METRO-CC.jpg

El mundo de Zarevitz Camacho Materán era su familia, amigos y un nuevo trabajo. Un «simple» desmayo acabó con la vida que llevaba hasta el 29 de abril de 2011: cayó sobre los rieles del Metro de Caracas, estación El Silencio. «Cuando abrí mis ojos vi como el tren me pasaba por encima, perdí mis piernas».

 

Para esta caraqueña y licenciada en administración de recursos humanos no hubo tiempo para la negación, mientras desalojaban la estación pudo ver el estado en que le quedaron las piernas. «Eso me ayudó a digerir lo que venía. Todo habría sido distinto si hubiera cerrado los ojos y al despertar no hubiera visto mis piernas, pero el hecho de estar consciente me ayudó mucho», contó a PANORAMA.

 

Comenzó un largo y duro camino, sin embargo no sucumbió. Confiesa que los momentos de aceptación fueron los más duros, porque al principio se negaba a salir de casa, señala que le daba pena que la gente la viera con su nueva condición: «Quería evitar las miradas incómodas, porque aquí en Venezuela tener una discapacidad es básicamente ser como un extraterrestre, ¡te miran como que si fueras  de otro planeta!.  

 

El trágico accidente conmocionó tanto a su familia que mucha veces a Zarevitz le tocó darle ánimos a padres y amigos, y decirle «estoy bien». Con su «tragedia» comprendió que la condición no solo la adquiere el paciente, sino también sus seres queridos.

 

Su familia es su gran aliada, forman un equipo inquebrantable gracias a la fe, el amor, el apoyo mutuo y sobre todo el humor; aunque todavía le cuesta un poco tener equilibrada la balanza emocional.  

 

Tareas simples, como vestirse, resulta un reto para Zarevitz y una gran satisfacción cuando lo logra, en especial cuando cada día aprende a hacer más cosas por sí sola en pro de su independencia. 

 

En el inicio de su travesía acudió al experto en prótesis Fernando Carvalho, a quien admira y es su gran motivación porque a él también le faltan sus piernas por una enfermedad congénita. Cuenta emocionada que «verlo caminar a él súper bien y tener una vida increíble me motivó a seguir, así que pensé ‘yo también puedo». Esta guerrera admite que lo que más le ha costado hasta ahora es adquirir una buena condición física, controlar el equilibrio y mejorar la postura.  

 

A sus 29 años su mayor temor es no soltar las muletas. «La vida muchas veces nos coloca en situaciones complicadas, pero está en nosotros hacer de eso un aprendizaje o no. Todo en esta vida es temporal, incluso la crisis. Así que hay que levantarse siempre con optimismo, tener la llama de la fe encendida, luchar, creer en ti y trabajar duro por lo que se anhela… Hay quienes están completos y se crean límites, a ellos solo puedo decirles que si una persona con ‘dis-capacidad’ puede alcanzar metas y objetivos ¿por qué ustedes con tantas herramientas a su favor no?»

 

A Zarevitz nada la detiene. Practica natación y hoy dedica su tiempo a otras actividades muy diferentes a las que hacía cuatro años atrás, que la llenan de gozo porque le permiten ayudar a los demás y mostrar las potencialidades que tenía ocultas. Comenzará la cuarta temporada del stand up motivacional ‘Tómate un Coaching’, en el que comparte con las personas una parte de su historia. «Me satisface recibir muestras de cariño al finalizar la función». 

 

Se encarga de propagar el mensaje de la diversidad e integración en la sección de Con Capacidad, del programa radial ‘Todo se Puede’ conducido por Maira Prado por RCR 750 AM. «Me gustan los mensajes que me dejan en mi cuenta Instagram (@zazarazax). Las personas que comparten conmigo a través de esta aplicación son mi barra de cheerleaders virtual». 

 

También es vocera del Proyecto Nala, una iniciativa venezolana sin fines de lucro creada por Ana González quien rescató a la Nala: «Debido a una infección en su pata la perrita fue arrojada a la calle, cuando la salvaron Nala perdió una de sus patas traseras y Ana decidió quedarse con ella. Gracias a ese encuentro surgieron otros más con animales en situaciones similares y Ana comenzó a fabricar silla de ruedas para estos cuadrúpedos con el fin de mejorar su calidad de vida y evitar la eutanasia. ¡Desde abril de 2014 se han fabricado más de 100 sillas!

 

«Mi llamado es para quienes aún no comprenden a las personas con discapacidad, que ya es hora de cambiar la concepción sobre el ser diferente, ya es hora de dejar decir ‘pobrecito’, todos somos diferentes y todos estamos propensos a adquirir una condición. Las personas con discapacidad lo que queremos es respeto: respeto en el trato como seres humanos, respeto a nuestros derechos, integración, igualdad y oportunidades en todos los aspectos de la vida para demostrar que podemos aportar cosas positivas y un granito de arena en pro de nuestro país».

 

(Panorama)

 

testimonio3009151.jpg

 

testimonio3009152.jpg

 

testimonio3009153.jpg

 

 

Comentarios Facebook