El Título 42, que estuvo vigente en Estados Unidos durante la emergencia sanitaria por COVID-19, finalizó este 11 de mayo, lo que ha causado problemas para la comunidad migrante y, en los próximos días, podría generar tensión entre ambos países, expone en entrevista para Sputnik el internacionalista egresado de la UNAM Juan Daniel Garay Saldaña.

Esto se debe a que uno de los mayores temores de Washington era la llegada de miles de personas migrantes a su territorio, quienes estarían esperando al final de las restricciones para ingresar vía terrestre por su frontera sur.

Ante ello, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, dio a conocer este 12 de mayo —a menos de 24 horas de haber finalizado el plazo de ese estatus— que el flujo ha disminuido.

«El INM [Instituto Nacional de Migración] tiene información de que hay un descenso en los últimos días. El día de hoy, tan solo en Tamaulipas, hay una baja de 1.800 [migrantes], si lo comparamos de ayer para hoy. ¿Qué está haciendo nuestro país? Quienes han solicitado opciones de trabajo, se les ha dado. Quienes solicitan refugio, también», puntualizó.

«Podemos esperar una fuerte tensión por parte de Estados Unidos, que presionará a México para hacer las tareas más difíciles y complejas de la contención de migrantes desde la frontera sur, desde el territorio, y antes de la llegada a la frontera norte [con EEUU] (…). Pero es un problema que debería resolverse a través de la cooperación, diálogo y acuerdos», explica el especialista en la relación bilateral entre México y EEUU.

Garay Saldaña agrega que Washington debería realizar más programas y acciones en materia migratoria, dejando la postura bilateral.

«Incluso [requeriría apostar] por un enfoque multilateral, involucrando a los países centroamericanos en esta dinámica de este problema que es tan complejo y retomando las ideas de que esas naciones tengan una mayor estabilidad y desarrollo económico, evitando que salgan de sus propias fronteras», considera.

La controversia

Una de las grandes controversias en esta etapa después del Título 42 —con el que EEUU expulsó a casi tres millones de migrantes bajo la premisa de la emergencia sanitaria por el COVID-19— es cómo se realiza el tránsito e ingreso de estas personas al territorio estadounidense.

Aunque esta reglamentación haya desaparecido, hay otros lineamientos para atender a las personas —en su mayoría, originarias de Centroamérica— y, en su defecto, deportarlas.

Tan solo el 11 de mayo, fecha en que venció la regla, se repatriaron desde EEUU a 942 migrantes, quienes eran originarios de Venezuela (909), Cuba (17), Guatemala (15) y una de Haití, esto de acuerdo con información del Instituto Nacional de Migración (INM) de México.

El paso que a partir de este 12 de mayo se aplica es el Título 8, que si bien no es nuevo —estuvo vigente previo a la pandemia—, está pasando desapercibido por la población que se traslada rumbo a México para arribar a EEUU.

En este artículo, se estipulan los métodos para manejar a los migrantes en la frontera entre ambas naciones, entre los que destacan la deportación inmediata hacia México o país de origen, la prohibición de cinco años para entrar a la nación norteamericana y la apertura de una causa criminal en caso de intentar pasar a Washington de manera ilegal durante varias ocasiones.

Garay Saldaña dice que existe información confusa sobre qué prosigue.

«Eso ha provocado estos flujos migratorios y la organización de caravanas migrantes que se dirigen hacia la frontera [entre ambos países] pensando que pudieran ser bien recibidos o acogidos y que les permitirían el paso. Por supuesto, sabemos que esto no es así; al contrario, se está apostando por enviar más fuerzas [armadas] a la zona, esperando una contención de quienes quieren alcanzar el sueño americano», detalla.

Por esta razón, reflexiona el experto, los migrantes que conozcan los principales lineamientos del Título 8 serán quienes obtengan beneficios de parte de la Administración del presidente Joe Biden.

«Buscarán aprovechar algunas cuestiones jurídicas o ventajas que pudiera tener para permanecer en este país o [evitar ser] deportados de forma tan expedita, por ejemplo, mujeres o niños», ahonda el experto.

El internacionalista asegura que, en toda esta nueva etapa migratoria en México y EEUU, además de las tensiones gubernamentales, el trato hacia las personas que buscan nuevas oportunidades de vida puede ser vulnerado.

«Lo que podríamos observar próximamente son detenciones de los migrantes ante esta imposibilidad de acceder [al territorio estadounidense]; ojalá esto no ocurra y tampoco situaciones trágicas o violentas. Los migrantes solo buscan mejorar sus condiciones de vida», afirma.

Acerca de cómo debemos reflexionar sobre este tema, no solo por cuestiones electorales o políticas, Garay Saldaña destaca que, anteriormente, los mexicanos solo ejercían la crítica si EEUU maltrataba a los paisanos.

«Lamentablemente, ahora con los flujos migratorios, México también se convierte en un país de tránsito y observamos la llegada de centroamericanos y sudamericanos, en ocasiones, la propia sociedad ha empezado a comprar esta idea de que los procesos migratorios equivalen también a cuestiones criminales», menciona.

Por eso, puntualiza que, en gran medida, con gente que quiere lo mejor para su familia y para sí misma.

«Ellos requieren la solidaridad de la propia sociedad del país donde están transitando y lo que hallan es rechazo, xenofobia y expresiones violentas. Es importante llamar a la gente a que se solidarice y que el sentimiento antiinmigrante no aumente; que México sea consciente de que nuestros propios ciudadanos pasan por la misma situación que los de otras nacionalidades», finaliza el experto.

(Sputnik)