Las sanciones impuestas por Donald Trump contra Venezuela obligan a las empresas estadounidenses a buscar otros proveedores. Sin embargo, puede producirse un déficit del crudo debido a la reducción de la producción de la OPEP. Los analistas opinan que las mayores compañías petroleras de EEUU serán las más afectadas por las restricciones.

 

La petición de no imponer las sanciones

 

En enero, los petroleros estadounidenses le pidieron al presidente Trump que no restringiera las importaciones de petróleo de Venezuela. La India, Rusia y China continuarán comprando materias primas venezolanas, y una prohibición unilateral coloca a los refinadores estadounidenses en una posición de desventaja deliberada, explicó Natalia Dembínskaya, columnista de la edición en ruso de Sputnik.

 

Pero la Administración de EEUU declaró que las sanciones son inevitables y recomendó que buscaran fuentes alternativas de petróleo pesado.

 

La tecnología de las refinerías de EEUU no permite utilizar solo petróleo ligero, debe ser mezclado con el pesado que se importa principalmente de Venezuela.

 

La situación es beneficiosa para los miembros de la OPEP como Irak y Arabia Saudí que producen poco petróleo ligero y se centran más en el pesado.

 

¿Y los reemplazos?

 

Las sanciones casi bloquearon el canal del petróleo pesado. Las refinerías se ven obligadas a buscar con urgencia proveedores alternativos.

 

Sin embargo, no hay garantía de que la búsqueda sea exitosa. México aumentó los envíos a los estados del este el año pasado. El petróleo ecuatoriano y colombiano va a la costa oeste. Y ahora, las refinerías tendrán que luchar por las materias primas entre sí, comentó Dembínskaya.

Los actores del mercado admiten que no hay suficiente petróleo para reemplazar los suministros venezolanos.

 

«Se han producido huecos en el plan para el próximo mes. El problema es que no estamos obteniendo nada de Venezuela», observó Gary Simmons, director de la mayor compañía petrolera de Estados Unidos, Valero Energy Corp.

 

Los expertos enfatizan que es resultado directo de las acciones de la Casa Blanca. Arabia Saudí, Rusia y Canadá están reduciendo la producción, las sanciones están obligando a Irán y Venezuela a frenar las exportaciones, y el mercado de petróleo crudo de baja calidad está al borde de una crisis.

 

Las principales víctimas

 

Las refinerías del golfo de México y la costa este, diseñadas para procesar petróleo pesado, están en una situación más complicada.

 

«Venezuela es muy importante para el mercado, no se trata tanto de los volúmenes, sino de la calidad del petróleo de las compañías estadounidenses. Las refinerías de petróleo en la costa del Golfo de México se verán afectadas por las sanciones», señaló Paola Rodriguez-Masiu, analista de Rystad Energy.

 

Las máximas pérdidas las tendrá el mayor importador de petróleo venezolano: el Citgo Petroleum de Houston, sucursal estadounidense de la PDVSA venezolana, que controla las refinerías de petróleo, los oleoductos y las terminales. Luego vienen las empresas Valero Energy y Chevron Corp, entre las más afectadas.

 

Según Bloomberg, la escasez de crudo venezolano ya ha provocado un fuerte aumento en los precios de los productos básicos en la región. A finales de enero, el petróleo Mars Blend alcanzó un máximo de cinco años, mientras que la rentabilidad de la refinación del petróleo mexicano cayó a un mínimo de cuatro años.

 

Si las refinerías estadounidenses no encuentran un reemplazo asequible para las materias primas venezolanas, tendrán que reducir drásticamente el ritmo de producción. Y esto, a su vez, causará un alza en el precio del combustible lo que afectará la popularidad de Trump, concluyó Dembínskaya.

 

(Sputnik)