceso –que ya ha fracasado en otras cinco oportunidades–, al tiempo que destacaron el impacto positivo de la paz en Colombia para la región y el rol de Venezuela en esa apuesta, y precisó que al concluir este primer ciclo de negociaciones en Caracas, el diálogo se trasladará a otra sede aún no especificada. 

Venezuela: de país atacado por Colombia a garante de la paz con el ELN 

Pérez Pirela comparó el regreso de Venezuela a su posición en el concierto regional y en las relaciones con Colombia, pues antes de la elección en la que resultó ganador Gustavo Petro, ese país era una plataforma de ataque y vilipendio contra el Gobierno Bolivariano y los venezolanos. 

En esto, subrayó, jugaron un papel estelar los expresidentes colombianos Iván Duque y Álvaro Uribe, así como los dirigentes de la extrema derecha venezolana Leopoldo López y Juan Guaidó, quienes se encargaron de orquestar persecuciones contra Venezuela «desde el punto de vista diplomático, mediático e incluso, hasta paramilitar».  

«Ahora Colombia, que está buscando la paz, está siendo ayudada precisamente por la República Bolivariana de Venezuela, que está poniendo su grano de arena tras haber sido víctima por parte de Colombia de intentos de golpe de Estado, de magnicidio y de invasión; vilipendios de toda clase, robo de nuestras empresas, robo de nuestras cuentas internacionales. Colombia fue protagonista de todo eso», remarcó.  

Empero, señaló que ese tiempo cambió, pues «las cosas están llegando a su justo lugar y ahora Venezuela no solamente ocupa el lugar diplomático que le corresponde dentro de Colombia, con embajadores de lado y lado, sino que también es un garante-mediador, una figura de equilibrio, una figura de paz en las negociaciones».  

A su parecer, debe insistirse en el hecho de que a pesar de haber sido «víctima de las locuras de la oligarquía representada por Uribe, por Duque, Venezuela una vez más da su mano amiga y dice: ‘estamos aquí para contribuir con la paz en Colombia. Así lo hizo el gobierno de Hugo Chávez y así lo está haciendo el gobierno de Nicolás Maduro, gústele a quien le guste».  

«Esa es la pura verdad: Venezuela una vez más florece y, lejos de dar la espalda a Colombia, le tiende su mano para alcanzar la paz que tanto merece el pueblo neogranadino», concluyó. 

(LaIguana.TV) 

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