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El 22 de mayo de 1763 y tras una serie de incidentes agitados, el ex gobernador de Margarita, Joaquín Moreno de Mendoza finaliza con éxito el traslado de la aldea de Santo Tomás de la Guayana al lado más angosto del río Orinoco, para fundar entonces Santo Tomás de la Nueva Granada de la Angostura del Orinoco, que más adelante (1846) sería renombrada Ciudad Bolívar.

 
La orden de reubicar Santo Tomás es emitida por el Rey de España, atendiendo el llamado que hiciera el expedicionario José Solano, pues el humilde poblado era blanco frecuente de saqueos perpetrados por corsarios ingleses y holandeses, debido a la presencia de oro en sus tierras. El encargo real incluyó, además, que la Provincia de Guayana quedase subordinada al Virreinato de Santa Fe.

 

El traslado solo tomó tres meses y ocho días, pues se inició el 14 de febrero de 1764, bajo la dirección del propio Moreno y su teniente Francisco Guigo, y culminó el día 22 de mayo con la bendición del fuerte San Gabriel. 82 años más tarde y tras la Independencia, el poblado es rebautizado como Ciudad Bolívar en honor al Libertador, quien eligió Angostura para declarar la “Guerra a Muerte” contra la Corona de España e instalar el Congreso donde pronunciaría uno de sus discursos con más carga moral, social y política; del cuál nacería la Gran Colombia.

 

Hoy, la capital del estado Bolívar destaca por el reconocimiento a sus características arquitectónicas e importancia en la libertad de Venezuela, que le merecieron ser declarada Monumento Histórico Nacional. Con sus edificaciones coloniales, que aún conservan su estructura original y su cercanía a las maravillas naturales de la rivera del Orinoco, Ciudad Bolívar ofrece a locales y visitantes la tranquilidad y el encanto de los paisajes de los primeros años de la República.

 

(El Universal)

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