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La oposición tiene la solución para los problemas de la Gran Misión Vivienda (+clodovaldo)
Agosto 1, 2015
La Iguana Google Plus

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La oposición tiene la solución para los problemas de la Gran Misión Vivienda.- No es cierto que la oposición se dedique solo a criticar. Conozco antichavistas que, por ejemplo, tienen la solución para el problema de violencia criminal que sacude a la Gran Misión Vivienda Venezuela: no construir más apartamentos para pobres y vender los que ya se construyeron a precios de libre mercado. Genial.

Mi amigo, el Latero Ilustrado, por ejemplo, está seriamente convencido de que si se deja el negocio hipotecario (es decir, la construcción, la promoción inmobiliaria y el financiamiento) en manos del muy eficiente y honesto sector privado, se acabará este problema, pues solo habrá oferta para gente decente (palabra que, para personas como Latero, supone el requisito indispensable de cierto número de cifras en la cuenta bancaria).

“Esto no necesita grandes demostraciones científicas, pues era así antes de que a Chávez se le ocurriera esta delirante idea de darle viviendas formales a gente que tiene costumbres informales y, en algunos casos, deformes”, dice Latero muy seguro de sus propias tesis.

Ña Magda, quien está a punto de irse a un retiro para limpiarse los chakras, increpa a Latero porque es demasiado frontal en sus planteamientos. Le recomienda tomar un taller de eufemismos y lenguaje políticamente correcto. “No debes decir que si nosotros logramos ponerle la mano al gobierno solo se construirán casas para gente rica. Aunque sea la pura verdad, esa es una manera impopular de resumirlo y así no vamos a conseguir el voto de la chusma, que tanto necesitamos para acabar con esta dictadura. Tienes que decir que la empresa privada, con la competencia que le es inherente, aplicará las técnicas gerenciales más modernas y los adecuados conceptos de rentabilidad, de manera que se desarrollará una coherente política de vivienda para atender las necesidades de la clase media profesional emergente, a la vez que se procurará una sostenida oferta de unidades habitacionales de interés social, utilizando para ello créditos blandos de los organismos multilaterales”.

Luego de lanzar la parrafada, Ña Magda le dice a Latero: “¿Ves la diferencia?”, aunque el mensaje de la mirada parece ser: “No seas bruto, chico”.

Con sus diferencias de estilo, Latero y Magda coinciden en que una vez que se elimine ese enojoso asunto de la Gran Misión comenzaremos a ser un país moderno en el ámbito de la vivienda, con la mano invisible del mercado dirigiendo el concierto.

“¿Algo así como España -me atrevo a preguntar, hecho el loco-, donde hay como un millón de casas vacías, producto de los desalojos y cuyos ex dueños, lanzados a las calles por la policía, están obligados a seguir pagándolas?”.

Ña Magda se enoja y amenaza con privarme de placer de su presencia. Responde que “todo aquel que no tenga dinero para pagar la casa donde se encuentra tiene que ser echado del sitio… eso es lo que hacen las naciones serias del mundo, gústete o no te guste”, enfatiza.

Latero la oye y esboza una sonrisa irónica. “Menos mal que soy yo el que dice las cosas de una manera demasiado ruda”, comenta.

Opto por la retirada, los dejo con sus pequeñas discrepancias de forma y sus totales coincidencias de fondo. Son antichavistas que saben cómo resolver el problema de la vivienda: olvidándose de los “ranchos verticales” (así les dicen) y construyendo condominios con ascensor privado y piscina de aguas atemperadas. ¡Después no digan que ese sector político no aporta soluciones!

 

(Clodovaldo Hernández / clodoher@gmail.com)