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En entrevista exclusiva para La Iguana.TV, el integrante de la Comisión de Asuntos Internacionales del Partido Socialista Unido de Venezuela dijo que la decisión tomada por la Organización de Estados Americanos impidió que cristalizara la estrategia de Luis Almagro y de un sector de la oposición venezolana que se opone al diálogo.

 

En conversación con el periodista Clodovaldo Hernández, el ex diputado Daza (Caracas, 1955) expresó también las siguientes ideas:

  • Almagro no estaba buscando ningún consenso, lo que estaba buscando era la imposición de hecho de una decisión que hiciera posible una intervención externa en Venezuela, inicialmente de carácter político. Lo que quería era generar el aislamiento del país.
  • El apresuramiento de Almagro es porque había que hacer algo para dinamitar el diálogo propiciado por la Unión de Naciones Suramericanas en República Dominicana.Vengo diciendo desde antes de las elecciones parlamentarias, que debe haber un acuerdo nacional en el que no sólo participen los partidos de la Revolución y los opositores, sino también los distintos actores sociales, particularmente los trabajadores y el sector empresarial.
  • Están inhabilitados para ser facilitadores el secretario general de la OEA y los ex presidentes de varios países que han asumido la defensa de la agenda de la oposición. Esos son los dos únicos actores vetados. En mi opinión personal, aparte de esos señores, todo aquel que quiera propiciar el encuentro entre venezolanos, deberíamos darle la bienvenida y ponerle una alfombra roja cuando llegue a Maiquetía.
  • El tema más candente para la Venezuela de hoy no es ni el referendo ni la condición de las personas apresadas por haber participado en las guarimbas de 2014. Eso no es lo prioritario para el país. Lo prioritario para todos es alimentos y medicina en los anaqueles, eso es lo que respondería al anhelo nacional en estos momentos.
  • No veo razón para negarse a discutir sobre las personas implicadas en los hechos de 2014. Se puede discutir para buscarle una salida política al asunto o para ratificar las decisiones que ha tomado hasta ahora la justicia venezolana.
  • Para los venezolanos que respaldamos al gobierno del presidente Maduro, ninguna fecha para el referendo sería buena. Nosotros vamos a hacer hasta lo imposible para que no haya referendo revocatorio, y esa es la posición lógica porque nadie puede exigirnos que nos pidamos revocatorio a nosotros mismos.
  • No se puede plantear un acuerdo político (para fijar la fecha del revocatorio) que se base en violar la Constitución o contravenir leyes. Si ese es el piso para discutir, habría que hacerlo a partir del reglamento que ya existe para ese tipo de consultas electorales.

 

A continuación, el diálogo completo:

 

-¿Qué balance hace usted de lo ocurrido en la Organización de Estados Americanos (OEA) durante la semana?

 

-Yo he sido miembro de tres organismos parlamentarios internacionales, el Parlamento Suramericano (Parlasur), el Parlamento Latinoamericano (Parlatino) y el Parlamento Europeo Latinoamericano (Eurolat). Con esa pequeñísima experiencia puedo decir que existen leyes no escritas en estas instancias internacionales, y una de ellas es que uno nunca va directamente a una reunión plenaria a presentar una moción, sino que antes buscas el consenso, consultas, hablas, haces reuniones bilaterales para dar a conocer tu punto lo más posible. Sobre todo, se acostumbra buscar al país implicado. En este caso, lo primero que tenía que hacer el señor (Luis) Almagro era reunirse con la delegación de Venezuela. Eso era lo obvio, lo normal. Cuando el señor Almagro se salta esa ley no escrita demuestra que no estaba buscando ningún consenso, lo que estaba buscando era la imposición de hecho de una decisión que hiciera posible una intervención externa en Venezuela, inicialmente de carácter político. Lo que quería era generar el aislamiento del país. 

 

-¿Por qué cree usted que Almagro actuó de esa forma, si es un diplomático experto?

 

-Estoy convencido de que ese apresuramiento de Almagro es porque había que hacer algo para dinamitar el diálogo propiciado por la Unión de Naciones Suramericanas en República Dominicana. En ese propósito, Almagro estaba perfectamente sintonizado con uno de los sectores de la oposición venezolana. Los factores nacionales y extranjeros que manejan la agenda de la intervención extranjera o el golpe de Estado vieron como un peligro el acercamiento que se inició en Republica Dominicana. Además, querían medir cuál sería la respuesta del presidente Nicolás Maduro, del gobierno nacional y del pueblo venezolano. Y cuando digo “el pueblo” no hago diferencias entre chavistas y no chavistas. Resulta que la respuesta del presidente fue muy firme, de sostenimiento de una Constitución y de denuncia a la actitud del presidente de la Asamblea Nacional. Creo que ninguno de los factores que estaban en esa movida contaba con una respuesta política tan contundente. Tampoco contaron con la corriente de opinión que se generó de repudio de la ciudadanía en general ante esa posición intervencionista. En esa corriente de opinión participaron incluso personas que tienen posturas críticas ante el gobierno, pero no apoyan una salida violenta ni mucho menos una intervención política o militar del país.

 

-¿El balance, entonces, es positivo para la Revolución?

 

-Sí, de hecho, la propuesta del diálogo ya no solo tiene el respaldo de Unasur, sino de otros factores y espacios. Incluso, ahora es posible que el Consejo Permanente de la OEA le dé su apoyo a ese diálogo, lo que sería un respaldo muy importante.

 

-La oposición dice que el sólo hecho de que se haya propuesto invocar la Carta Democrática Interamericana ya es suficiente porque desnuda la realidad del gobierno de Nicolás Maduro. ¿Cómo evalúa usted esa apreciación?

 

-Lo que creo es que los factores de la oposición le están dando la razón al presidente Maduro, cuando ha dicho, hasta el cansancio, que debe haber un diálogo político.

 

-Ahora bien, en la batalla mediática internacional, la oposición siempre presenta al gobierno como el que no quiere el diálogo. ¿Cuál es la verdad de esto?

 

-A nosotros nos toca hacer política nadando contra la corriente. La agenda mediática internacional dibuja un país que no es que tenemos, pero se apoya para hacer ese dibujo en problemas reales, que sí nos afectan a todos. Yo vengo diciendo desde antes de las elecciones parlamentarias, que debe haber un acuerdo nacional en el que no sólo participen los partidos de la Revolución y los opositores, sino también los distintos actores sociales, particularmente los trabajadores y el sector empresarial. Eso es así porque la única manera de que nuestra economía pueda salir de sus problemas estructurales y también de la coyuntura de la caída de los precios del petróleo. No hay posibilidad de salir de esta crisis si no vamos a un cuadro político distinto que nos permita discutir ampliamente cuáles son las opciones que tenemos por delante.

 

-Cada vez que se habla de diálogo entre venezolanos, se plantea la necesidad de la mediación o facilitación internacional. Sin embargo, eso tropieza con el problema de que los factores internacionales también están polarizados, han tomado partido. ¿Cómo podría organizarse un diálogo con participación de actores internacionales, que tenga credibilidad para los dos sectores?

 

-Están inhabilitados para ser facilitadores el secretario general de la OEA y los ex presidentes de varios países que han asumido la defensa de la agenda de la oposición. Esos son los dos únicos actores vetados. En mi opinión personal, aparte de esos señores, todo aquel que quiera propiciar el encuentro entre venezolanos, deberíamos darle la bienvenida y ponerle una alfombra roja cuando llegue a Maiquetía.

 

-Los agentes internacionales de la oposición repiten constantemente que ese diálogo sólo puede darse si el gobierno acepta unas condiciones previas, que son fijar la fecha del revocatorio y liberar a los llamados presos políticos. ¿Se puede dialogar así, con unas condiciones tan específicas?

 

-Ningún diálogo puede hacerse sobre la base de condiciones, pero todos los procesos de acercamiento entre partes que han estado en conflicto tiene temas candentes. Ahora bien, el tema más candente para la Venezuela de hoy no es ni el referendo ni la condición de las personas apresadas por haber participado en las guarimbas de 2014. Eso no es lo prioritario para el país. Lo prioritario para todos es alimentos y medicina en los anaqueles, eso es lo que respondería al anhelo nacional en estos momentos. Los otros puntos que cada quien lleve a la mesa, están bien. Por ejemplo, yo no veo razón para negarse a discutir sobre las personas implicadas en los hechos de 2014. Se puede discutir para buscarle una salida política al asunto o para ratificar las decisiones que ha tomado hasta ahora la justicia venezolana.

 

-¿Y sobre el referendo?

 

-Bueno, el punto de la fecha del referendo fue lo más importante que se definió en el anterior proceso de diálogo que tuvimos en Venezuela, en 2003. Porque debemos recordar que en Venezuela ya tenemos experiencia en esto. No sería la primera vez que iríamos a un diálogo, y la anterior se dio en condiciones mucho más complejas, pues fue en tiempos del golpe de Estado y de la huelga petrolera y patronal. En la actualidad, para los venezolanos que respaldamos al gobierno del presidente Maduro ninguna fecha para el referendo sería buena. Nosotros vamos a hacer hasta lo imposible para que no haya referendo revocatorio, y esa es la posición lógica porque nadie puede exigirnos que nos pidamos revocatorio a nosotros mismos. Lograr que se convoque el referendo es un asunto que le compete a la oposición. Ahora, si ese tema es llevado a la mesa de diálogo político, es obvio que se va a discutir pues un tema de interés nacional, un tema primordial, muy importante. Nuestra posición en eso, de entrada, es que el piso para esa discusión lo marcan la Constitución y las leyes. No se puede plantear un acuerdo político que se base en violar la Constitución o contravenir leyes. Si ese es el piso para discutir, habría que hacerlo a partir del reglamento que ya existe para ese tipo de consultas electorales.

 

-¿Usted cree que fijar la fecha del referendo bastará para que fluya el diálogo?

 

-Insisto en que el problema del referendo no es del Partido Socialista sino de la Mesa de la Unidad. Lo que ocurre es que sólo el factor Primero Justicia y Henrique Capriles Radonski estaban de acuerdo con esta proposición. Los otros factores no y eso los enredó e hizo que no actuaran en el debido tiempo, que era el 11 de enero. No lo hicieron porque no estaban de acuerdo y siguen sin estar de acuerdo y para eso basta con ver las declaraciones que dieron esta última semana las señoras Lilian Tintori y María Corina Machado.

 

-En su condición de periodista especializado en temas internacionales, ¿qué balance hace del caso Venezuela en la OEA en la prensa nacional y mundial?

 

-Ganamos por nocaut el round de la OEA, pero todavía no hemos ganado la pelea.

 

-¿Y en la cobertura mediática?

 

-Lo que pasa es que la decisión tiene mucha fuerza. La cobertura mediática ha tratado de imponer la idea de que lo ocurrido fue favorable a la oposición, pero hay un hecho político concreto. La ausencia del señor Luis Almagro en la reunión fue la mejor evidencia de que su proposición estaba derrotada.

 

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