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domingo, 23 / 06 / 2024

Las siete mentiras de Biden sobre Ucrania

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EEUU anunció la semana pasada que aceleraría la entrega de municiones de racimo de 155 mm a Ucrania, a pesar de haber calificado anteriormente el uso de tales armas de “crimen de guerra” y haber prometido retirarlas de sus inventarios. ¿Qué otras promesas relacionadas con Ucrania ha incumplido la administración Biden?

Las consecuencias de la aprobación de la administración Biden sobre la transferencia de proyectiles de racimo M864 a Ucrania siguen extendiéndose, con los aliados de EEUU, decenas de grupos de derechos humanos y pacifistas, y las Naciones Unidas condenando la decisión, y Moscú advirtiendo que esto dará lugar a una mayor escalada del conflicto.

Proyectiles de racimo

El Ejército estadounidense se había comprometido anteriormente a eliminar sus existencias de M864, y dejó de utilizarlas en 2016, alegando su alto índice de fallos (que puede llegar al 20%). Según se informa, estas armas en particular tienen más de 20 años, lo que disminuye aún más su viabilidad inmediata como arma, pero aumenta su letalidad para los civiles y el medio ambiente circundante a largo plazo.

En febrero de 2022, la entonces secretaria de prensa de Biden, Jen Psaki, calificó el posible uso de municiones de racimo en Ucrania por parte de Rusia como “potencialmente… un crimen de guerra”.

Aparentemente, la ‘criminalidad’ del uso de municiones de racimo depende de quien las emplee.

Misiles de largo alcance

En mayo de 2022, Biden aseguró que EEUU “no iba a enviar a Ucrania sistemas de cohetes que puedan atacar a Rusia”. Menos de un mes después, EEUU anunció que enviaría a Kiev sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad M142, o Himars. Estas armas tienen un alcance de entre 80 y 110 km, que se puede ampliar a hasta 300 km al dotarlos de los misiles Atacms.

Un año después, los aliados británicos de Washington anunciaron que enviarían misiles de crucero Storm Shadow de largo alcance, que pueden llegar a objetivos a más de 250 km de distancia. Ahora, según se informa, se están manteniendo conversaciones en Washington sobre el posible envío de los proyectiles Atacms.

Kiev ya ha demostrado su disposición a utilizar sus Himars y Storm Shadow contra civiles en Donbás e infraestructuras en Crimea, así como en la región de Bélgorod y la frontera con la región de Rostov, que todo el mundo en Occidente reconoce definitivamente como territorio ruso.

Tanques, aviones y tripulaciones estadounidenses

Cuando comenzó la crisis ucraniana, el presidente Biden se mostró cauteloso sobre los tipos de equipos militares que EEUU estaría dispuesto a desplegar y quién los operaría.

“Estamos mostrando nuestra fuerza y nunca vacilaremos. Pero miren, la idea de que vamos a enviar equipo ofensivo, y tener tanques y aviones y trenes entrando con pilotos americanos y tripulaciones americanas, solo entiendan, no se engañen, no importa lo que todos digan, eso se llama Tercera Guerra Mundial. ¿Entendido? Aclaremos las cosas”, Biden en marzo de 2022.

Pero en enero de 2023, Biden anunció que EEUU enviaría 31 tanques Abrams a Kiev, sirviendo el anuncio como paliativo para facilitar la transferencia de cientos de carros de combate Leopard y Leopard 2 de fabricación alemana. En mayo de 2023, Estados Unidos dio luz verde al entrenamiento de pilotos de caza ucranianos para pilotar los F-16, a pesar de que unos meses antes Biden había prometido que Washington no enviaría dichas aeronaves a Ucrania.

En cuanto a los “pilotos y tripulaciones estadounidenses”, la evaluación del Pentágono sobre la situación del conflicto ucraniano, recientemente filtrada, reveló que los países de la OTAN ya tienen docenas de efectivos de fuerzas especiales sobre el terreno, incluidos al menos 14 nacionales estadounidenses.

Además, miles de mercenarios extranjeros, entre ellos veteranos de combate de las guerras de Estados Unidos en Afganistán e Irak, no han dejado de llegar a Ucrania en los últimos 16 meses. El ejército ruso anunció el lunes que tenía información de que Kiev está trabajando con empresas militares privadas controladas por la CIA para ampliar el reclutamiento de voluntarios de EEUU y Canadá para utilizarlos como “carne de cañón” en Ucrania. Si estas no son las “tripulaciones estadounidenses” de las que hablaba Biden, ¿qué son?

La defensa de la “democracia”

En la campaña electoral de 2019, el entonces candidato presidencial Joe Biden prometió que, “como presidente”, se “aseguraría de que la democracia volviera a ser la consigna de la política exterior estadounidense, no para lanzar ninguna cruzada moral, sino porque es en nuestro propio interés ilustrado.”

¿Ha cumplido su palabra de política exterior en Ucrania? Hasta la fecha, el gobierno de Zelenski ha impuesto la ley marcial, ha cancelado las elecciones presidenciales previstas para 2024, ha encarcelado a opositores políticos, ha prohibido los partidos de la oposición y ha perseguido a la Iglesia ortodoxa ucraniana.

“Transparencia” sobre Ucrania

“Si el presidente estuviera hoy aquí conmigo, diría que trabaja para el pueblo estadounidense… Pero su objetivo y su compromiso es devolver la transparencia y la verdad al Gobierno: compartir la verdad, incluso cuando es difícil de oír”, afirmó Jen Psaki en una rueda de prensa en la Casa Blanca en enero de 2021.

Una faceta a menudo olvidada de la crisis ucraniana es la íntima participación de Biden en la configuración de la política estadounidense sobre el país, que se remonta a su mandato como vicepresidente de Barack Obama y al golpe de Estado de 2014 en Kiev.

En un evento del Consejo de Relaciones Exteriores en 2018, Biden se jactó de su intervención personal en la política interna de Ucrania para lograr el despido de Víktor Shojin, un fiscal que investigaba a una empresa energética ucraniana llamada Burisma por cargos de lavado de dinero. Biden recordó jovialmente cómo dijo a los funcionarios ucranianos que Estados Unidos retendría un acuerdo de préstamo de 1.000 millones de dólares a Ucrania hasta que el fiscal fuera despedido. Kiev se doblegó y el fiscal fue destituido.

Más tarde, se supo que Hunter, el hijo de Biden, formaba parte del consejo de administración de esta compañía energética. Más tarde aún, el presidente Trump fue sometido a juicio político por empujar a Kiev a reabrir la investigación sobre Burisma. Y justo el mes pasado, los investigadores del Congreso revelaron que el presidente y su hijo supuestamente recibieron hasta 10 millones de dólares en sobornos del propietario de Burisma para ganarse el favor del poderoso político.

¿Ha cumplido Biden la promesa de su administración de ser transparente en las cuestiones relacionadas con Ucrania? A juzgar por su retahíla de desmentidos y el silencio de la mayoría de los medios de comunicación estadounidenses sobre el asunto, la respuesta no parece alentadora.

Mentiras peligrosas

Ahora que la guerra por poderes entre la OTAN y Rusia cumple más de 500 días, nadie sabe qué deparará el futuro. Los aliados europeos de Washington, que aportan casi 100.000 millones de dólares en armas y otros tantos o más en ayuda económica y humanitaria a Kiev, están cada vez más cansados de seguir apoyando un conflicto que ha sumido a sus economías en una recesión y amenaza con dejarlas convertidas en ruinas desindustrializadas.

Tal vez, con el tiempo, Biden, su administración y la maquinaria política de Washington se den cuenta en Ucrania de lo mismo que se dieron cuenta en Afganistán en 2021, y se retiren del país, provocando el rápido colapso de su Gobierno.

O, por el contrario, tal vez el péndulo oscile en la dirección opuesta, y la OTAN se enrede más profundamente en el conflicto (como pretenden Kiev y algunos miembros de la alianza), y empuje potencialmente al mundo a una conflagración global que podría fácilmente llegar a ser nuclear.

Biden ha prometido en repetidas ocasiones que Estados Unidos “no librará una guerra con Rusia en Ucrania”, afirmando que reconoce que “un conflicto directo entre la OTAN y Rusia” sería la “Tercera Guerra Mundial”. Pero su historial en otras promesas y compromisos contraídos hasta la fecha en relación con Ucrania deja mucho que desear.

(Sputnik)

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