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Eliminación de cinco ceros al bolívar reabre debate sobre la gasolina excesivamente barata
Julio 26, 2018 - 936 Vistas
La Iguana Google Plus

¿Seguirá el precio de la gasolina el mismo rumbo que las tarifas del metro de Caracas, un servicio que ha terminado por ser gratuito?

 

La pregunta ronda desde hace tiempo en las redes sociales vinculadas a Petróleos de Venezuela, pero tomó intensidad a partir del anuncio presidencial de que no se le quitarán tres, sino cinco ceros al signo monetario.

 

La casi-regalada gasolina venezolana pasará a ser sencillamente imposible de pagar en bolívares soberanos por la falta de una moneda con denominación lo suficientemente baja para hacerlo.

 

El asunto, que ya se había planteado cuando se anunció la eliminación de tres ceros, abre nuevamente un debate sobre el hemorrágico subsidio a los combustibles, sostenido por el Estado y  que es una de las causas del fenómeno del contrabando de extracción hacia Colombia, Brasil y países del Caribe.

 

Aumento exponencial

 

La opción para establecer un precio pagable en bolívares soberanos sería fijar el de 0,50 por litro, ya que esa será la menor denominación en el nuevo cono. Ello implicaría un aumento exponencial del precio del combustible, tan solo para que el producto pueda ser pagado por los usuarios en los lugares de expendio.

 

Debe tenerse en cuenta que 0,50 Bs S. equivaldrán a 50 mil bolívares fuertes. Llenar un tanque de 50 litros costaría el equivalente a 2 millones 500 mil bolívares fuertes. En la actualidad, ese mismo tanque cuesta 50 bolívares (si es de 91) y 300 bolívares (si es de 95). El combustible de 91 costaría entonces 5 mil veces su precio actual, mientras el de 95 costaría 833 veces más caro.

 

Objetivamente, esas cantidades seguirían siendo bajas con respecto al resto de las mercaderías cotidianas, si se considera, por ejemplo, que esos 2 millones 500 mil bolívares es el precio actual de una bolsa de chuchería de 150 gramos. Sin embargo, todo aumento en los combustibles ha tenido siempre impacto económico y, sobre todo, psicológico en la población.

 

Con tres ceros, ya era imposible

 

El precio de la gasolina era ya un dilema con el esquema de eliminación de tres ceros a la moneda.

 

El precio actual de la gasolina es de 1 bolívar por litro de 91 octanos y 6 bolívares por litro de 95 octanos. Si se hubiesen eliminado tres ceros de la moneda, el litro de 91 octanos costaría 0,001 bolívares soberanos, y el de 95 octanos valdría 0,006 bolívares soberanos. Un tanque de 50 litros del primer tipo de gasolina tendría un costo total de 0,05 bolívares soberanos, imposibles de pagar porque la moneda de menor denominación en el nuevo cono es la de 0,50. Esa moneda hubiese permitido, entonces, llenar el tanque diez veces.

 

Con el esquema de eliminación de cinco ceros, el asunto se torna más surrealista aún. Un litro de gasolina de 91 octanos pasaría a costar 0,00001, una cienmilésima de bolívar soberano. En cuanto al litro de la gasolina de 95 octanos, costaría 0,00006, seis cienmilésimas de bolívar soberano. El tanque de 50 litros del tipo de gasolina más costosa, apenas llegaría a 0,003, muy lejano de la moneda de menor valor del cono.

 

¿Gasolina gratis?

 

En la práctica, la gasolina ya es gratuita y, de hecho, el usuario suele dar como propina al bombero una cantidad mucho mayor que la que paga por el combustible. Pero, según las versiones que corren por las redes, esta situación podría sincerarse tal como se hizo en el Metro, que dejó libres todos sus torniquetes.

 

Sea semigratuita o totalmente gratuita, la gasolina constituye un subsidio enorme que el Estado venezolano paga y del que muy poco en realidad llega a la población. Los principales beneficiarios son los usuarios de vehículos particulares, las grandes empresas de transporte y la tupida mafia del contrabando de combustibles.

 

En un estimado de febrero de 2018, el costo de producción de un litro de gasolina en las refinerías venezolanas rondaba los 350 bolívares, de los que el Estado venezolano pagaba 349  por cada litro de la de 91 octanos y 344 por la de 95. La inflación desatada ha elevado el costo sustancialmente, aunque no se conocen datos oficiales al respecto. El Estado sigue cargado con la factura, salvo la contribución simbólica del usuario.

 

Algunos intérpretes de las grandes líneas económicas esbozadas por el presidente Maduro la noche del miércoles consideran que el censo nacional de transporte anunciado por el mandatario tiene el objetivo fundamental de establecer un mecanismo de acceso al combustible conectado con el sistema de programas de asistencia social del carnet de la Patria. Tal vez allí radique la solución disruptiva al dilema de la gasolina que no puede pagarse por ser demasiado barata.

 

(LaIguana.TV)