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En el mes de julio de 2015, fue capturado por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), durante uno de los Operativos de Liberación del Pueblo (OLP) efectuado en el estado Miranda, un importante eslabón de la red del narcotráfico que atraviesa América Latina, se trata del GNB retirado Vasily Kotosky, quien se conoce es pieza fundamental entre los carteles de México y Colombia, en Venezuela.

 

Una de las aristas que vinculadas a todo el entramado del narcotráfico y que se disparan de esta detención, refiere el hallazgo que en 2008 se hiciera en una de las fincas de Kotosky: varias cintas con grabaciones develaban la relación amorosa entre él y la que se conoció desde ese instante como su pareja, la modelo y vedette, Diosa Canales.

 

Sin aplicar muchas fórmulas, surge de entre el tapete, además, la vinculación que otra modelo venezolana ha tenido con otras figuras del crimen en Venezuela. Se trata de Jimena Araya «Rosita», de quien como se sabe mantuvo relación con tres criminales, dos de ellos brutalmente asesinados, por lo que Araya comenzó a ser llamada «La viuda negra».

 

Pero es este afán amoroso entre criminales, narcotráficantes y modelos ¿es exclusivo de Venezuela? ¿A qué se debe tal conexión entre reinas de bellezas y el crimen organizado? ¿A qué se debe tal patología? Acá, desglosamos los antecedentes y algunas causas sociales, clínicas y psiquiátricas detrás de estos affaires.

 

De reinas y modelos a narcotraficantes y sicarias: de empresarios narcos a «padrinos» de reinas

 

«No vine acá a delinquir. No soy ninguna narcotraficante. Nunca pensé que Nico (Nicolás Gualco) se pudiera meter en cosas raras. Lo único que hice fue hacer unas llamadas», señaló la modelo y exreina del Café, la colombiana Angie Sanclemente, a los Fiscales en Argentina, luego de ser detenida por llevar consigo 55 kilos de cocaína en un aeropuerto y se confirmase que formaba parte de una red del narcotráfico entre México, Colombia y Argentina.

 

Gualco, modelo argentino y novio de Angie, fue también detenido y condenado a 7 años de prisión. El joven, confesó haberse encargado de captar jóvenes para traficar cocaína a España.

 

“A diario, y gracias a la participación de mujeres guapas, elegantes y discretas, cientos de kilos de droga (cocaína) viajarían de América a Europa por vía aérea a través de Cancún (México) haciendo escala en Argentina. A cambio de cada viaje, recibirían 5.000 dólares”, señalaría en un reportaje el diario argentino «La Nación» sobre este caso que en 2009 conmocionó a la opinión pública.

 

En su libro El culto a las reinas de Sinaloa y el poder de la belleza, el escritor, sociólogo y profesor de la Universidad Autónoma de México (Unam), Arturo Santamaría, comenta de la inevitable atracción física y de intereses que hacen que importantes líderes del crimen organizado se sientan atraídos por mujeres en apariencia «bellas»:

 

«Los reinados atraen a decenas de narcotraficantes con fachadas de empresarios dispuestos a financiar la costosa postulación de las candidatas y sus ajuares, siempre apostando al derecho de la retribución en sexo y compañía. Al conquistarla logran tener status, reconocimiento, es una especie de trofeo», señala Santamaría.

 

Diosa Canales y su vinculación con el narco del cartel de Sinaloa: Kotosky

 

Cuando en 2008 en la finca del narco Vasily Kotosky, encontraron videos donde aparecían la vedette Dioshaily Rosfer Canales Gil «Diosa Canales», ésta aseguró a los cuerpos de seguridad «no conocer de los trabajos ilícitos de quien era su pareja, Kotosky». Algo semejante a lo que dijera la modelo y narco, Sanclemente de su novio, el también narcotraficante, Nicolás Gualco.

 

Sin embargo, ya se conoce que el calendario de la vedette de 2008 fue hecho entre los linderos de la finca de Kotosky, ubicada en El Tigre (Anzoátegui).

 

El exmilitar Vasily Kotosky Villarroel Ramírez, es también un acaudalado empresario, con residencia y propiedades como clubes, yates, fincas, en toda la extensión del estado Anzoátegui. Es además quien controla y financia, el tráfico de drogas entre Anzoátegui y Miranda, estado en el que fue detenido el pasado 20 de julio.

 

«Deben tenerme miedo», es la rotunda amenaza que lanzó la vedette a los medios, poco después de conocer que Vasily Kotosky, fue apresado. Además de recalcar vía Twitter, su presunta inocencia.

 

Kotosky mantenía dos llamados de detención de la Interpol de EE.UU. y Venezuela, era además financista y enlace del famoso cartel de Sinaloa, en México.

 

Jimena Araya «Rosita»: la viuda negra

 

De modelo y presentadora de TV, Jimena Araya, tuvo un rotundo repunte de popularidad cuando en 2012 fue acusada de encubrir y cooperar con la fuga del pran de la cárcel de Tocorón, Héctor Guerrero Flores, alias «El niño Guerrero».

 

Tras evadir a la justicia, fue capturada ese mismo año, y luego puesta en libertad con régimen de presentación.

 

En 2014, el asesinato del expresidiario Luiding Ochoa, alias «Cara e’ muerto» en manos de otro criminal, supuso una reincidencia «amorosa» en Araya, dado que Ochoa era su novio. Ambos se conocieron en el set de grabación de una serie «Cárcel o infierno», de la que el difunto delincuente era actor y director.

 

“Dios, dame fuerzas para soportar esto, mi bebé, ayúdame. Me bajo del avión y pienso que estás aquí afuera buscándome”, escribiría por Twitter, Araya, en referencia a Ochoa de quien se supo ayudó a sostener su ataúd.

 

En junio, la actriz del programa humorísitico «A que te ríes» del canal Venevisión, sufre otra pérdida. El criminal Carlos Braker es encontrado desmembrado en la zona de El Junquito en Caracas.

 

Esta vez no precisó mayor declaración de la actriz, un parco mensaje por Instagram, confirmaría de manera tenue que la horrorosa muerte de Carlos Braker, le habría afectado: “Estaré unos días ausente de mis redes sociales. Por motivos familiares. Gracias a todos”, escribió.

 

Enclitofilia: patología que indica un afán desenfrenado por establecer «relaciones peligrosas» con criminales

Es conocido ya el estudio publicado por el diario «Panorama», y realizado por la psicólogo Mónica Mosquera, sobre la relación entre jóvenes con miembros de bandas criminales. En ella, la especialista señala:

 

«A las mujeres con esta patología les gusta el peligro, lo disfrutan y buscan protección por parte de los delincuentes», indicó Mosquera.

 

En el laberíntico diagnóstico, la paciente busca de manera feroz domar «al monstruo» convertirlo, salvarlo. En la cruzada, no hacen más que verse envueltas en tal espiral criminal, en manos de no solo una persona, sino de toda una red de mafias en las que están vinculadas: la trata de blancas, el narcotráfico, el sicariato, el lavado de dinero, etc.

 

(LaIguana.TV)

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