La nueva miss Venezuela Mundo 2014, Débora Menicucci, es el vivo ejemplo del daño que ha hecho a la sociedad venezolana la industria cultural. Los estándares de belleza impuestos por los medios son acatados a cabalidad, al punto que esta chica de 23 años asegura que “no le da pena decir que se operó”.

Menicucci ha sido criticada por 2 fotos que andan rodando en las redes: en la primera imagen se ve una chica de aproximadamente 15 años, con su cabello rizado y su nariz expandida. Así con esa naturalidad que caracteriza a cualquier venezolana. La joven de la foto, no es ni el rastro de la Débora de hoy. En la segunda, está la miss, la mujer de la televisión y la que no tiene defectos. El maquillaje y lo artificial es lo que más resaltan.

Un medio zuliano le preguntó si la chica de las fotos era ella y muy tajante respondió: “Soy yo, pero en la primera tenía 15 años y ni pensaba ser reina de belleza. No me da pena aceptar que me operé la nariz y los senos, y por supuesto que me seco el cabello. En realidad no le doy importancia a las críticas y ya tengo una coraza”.

¿Hasta dónde los famosos concursos de belleza han desvirtuado la imagen de la mujer venezolana?, ¿hasta cuándo los ciudadanos soportaremos tanta banalidad?, ¿es posible que las jóvenes sean tan adictas al bisturí?

En relación con el año 2011, en el que 130 mil 595 personas se practicaron alguna cirugía plástica, el año 2012 representó el auge del bisturí para corregir imperfectos, pues las cifras se elevaron a 256 mil venezolanos dispuestos a creer en la intervención quirúrgica con fines estéticos, así lo registró la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética.

Esta institución reconoce dentro de sus actividades que 40 mil venezolanas cada año aumentan su busto. Este tipo de cirugía es la que más se realiza, pese a los daños que ocasionaron los famosos implantes PIP recientemente. Pero esa no es la cifra definitiva, pues no todos los cirujanos están adscritos y solo saben las estadísticas de quiénes están dentro de esa organización.

Es impresionante cómo se ha contaminado el término “belleza”; ahora está asociado a operaciones estéticas, planchas de cabello, mucho maquillaje y sobre todo, la belleza se ha convertido en un negocio.

La sociedad venezolana no puede soportar tantos desmanes. En su momento alzará la voz para que los medios dejen de inyectarles a las niñas que deben ser como la mujer de la tele o de las revistas. El 90-60-90 creado con un bisturí debe pasar de moda.

(LaIguana.TV)

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