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Según los planes, a estas alturas de septiembre, la prensa mundial debía estar transmitiendo en vivo y directo, las 24 horas, desde Venezuela. Luego de una manifestación de un millón de personas el primer día del mes (los grandes medios juraron por sus madres que esa fue la cifra), era de esperarse que estuviésemos en plena Primavera Venezolana o en medio de la revolución Tricolor, es decir, de una auténtica hecatombe política mediante la cual “el pueblo” estaría echando del poder al gobierno.

 

Esos eran los planes, pero lo cierto es que estamos ya acercándonos a la primera quincena del mes nueve del año y aquí lo único que ha causado desarreglos en los últimos días son los palos de agua.

 

En una típica paradoja del periodismo, esa falta de desarreglo ha desarreglado bastante la agenda de los medios mundiales, ¿Se entiende?… está como enredada la cosa… Mejor expliquémonos: esa gente contaba con la oposición venezolana para montar la gran noticia del último cuatrimestre del año, algo que pudiera animar las preventas de los alicaídos canales internacionales de noticias; soñaban con un continuo de acontecimientos que ameritara que CÑN le pagara viáticos a Patricia Janiot y que terminara triunfalmente con el retorno de la derecha al poder en Venezuela.

 

Hasta ahora no ha ocurrido nada de eso, pero estemos claros en que la culpa no es de la maquinaria mediática global, pues este formidable aparataje hizo todo lo posible: mintió descaradamente sobre la asistencia a la pomposamente llamada “Toma de Caracas”; declaró que el cacerolazo de esa noche se había escuchado en la Estación Espacial Internacional; le hizo los coros a Capriles y a “el Chuo” en sus bravatas; montó lloronas por Goicoechea y por Tintori y sus damas de blanco… En fin, que a la maquinaria comunicacional se le podrá recriminar cualquier cosa, pero nadie puede decir que ha dejado algún cartucho sin disparar, en su empeño por mantener en alto la matriz de que Venezuela es hoy el peor país del mundo

 

Y si le había faltado alguno, está en onda de conseguirlo. Por ejemplo, en estos días circuló un reportaje sobre las mascotas que han sido abandonadas por sus dueños, ya que resulta demasiado caro alimentarlas y cuidarlas. El trabajo relata historias desgarradoras de perritos y gaticos de raza que, de un día para otro, quedaron “en situación de calle”. Como todo en estos tiempos es imagen, el reportaje va acompañado con fotos de varios ejemplares muy enflaquecidos, a los que se les nota que no eran callejeros de origen, ya sea por rasgos de pedigrí o porque aún portan correas y placas identificadoras. Todos, además, tienen expresiones en sus caras que hacen pensar en Simba cuando muere “el Rey León”.

 

El reportaje ha sido reproducido en medios de varios países latinoamericanos y europeos, así como en Estados Unidos. Por supuesto que también ha tenido sus réplicas virales en las redes sociales. A estas alturas, mucha gente en el mundo habla de los pobrecitos perros finos venezolanos, arrojados a la indigencia por culpa del comunismo de Maduro.

 

Que nadie se extrañe si la tan anunciada intervención humanitaria del Comando Sur de Estados Unidos se produce, entonces, no para salvar a la gente, sino a las mascotas homeless.

 

(Clodovaldo Hernández / [email protected])

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