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Los cabecillas y acólitos del “gobierno paralelo” se dan la gran vida e imparten muchas órdenes (+Clodovaldo Hernández)
Febrero 17, 2019 -
La Iguana Google Plus

Los lugares más exclusivos de Caracas están disfrutando de una especial bonanza, que en nada se compadece con el país que supuestamente clama por ayuda humanitaria. Un grupo de nuevos clientes habituales gastan dólares a manos llenas en todos los rubros de la buena vida: comida, bebida, sexo, viajes, suites de hoteles, fiestas, ropa, vehículos, personal de seguridad.

 

Son los cabecillas visibles y no visibles y también los acólitos del golpe de Estado que se encuentra en desarrollo. Altos dirigentes de los partidos directamente metidos en la movida, Voluntad Popular y Primero Justicia (con algunas tajadas para UNT y otros), empresarios de primer nivel y aspirantes a serlo, tecnócratas, influencers, y periodistas confabulados en la estrategia han sido tocados por el chorro de dólares que fluye desde fuera y desde dentro.

 

Con el apoyo de la plutocracia estadounidense y europea, de las burguesías de los países del Grupo de Lima y de ciertos magnates criollos, los implicados en el intento de derrocamiento ya se sienten en las nubes del poder. En la práctica es como si lo estuvieran. Andan en camionetas blindadas, custodiados por rambos muy bien armados, se reúnen en el piso ejecutivo del Eurobuilding y en las mejores suites de otros hoteles de cinco estrellas, comen en los restaurantes de moda, derrochan a diario cantidades que cualquier venezolano quisiera como su ingreso mensual o anual.

 

La floreciente prosperidad de los conjurados tiene que ver con los negocios ya parcialmente cerrados, como la virtual entrega de Citgo a los jefes estadounidenses de la jugada, un botín de guerra que pretenden haber cobrado antes de disparar el primer tiro. 

 

Luego de la “designación” de los nuevos directivos de la filial norteamericana de Pdvsa por “el presidente interino” hubo una fiesta en una mansión de La Lagunita Country Club a la que asistió la flor y nata del golpe, incluyendo, claro está, los emisarios de los mandamases gringos. No ha salido las crónicas sociales, pero fue una gala de etiqueta, con caballeros vestidos de oscuro, damas de trajes largos y una profusión de manjares y bebidas, no precisamente de las que esperan “meter” a la fuerza desde Cúcuta.

 

Esa fue apenas una de muchas celebraciones. Hay otras ya pautadas, con empresarios estadounidenses y europeos para presentar las “nuevas directivas”. Algunos de los personajes clave tienen vuelos charter programados solo para comprar la pinta, porque ni modo que repitan la ropa del ágape anterior. 

 

Para atender todo ese movimiento hay un medio centenar de empresas que también están participando del festín, entre boutiques de alta costura, agencias de viaje, aerolíneas, proveedores de catering y licorerías de alto coturno.

 

No se admiten discrepancias

 

Aparte de festejar anticipadamente, los cabecillas y acólitos del “gobierno paralelo” andan muy empeñados en neutralizar cualquier posible disidencia de la estrategia de marketing político que presenta a Guaidó como el legítimo presidente y una eventual invasión militar como algo normal y aceptable.

Los principales afectados han sido los dirigentes opositores, periodistas e influencers antichavistas que han osado marcar distancia de estas líneas maestras, aunque solo haya sido para a abogar por la paz y el respeto a la soberanía. También están en salsa los que han hecho alguna crítica acerca del decreto de Carmona recargado que es el estatuto de transición aprobado por la Asamblea Nacional.

Quienes fungen como los jefes del área comunicacional del golpe en proceso han girado órdenes a los que tienen cargos directivos en medios convencionales y digitales y a los comentaristas de las redes para que castiguen a estos disidentes con el silencio informativo o, peor aún, que los tachen de colaboracionistas de la dictadura.

 

No es una tarea tan difícil la que tienen estos jefes de la estrategia comunicacional, pues cuentan con dos poderosos factores a favor: el primero es que la mayoría de los directivos de esos medios están comprometidos ideológicamente con el derrocamiento de Maduro y aspiran a tener alguna responsabilidad en la etapa ulterior del golpe; el segundo es que buena parte de ellos, así como los analistas e influencers han sido ya bañados por el chorro de dólares o aspiran a serlo en breve.

 

Una pregunta repetitiva queda en el ambiente: ¿Si así de mareados con el poder andan en esta etapa, cómo se portarían en una fase de transición como la que ha prefigurado el Parlamento en desacato con su estatuto de transición? Calcule usted.

 

(Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV)