Compartir el alquiler. No tener vergüenza de darles de comer una vez por día a los niños. Alimentarse de verduras cultivadas en huertas en los balcones de los departamentos. Viajar en bicicleta para no gastar en nafta ni en transporte público. Dejar de comprar comida hasta que bajen los precios. Tener fe, optimismo y esperanza. 

Estas son algunas de las propuestas que los seguidores del presidente de Argentina, Javier Milei, comenzaron a lanzar para defender el duro recorte del gasto público que decretó durante sus primeros días en al gobierno y que, en varios casos, ya han provocado oleadas de repudio. 

«Militando el ajuste», es el nombre con el que todas estas iniciativas, unas más polémicas que otras, han sido bautizadas por opositores, que recuerdan que la estrategia para justificar a toda costa políticas empobrecedoras se puso en marcha durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019). 

Uno de los primeros casos de esta controversia, que recién comienza, lo protagonizó la abogada y excandidata a senadora María Eugenia Talerico. 

«Agarremos las bicicletas. Ahorremos energía. A compartir el alquiler. Pan y vino y que Dios cuide nuestra salud. Pasamos una pandemia y pasaremos el Rubicón», escribió la política macrista, con una privilegiada posición económica que, de inmediato, le recordaron usuarios. 

«Qué fácil decirlo desde tu piso de 240 metros cuadrados», «Vos te la pasás surfeando, tené respeto por los demás que están mal», «Millonaria indecente», «Hay un poco de tuit en tu cinismo», «Paren con el mileifanatismo, sean más prudentes», fueron algunas de las miles de respuestas que recibió y que incluyeron su declaración patrimonial: la política tiene, por lo menos, nueve casas y departamentos. 

¿Alternativas? 

La periodista ultraconservadora Lana Montalbán obtuvo una repercusión similar al publicar un mensaje desde Miami, en donde radica. 

«Argentinos amados, les recomiendo que aprendan rapidito a tener huertas en sus jardines, balcones y terrazas. Se vienen tiempos difíciles y habrá que aguantar. Y a saber vivir con poco consumo. Vendrán tiempos mejores pero necesitan paciencia. Porfi», escribió. 

En este caso, su mensaje se viralizó en conjunto con una usuaria que le respondió: «Es un gobierno de valores, vamos a tener que disfrutar más de la charla que de las cenas con amigos. En vez de asados nos juntaremos a comer pastas y lo podremos disfrutar igual. ¡Supongo que lo importante son las personas, no las cosas! Tal vez los chicos mejoren sus lectura». 

Los reclamos a ambas fueron por romantizar la pobreza, otra vez, desde posiciones de privilegio. 

«Otra asociada al club de millonarios que te quieren enseñar cómo ser pobre», «¿Quién sos para venir a decirnos que aguantemos? Desde Miami opina cualquiera», «Militando el ajuste como lo hiciste durante el macrismo», «Lindo dar consejos impracticables desde la distancia y con la vida resuelta. Más cinismo no se consigue», le respondieron. 

Esta semana, el escándalo lo protagonizaron los periodistas Eduardo Serenellini y Viviana Valles, quienes naturalizaron la pobreza y las alternativas que está tomando la ciudadanía para gastar menos. 

«Uno recortará la plataforma para ver películas, otro recortará el auto, y no lo usará más, y otro es el que está grave, no hará desayuno o almuerzo, tendrá una comida al día, en distintos niveles todos estamos recortando», dijo Serenellini al comparar un consumo cultural con comida para sobrevivir. 

«Te lo digo porque lo escuché, (hay gente que dice): ‘Hago una comida fuerte en el día, por lo general elijo la noche para que los chicos vayan a la cama y descansen mejor y después durante el día vamos viendo'», complementó Valles. 

«Es así, es una realidad, No nos tiene que dar vergüenza», concluyó el periodista en el canal LN+, sin dimensionar la gravedad de que las personas no tengan comida suficiente. 

«Fe» 

En las redes también abundan ejemplos de «militando el ajuste», como el de una mujer que, en víspera de las fiestas navideñas, explicó: «Sin peceto también es Navidad, no te preocupes por el precio, cambia el menú con fe, esperanza y pensamientos positivos». 

Otra propuso: «creo que es hora de educarnos en el consumo, tenemos el poder de ejercer el control, si pensaste en comer tomate, pero el precio está fuera de la realidad, cambia el ingrediente de la ensalada. En unos días cuando los cajones se tomates se pudran al sol, baja de precio». 

En afán de ahorrar, un usuario advirtió que, para optimizar el uso del horno, no se debe encender para preparar solo tres milanesas. «Meté dos pollos, papas y una tarta, por ejemplo, usá todos los estantes», recomendó. 

«Les aconsejo que hagamos lo que hicieron en Japón, todos unidos a arroz y más polenta y ya veremos la luz, estamos acostumbrados a que todo venga de arriba (gratis)», agregó alguna más. 

«No me importa comer pasto durante dos años si tengo la certeza que la Argentina está dando un golpe de timón profundo y definitivo que nos quite de la decadencia y nos lleve al progreso», celebró otra usuaria de los tantos que están convencidos de que la crisis solo recrudecerá durante algunos meses y que después, como prometió Milei, verán «la luz al final del túnel». 

(RT)