Javier Milei llegó a la presidencia de Argentina venciendo a Sergio Massa por casi 12 puntos, con 55,69% de los votos. Puede parecer increíble pero a la vez se veía venir para seguir la costumbre de equilibrar fuerzas en el continente: eso de que Brasil cuenta con un gobierno progresista con Lula a la cabeza, que Colombia tenga su primer presidente de izquierda, Gustavo Petro, y eso de que Venezuela se esté levantando y sacándose tantas botas de encima y su presidente, Nicolás Maduro, esté nada más y menos que alineado de frente con el bloque de economías emergentes Brics, no ameritaba otra cosa que un contrapeso muy radical, muy violento y muy retrógrado más al sur. Con Dina Boluarte en Perú, no es suficiente, y Perú, como Ecuador se ahogan en sus decisiones y en el atropello de la comunidad internacional y la Organización de Estados Americanos (OEA) de forma silente. 

En una nueva entrega de Entre Líneas revisamos el plan de gobierno con el que llegó Milei a la presidencia de Argentina, y sus proyecciones y consideraciones con respecto a la soberanía argentina, especialmente en cuanto a la lucha por la recuperación de las Islas Malvinas. También establecemos un cuadro comparativo entre esta disputa territorial y los pareceres de Milei y una verdadera lucha por la soberanía como la que está llevando adelante el gobierno venezolano de cara al Esequibo.

Un plan de retroceso y revanchismo

Hacían falta ruidos y nueces, y ese es el rol de Javier Milei, canalizar todo el desasosiego económico generado por una hiperinflación que no cesa y canalizar también el hartazgo ante las clases políticas que en algún momento fueron disruptivas y hoy se perciben como tradicionales. 

En su Plan de gobierno 2023-2027, Milei habla de reformas del Estado, económicas, de seguridad, capital humano e infraestructura y algunas de sus principales propuestas son, primero, reducir los ministerios hasta quedar en ocho, de esa purga quedarían los de economía, justicia, interior, seguridad, defensa, relaciones exteriores, infraestructura y capital humano. Se eliminarán supuestamente jefaturas de gabinete y equipos de análisis de políticas públicas de todas las áreas, además de privilegios como seguridad y choferes. Anotemos esto porque habrá que ver cuales privilegios de seguridad y cuáles choferes.

En segundo lugar, Milei propuso en su campaña fusionar los ministerios de salud, desarrollo social, trabajo y educación en un solo ministerio llamado capital humano.

En tercer lugar, avanzar en el cierre o privatización de todas las empresas públicas: aquí entra Télam (Agencia Nacional Pública de Noticias), TV Pública, el Instituto nacional de cine y artes audiovisuales (INCAA) y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), entre otros organismos de este corte progresista. Era de esperarse. Si de algo saben los dirigentes de Derecha sea ligera o extrema, es de revanchismos.

En cuarto lugar, Milei plantea una reducción de impuestos y entre sus propuestas arancelarias, Milei y su partido aseguran que eliminarán el 90% de los impuestos actuales, por supuesto aquí interesante será ver a quienes le eliminarán ese 90% de impuestos y a quiénes no.

En quinto lugar, Milei propone una reforma monetaria o financiera cuya receta mezcla en igualdad de proporciones radicalismo con demagogia: “eliminar el banco central para terminar con la inflación para siempre”, esta receta tiene inscrita a pie de página y por todas las esquinas blancas de la hoja, el viejo secreto de la abuela: la dolarización. Una propuesta que genera muchas críticas en Argentina porque su implementación podría requerir de una fuerte devaluación del peso y llevar, eventualmente, a una hiperinflación, tal como advirtieron unos 200 economistas argentinos y extranjeros en una carta pública en septiembre pasado. En este punto, Milei tiene en contra al presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien ha adelantado que ejecutar su propuesta sería inconstitucional si implica la eliminación del peso argentino como moneda.

Líneas aparentemente nítidas pero realmente difusas

En cuanto a soberanía y derecho a la autodeterminación del gobierno y el pueblo argentino, Milei anunció sin prurito que no escatimará en romper relaciones con Brasil y China – dos de los mayores socios comerciales de Argentina -, su argumento es que el no hace “pactos con comunistas”. Milei está dispuesto a romper lazos con los gobiernos de estos países, pero no con el empresariado, lo que deja claro que su postura no es de jefe de Estado si no de economista con recursos públicos, pero con intereses privados.

Ahora le corresponde a Javier Milei demostrar hasta qué punto es su impronta libertaria más allá de las labores de marketing que lo llevaron a la Casa Rosada y que alimenta toda esa retórica de “libertadores” que bien conocemos en Venezuela y que suele aupar corrientes violentas, extremistas y que hablan de una libertad tan extraña que no respeta la de los otros y, además, carece de independencia.

(LaIguana.TV)