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En la cárcel más hacinada de Colombia: “El monstruo del modelaje” cuenta sobre reclusión
Agosto 23, 2015
La Iguana Google Plus

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Entre casi 600 reos, en la cárcel “más sobrepoblada del país, Adolfredo Matos, “El Monstruo del Modelaje”, aguarda el transcurso de su juicio en el Establecimiento Penitenciario de Riohacha, capital del departamento de La Guajira, en Colombia. 

 

Matos, procesado en Colombia por explotación sexual a tres niñas residentes de Papayal —el pueblo donde montó su falsa academia de modelaje—, está imputado ante la justicia por “pornografía en menores de 18 años”, comentó a PANORAMA la periodista Sandra Guerrero, corresponsal en Riohacha del diario El Heraldo, de la costa colombiana con sede en Barranquilla. 

 

De la cárcel, Guerrero cuenta que se trata de un “pequeño infierno”. “Es la más hacinada de Colombia, hay 600 reclusos y solo tiene capacidad para 100. Allí tienen que dormir unos encima de otros y se cuenta de enfermedades contagiosas y de pésimas condiciones de vida”, afirma la periodista. 

 

Una descripción que refrenda el último informe de la Defensoría del Pueblo de Colombia, publicado en 2014. “Los internos literalmente duermen unos encima de los otros, por lo cual las epidemias no se hacen esperar”. 

 

Allí, pasa los días Adolfredo, capturado hace una semana. Esperando el lapso de hasta 90 días que establece la justicia colombiana como fecha para su nueva audiencia. La que ya se celebró, y en la que fue imputado, fue la de “legalización de captura, en la que el juez recibe al indiciado, lo imputa y decide si lo recluye en una cárcel o lo envía a su casa”, explica Guerrero.

 

Traducido al sistema judicial venezolano, “El Monstruo” ya vivió en Colombia su audiencia de presentación en la que le aplicaron una medida de “aseguramiento”, en Venezuela, privativa de libertad. 

 

El edificio donde funciona la cárcel de Riohacha data de 1935. En la capital de La Guajira hay aún indignación por el descubrimiento del modus operandi de Matos, que aprovechaba su influencia sobre las jovencitas, y las engañaba para tomarles fotografías y distribuirlas a una red de pornografía infantil. “Hubo algún escándalo, pero menos que cuando el caso del “Monstruo Fernández” capturado en Maicao (hace mes y medio)”, agregó.

 

(Panorama)