domingo, 30 / 11 / 2025
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¿Cómo utilizó EEUU la lucha contra las drogas para intervenir en Latinoamérica?

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El inicio de la guerra de Estados Unidos contra las drogas en Latinoamérica se remonta al gobierno de Richard Nixon. Desde la década de 1970, miles de millones de dólares estadounidenses se han destinado a este asunto en el continente.

Si bien la participación de Washington se basa en la premisa oficial de ayudar a gobiernos extranjeros con el objetivo de reducir la oferta de drogas dentro de Estados Unidos, académicos y críticos han afirmado que la llamada guerra contra las drogas ha sido, en realidad, un pretexto para encubrir operaciones militares, paramilitares y de injerencia.

Excusa legal

La herramienta legal detrás de la actuación de Estados Unidos es la llamada ‘Ley de Asistencia Exterior’ de 1961.

En 1972, el Congreso añadió un capítulo dedicado al control internacional de narcóticos, que permitía al presidente firmar acuerdos para actividades de ese tipo en países.

Colombia

Una de esas naciones ha sido Colombia. Ya en la década de 1970, el gobierno de Misael Pastrana fue presionado por Estados Unidos para colaborar con la DEA, prácticamente desde su creación en 1973. Sin embargo, la mayor asistencia llegó en forma del llamado ‘Plan Colombia’.

El programa, entre los años 2000 y 2015, proporcionó a ese país 10.000 millones de dólares en financiación. Aunque principalmente la ayuda era militar, de entrenamiento y equipo para combatir el narcotráfico, la realidad supuso su utilización contra las guerrillas de izquierda y las FARC en el sur de Colombia. Por el contrario, la presión contra los paramilitares de derecha y las operaciones de narcotráfico en el norte pasaron a un plano secundario.

Muestra de que las críticas son fundamentadas es la realidad de los resultados. Para el fin del Plan Colombia, las FARC habían perdido gran parte de su poder. Sin embargo, los efectos en la producción de cocaína habían sido limitados.

La propia Oficina de Washington para América Latina concluyó en el 2010 que, tanto el Plan Colombia como la estrategia de seguridad del Gobierno colombiano, «tuvieron un alto costo en vidas y recursos, y solo cumplieron una parte del objetivo». Colombia sigue siendo, actualmente, el principal productor mundial de cocaína.

México

Otro país clave es México. La nación vecina de Estados Unidos es uno de los corredores más importantes para el narcotráfico. Uno de los ‘modus operandi’ clave de los cárteles, históricamente, se ha basado en la corrupción de funcionarios gubernamentales y policiales. Algo de lo que las propias autoridades estadounidenses no han resultado impunes.

En el 2013 la cadena de televisión estadounidense Fox News destapó el caso de Kiki Camarena, un agente encubierto de la DEA en México que fue secuestrado y asesinado por narcotraficantes en la década de 1980. La CIA estuvo involucrada en el crimen. Según el medio, su complicidad se basó en el hecho de que miembros de la agencia colaboraban con los narcotraficantes y utilizaban parte de las ganancias de la droga para financiar a la Contrainsurgencia nicaragüense. La agencia nunca ha reconocido dichas acusaciones.

Otro de los argumentos utilizados para defender que la acción contra el narco de Estados Unidos en el país vecino tiene más que ver con la injerencia que con poner fin a las drogas es el fracaso histórico de la misma. Desde el 2008 hasta el 2021, Estados Unidos proporcionó a México 3.500 millones de dólares en financiación de la Iniciativa Mérida, un programa de cooperación destinado a combatir el narcotráfico.

Ese fue el marco durante el cual el presidente Felipe Calderón lanzó su famosa ofensiva militar contra los cárteles, la guerra contra las drogas. Una estrategia que no solo supuso un aumento de la violencia, sino que contribuyó a la fragmentación de los cárteles. El resultado: más de 26.000 desaparecidos y más de 70.000 muertes relacionadas con el crimen organizado entre el 2006 y el 2012.

Instrumento para intervenir en los asuntos regionales

En Nicaragua el problema de las drogas estuvo estrechamente ligado en la década de 1980 con el respaldo estadounidense a las fuerzas antisandinistas conocidas como ‘Contras’. Un informe de 1988 del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos concluyó que miembros del Departamento de Estado brindaron apoyo a miembros de la Contra involucrados en el narcotráfico. La participación incluyó pagos a narcotraficantes con fondos autorizados por el Congreso para asistencia humanitaria.

Que el uso del narcotráfico fue una herramienta política, no solo en ese país sino en la región, lo demuestra el hecho de que el propio presidente de Panamá, Manuel Noriega, brindó asistencia militar a la Contra nicaragüense a petición de Estados Unidos. Mientras, Washington toleraba sus actividades de narcotráfico, conocidas desde la década de 1960. Solo cuando Noriega cayó en desgracia y acabó entregándose a soldados estadounidenses en 1990 enfrentó un tribunal estadounidense bajo acusaciones de la DEA de crimen organizado, narcotráfico y lavado de dinero.

Prácticamente toda Centroamérica ha vivido la participación directa de Estados Unidos en sus naciones con la excusa de la lucha contra el narcotráfico, ya sea mediante el envío de equipo, capacitación o apoyo técnico o directamente con el despliegue de agentes de la DEA, como por ejemplo sucedió en Honduras en el 2012.

Al sur, sin embargo, esa colaboración no siempre ha sido bien recibida. En el 2008, el presidente Evo Morales expulsó de Bolivia a todos los agentes estadounidenses que trabajaban para la DEA, alegando que ayudaban a sus oponentes. «La lucha contra las drogas está impulsada por intereses geopolíticos», llegó a afirmar.

Otro dirigente latinoamericano que rompió sus vínculos con la DEA fue Hugo Chávez. En el 2005 acusó a sus representantes de espionaje y marcó el inicio de la ruptura en el intercambio de inteligencia y la cooperación bilateral entre Venezuela y Estados Unidos. Desde entonces, la enemistad no ha hecho más que crecer, así como las acusaciones por parte de Washington, quien asegura que el propio Gobierno venezolano participa en actividades de narcotráfico.

Un juego de poder, injerencias, corrupción y mucho dinero que genera acalorados debates y posiciones enfrentadas, pero también alguna que otra verdad incontestable: Estados Unidos es el país del mundo con mayor consumo de drogas.

(RT)


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