Tras el atentado contra el presidente Nicolás Maduro, las autoridades venezolanas aseguran que «uno de los drones fue explotado de manera remota desde Estados Unidos». La afirmación, realizada por Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación e Información del Gobierno, presenta un escenario hasta ahora desconocido en este país: el empleo de tecnología de guerra con mando a distancia para fines políticos.

 

Al respecto, el analista político Diego Olivera Evia precisó que el dron usado en el intento de magnicidio fue diseñado especialmente para atentar contra el mandatario venezolano.

 

En el frente interno, las autoridades vincularon con el atentando a conocidos dirigentes opositores. Ellos, Juan Requesens y Julio Borges, integran dos de los partidos que adversan al chavismo y que decidieron alejarse de la lógica electoral reivindicando la violencia como instrumento de lucha política.

 

Nuevos conflictos

 

Pero Ana Esther Ceceña, coordinadora general del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, con sede en México, mira más allá de las fronteras venezolanas.

 

«Estamos en una nueva era, donde las guerras se conciben de manera muy distinta», apuntó.

 

Actualmente, los artefactos dirigidos a control remoto (drones) «sirven para espionaje, monitoreo, obtención de audios, para implantar contaminantes y, como vimos en Venezuela, para atacar», dijo la investigadora.

 

El ataque registrado el 4 de agosto en Caracas supone enfrentar un tipo de enemigo al que nuestros ejércitos no están habituados.

 

En palabras de Ceceña, «los campos de batalla se han transformado y también los sujetos que actúan en ellos. Hoy los ejércitos pueden ser espiados o intervenidos a través del uso de nuevas tecnologías miniaturizadas, controladas a distancia».

 

Nuevas reglas

 

Podrá la tecnología sustituir completamente el empleo de tropas sobre el terreno, para derrocar presidentes o gobiernos ajenos a los intereses de las potencias mundiales.

 

Adel El Zabayar, presidente de la Federación de Asociaciones y Entidades Árabes de Venezuela (FEARAB), recuerda que a lo largo de la historia «la tecnología y el avance científico de cada época siempre ha sido la primera opción para el asesinato perfecto de líderes, emperadores, reyes y presidentes hablando en términos actuales».

 

Un desarrollo que implica para todos los países una carrera por hacerse de «sistemas de seguridad sofisticados y con alta efectividad», añade el también diputado emérito.

 

Refiriéndose al atentado contra Maduro, aseveró que el uso de inhibidores por parte de la seguridad presidencial resultó crucial para evitar una catástrofe. Así que «para hacer frente a las amenazas tecnológicas, hay que contar con un fortalecimiento de la tecnología», dijo El Zabayar.

 

Ataques tecnológicos

 

Cada vez son más frecuentes los enfrentamientos diplomáticos entre países, por el supuesto uso de novedosas tecnologías para ganar espacios en el terreno internacional. Atrás quedó el estereotipo del espía que robaba información a naciones enemigas. Ahora se culpa a operadores detrás de un computador.

 

Recientemente, Corea del Sur acusó al Gobierno de Corea del Norte de haberle robado criptomonedas valoradas en miles de millones de wones. Además, un vocero de Seúl afirmó que la Inteligencia surcoreana suponía que Pionyang seguía intentando, de forma continua, hackear las plataformas de intercambio para robar criptomonedas.

 

Medios como The New York Times han asegurado que, desde el año 2011, el Pentágono y la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) habían desarrollado un plan de batalla que incluía ofensivas cibernéticas sofisticadas contra el mando militar sirio. Se trata de un proyecto de batalla cibernética para la intervención militar sin armas de fuego.

 

EE.UU. y la tecnología

 

Históricamente, Estados Unidos ha utilizado las tecnologías disponibles para imponerse a otros países.

 

Han empleado «armas químicas, también las nucleares, así que no resulta extraño usando la tecnología para la consecución de sus propios fines», dijo el comunicador e informático venezolano Luigino Bracci.

 

A la fecha, continúa el también militante de la aplicación del software libre, el control estadounidense sobre grandes medios de comunicación y las redes sociales hace que estas sean empleadas «para fijar en la población sus puntos de vista y convencer de que ellos dicen la verdad».

 

El auge de los drones

 

Bracci recuerda que a los drones se les ha dado mucha publicidad dentro de Estados Unidos. Por ejemplo, la empresa Amazon ha sido una de las primeras en experimentar con drones para entregar paquetes a sus clientes. También ha habido noticias de restaurantes que entregan comida a domicilio usando estos artefactos voladores.

 

«Sin hablar de los drones militares, empleados por EE.UU. desde hace varios años para realizar ataques contra lo que ellos consideran sus objetivos, aunque violen la soberanía de otros países», destaca el informático.

 

Laboratorio

 

Para Luigino Bracci, «Venezuela es campo de experimentación de nuevas formas de acabar con gobiernos».

 

El fallido magnicidio, sugiere el comunicador, fue un intento de asesinar, «no solo al presidente, sino a los jefes de todos los poderes públicos, usando drones con cargas explosivas en medio de un acto transmitido en cadena nacional de radio y televisión. Hasta donde sabemos, es la primera vez que se intenta algo similar».

 

Cree que los drones que tenían como objetivo a Maduro «afortunadamente» fallaron, entre otras cosas, porque eran controlados a distancia, «pero la industria militar estadounidense ya trabaja en drones de nueva generación, que serán autónomos y que pueden incluir algoritmos de reconocimiento facial».

 

¿Estamos preparados?

 

Luego del frustrado atentado con drones en Venezuela, vale considerar si los ejércitos latinoamericanos podrán combatir ese tipo de agresiones

 

La coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica valora que «en la región no estamos muy preparados».

 

Algo que no es algo exclusivo de esta parte del mundo, ya que, en su opinión, «ninguna región está preparada para pelear este tipo de guerras. En este momento hay una asimetría tecnológica muy desfavorable para América Latina y nos tocará reforzarnos ante esta novedosa manera de enfrentar los conflictos», añadió.

 

Para la académica mexicana, el primer paso es «estudiar este nuevo fenómeno, concebir este tipo de confrontación, reflexionarla y estudiar la guerra de enjambre».

 

La otra guerra

 

Ana Esther Ceceña puntualiza que el concepto de la guerra de enjambre se vale de uso de drones, a los cuales es difícil combatir de manera convencional.

 

«Es importante considerar el empleo actual de los drones. Estos hacen las veces de abejas y pueden construir enjambres de diferentes funciones. Pueden representar un ejército de ataque, igual que cualquier ejército presencial. Son difíciles de detectar, actúan subrepticiamente y tienen la capacidad de poder introducirse en cualquier parte».

 

Para los ejércitos, las nuevas tecnologías implican «formas de organización de la defensa» diferentes a las actuales. Ya que se desdibuja el concepto de batalla contra un ejército regular.

 

«Nos enfrentamos a enjambres miniaturas, a formas de ataque casi imperceptibles, que se desdoblan en múltiples individuos, que atacan simultáneamente y de diferentes maneras», explica Ceceña.

 

¿Por qué un dron?

 

La investigadora mexicana recuerda que «las tecnologías siempre han sido el camino para vencer las dificultades que suponen la superioridad numérica» y, en el caso de Venezuela, esa superioridad numérica electoral, la tiene el chavismo.

 

En su opinión, Venezuela es una ejemplo para el estudio porque «le han bombardeado por todos lados. Le han intentado varios tipos de guerra para hacer caer a la revolución bolivariana, y todas las tentativas han fallado».

 

La realización de guerras a distancia, indica Ceceña, «no podrán quebrar la soberanía, pues esta se pelea, no solo en un campo de batalla, sino que se construye con la solidez social. Un pueblo defendiendo su soberanía es algo tan fuerte, que un dron no puede vencer».

 

De allí la importancia de la reacción de los militares venezolanos el día 4 de agosto.

 

En un escenario de guerra a distancia, precisa la académica, «los ejércitos no son prescindibles, sin la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Venezuela habría caído hace mucho tiempo».

 

(Ernesto J. Navarro / RT)

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