En medio del reacomodo geopolítico y comercial que atraviesa el mundo, varias naciones apuestan por disminuir su dependencia del dólar y diversificar el comercio de divisas con monedas locales.

El proceso de desdolarización se advierte desde hace un par de años, pero tomó fuerza en 2022 tras las sanciones económicas impuestas desde Occidente a Rusia por el conflicto en Ucrania. Esto llevó a varios países a buscar alternativas para comerciar con el país euroasiático.

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Este fenómeno ha sido analizado por especialistas como Wen Sheng, quien en un artículo para el medio Global Times, adjudicó el proceso de desdolarización directamente a Estados Unidos, y señaló que, desde 2020, se reporta el uso de divisas alternativas, lo que ha llevado a que las reservas de los bancos centrales del mundo redujeran sus activos en dólares en un 59%.

«En los últimos años, con el uso cada vez mayor del dólar como arma y la inclinación de Washington a utilizar el dólar para sancionar a los llamados países ‘rebeldes’ a los ojos de Estados Unidos, muchos países del mundo han despertado y han comenzado a experimentar comerciando en sus propias monedas nacionales y utilizando otros sistemas de pago y liquidación de operaciones además del código SWIFT (Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales), que está en gran medida a disposición del Gobierno de Estados Unidos», escribió Sheng.

Dos meses antes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó que varios países dejaron de tener dólares estadounidenses como reservas internacionales y optaron por divisas como el dólar australiano, el canadiense, la corona sueca y el won surcoreano.

Hacia un orden multipolar

Uno de los países que más ha impulsado la desdolarización de la economía global es Rusia. Ante las sanciones económicas impuestas en su contra por Washington y sus aliados, el Gobierno de Vladímir Putin estableció que las compras de energéticos se harían únicamente en rublos, iniciativa respaldada por países como Irán, Turquía y China.

Esta acción ha motivado a varios países a buscar la creación de un sistema financiero en bloque que se traduzca en una auténtica independencia del dólar estadounidense.

Una de las propuestas más serias proviene de la Unión Económica de Eurasia (UEE), la cual ya trabaja en un sistema de pagos común aplicable para los países que integran los BRICS.

La Comisión Económica Euroasiática (CEE), órgano regulador de la UEE, ya prepara una propuesta formal de un sistema que estaría a cargo de Sergey Glazyev, ministro de Integración y Macroeconomía de la UEE, que incluiría un sistema de pago con tarjeta exclusivo para los países del llamado Sur Global —para competir con Visa y Mastercard.

Este tipo de medidas podrían fortalecer la decisión de otros países de desdolarizar sus economías, como ya sucede con Ghana, cuyas autoridades anunciaron que pagarán en oro el combustible que le compre a Emirates National Oil Co., empresa estatal saudita.

Economías como la de India también trabajan en la expansión del uso de divisas asiáticas. En junio, las importaciones de carbón ruso se adquirieron en diferentes monedas como los yuanes chinos y los dírhams de los Emiratos Árabes Unidos.

En total, India exportó 742.000 toneladas de carbón ruso bajo esta modalidad, lo que representa el 44% del total importado calculado en más de 1,7 millones de toneladas de carbón.

Además, la India se encuentra en conversaciones con países como Sri Lanka, las Maldivas y varios Estados asiáticos y de América Latina para comercializar con su divisa local, la rupia, además de la implementación de su moneda nacional digital.

China, el actor clave

Como la segunda economía más importante del planeta, Pekín se convierte en un jugador clave para desdolarizar la economía global e impulsar mercados con diferentes divisas, principalmente el yuan.

De acuerdo con datos de Global Times, en octubre se realizaron operaciones con yuanes y rublos por más de 185.000 millones de yuanes, lo que es 80 veces de lo que se registró en febrero de este año, previo al inicio de la operación militar especial en Ucrania.

Según datos citados por ese medio, las liquidaciones y pagos internacionales con monedas diferentes al dólar y al euro aumentaron del 21% al 50% en 2022.

De este modo, el yuan chino aumentó su participación en el mercado de divisas con un porcentaje de participación de entre un 40 y 45%, en contraste con el 1% que reportaba a principios de 2022, según datos de Moscow Exchange.

A esto se suma la implementación del yuan digital, una divisa que China trabaja desde 2014 y que ha tenido resultados favorables en el uso local.

Sobre este punto, el director del Instituto de Estudios Euroasiáticos de la Universidad de Ciencias Políticas y Derecho de Shangai, Li Xin, declaró a Global Times que la combinación de estos factores hará que cada vez más inversionistas apuesten por el yuan, a medida que su uso se expanda en varias regiones del mundo.

(sputniknews)

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