En una larga entrevista con Bernarda Llorente, la directora de la agencia Telam, el Papa Francisco expresó su preocupación con las guerras que conmueven al mundo y explicitó los objetivos que se propone alcanzar con el presente Sínodo. Pero también dejó clara su posición frente a los avances de la ultraderecha y, sin nombrar a Javier Milei, planteó que de las crisis «no se sale solo». «Todos fuimos jóvenes sin experiencia y a veces los chicos y las chicas se aferran a milagros, a mesías, a que las cosas se resuelven de manera mesiánica. El Mesías es uno solo que nos salvó a todos. Los demás son todos payasos de mesianismo», aseguró.

También hizo una sugerente analogía con la historia del Flautista de Hamelin. «Yo le tengo mucho miedo a los flautistas de Hamelin porque son encantadores. Si fueran de serpientes los dejaría, pero son encantadores de gente… y las terminan ahogando. Gente que se cree que de la crisis se sale bailando al son de la flauta, con redentores hechos de un día para el otro», explicó Francisco para después concluir que «las grandes dictaduras nacen de una flauta, de una ilusión, de un encanto del momento. Y después decimos «qué lástima, nos ahogamos todos».

Cuando le preguntaron sobre los candidatos que en diferentes países hacen campaña prometiendo eliminar derechos de los trabajadores, el Papa Francisco respondió que «cuando un trabajador no tiene derechos o se lo contrata por poco tiempo para ir cambiándolos y no pagar aportes, se lo convierte en esclavo y uno se transforma en verdugo. Verdugo no es solamente aquel que mata a una persona, sino también el que explota a una persona. A veces cuando me escuchan decir las cosas que escribí en las encíclicas sociales, dicen que el Papa es comunista. No es así. El Papa agarra el evangelio y dice lo que dice el evangelio».

En su reciente entrevista con el propagandista norteamericano Tucker Carlson, uno de los principales apoyos mediáticos de Donald Trump, Milei había asegurado que Bergoglio «tiene afinidad con comunistas asesinos, de hecho, no los condena. Es condescendiente con todos los de izquierda, aun cuando sean verdaderos criminales». En intervenciones anteriores lo había calificado como «la encarnación del maligno en la tierra», pero en la charla con Carlson centró sus críticas en aspectos sociales. «Es alguien que considera a la justicia social como un elemento central de su visión y eso es muy complicado porque la justicia social es robarle el futuro de su trabajo a una persona y dárselo a otra».

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