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Lesiones graves, muerte de animales domésticos y un alto impacto a los sectores ecológico, económico y turístico es lo que ha generado la presencia de caimanes de la costa (cocodylus acutus) en las playas de golfo Triste, de Palmasola a Boca de Aroa (Falcón). Los diarios de la región denunciaron la situación hace meses, sin recibir respuesta.

 

¿Qué pasó?

 

El dragado del río Boca de Yaracuy inició en septiembre de 2013 como plan estratégico del gobierno regional. En ese entonces, la presidenta de la Corporación Yaracuyana de Turismo (Coryatur) y Fondo de turismo Yaracuy, Egilda Figueredo, expresaba a los medios locales que la jornada de saneamiento del río era histórica por las potencialidades que implicaba en materia de proyectos socio productivos y la actividad turística.

 

Ahora, al dragado del río se sumó la construcción de un balneario en las cercanías de San Felipe lo que ha afectado el territorio de los caimanes, forzándolos a migrar. En enero de este año, el diario “Notitarde” reportaba el miedo que habían experimentado varios turistas en la playa Mi Bohío luego de avistar dos caimanes de agua dulce caminando a orillas de la playa.

 

En el libro rojo

 

La afluencia de la especie en los balnearios de la zona ha ido en aumento, activando las alertas de los turistas que empiezan a evitar el lugar para vacacionar lo que, a su vez, ha provocado un declive en el ingreso de los lugareños.

 

Los pescadores han incluido al caimán en su dieta en señal de rechazo y como método para paliar la época de escasez a pesar de que el animal se encuentra señalado como especie en peligro de extinción en el Libro rojo de la fauna en Venezuela.   

 

(LaIguana.TV)

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