Aquella mañana del lunes 27 de febrero de 1989, nos disponíamos a trasladarnos hasta nuestro lugar de trabajo cuando nos topamos con un inconveniente inesperado en la avenida Fuerzas Armadas, a la altura del Nuevo Circo de Caracas: los estudiantes del Instituto Universitario Politécnico Luis Caballero Mejías, sede Guarenas, se habían sentado entre las dos vías de la mencionada arteria vial en señal de protesta contra el aumento desproporcionado e ilegal de los precios del pasaje, que habían comenzado a cobrar los conductores de la ruta encargada de cubrir el trayecto entre ambas ciudades.

 

Allí permanecimos a la espera hasta poco después de las diez, cuando decidimos marcharnos a nuestro hogar sin poder imaginar que estaba a punto de estallar, literalmente, un hecho que conmovería hasta los cimientos a Venezuela y marcaría un brusco viraje en nuestra historia, imperceptible en ese momento, palpable en todas sus dimensiones 30 años después.

 

Bajo esa mañana templada transitamos en sentido contrario la avenida Lecuna, mientras una calma, tal vez densa –luego lo entenderíamos- acompañaba cada uno de nuestros pasos hasta la avenida Baralt, donde pensábamos tomar el transporte hacia nuestra parroquia, La Vega. Inexplicablemente –así nos pareció entonces, sin saber nada de cuanto estaba pasando- el servicio de autobuses y camioneticas tampoco estaba funcionando, por lo cual debimos emprender a pie el retorno a nuestro hogar.

 

Más tarde supimos que, como una oleada casi detrás de nosotros, se había producido un estallido en el Nuevo Circo, una suerte de combustión espontánea del pueblo, que comenzó primero contra los camioneteros y luego alcanzaría los comercios de la zona en una marejada que los convertiría en pasto de unos saqueos sin control.

 

De todo ello nos enteraríamos al llegar a nuestra casa y ver el televisor luego de una larga caminata. Supimos entonces que todo había comenzado en Guarenas, precisamente la ciudad hacia la cual nos dirigíamos, y como reguero de pólvora se extendía hacia el resto del país, incluyendo por supuesto la capital de la República. Las imágenes de personas arrasando con comercios enteros, cargando con inmensas piezas de res, neveras gigantescas, cocinas, todo tipo de electrodomésticos, alimentos, se repetían en distintos lugares de nuestro territorio. Sin saberlo, asistíamos como espectadores al comienzo de una de las páginas más oscuras de nuestra historia que, curiosamente, se convertiría en el punto de partida de un amanecer luminoso, pues allí se estaba marcando la génesis de la Revolución Bolivariana.

 

EL “PAQUETAZO”

 

La mecha de aquello que fue denominado “el Caracazo” –si bien la quema de vehículos del transporte público, el verdadero chispazo, comenzó en Guarenas-, se había encendido a comienzos de aquel febrero, con la juramentación para un segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, uno de los personajes más siniestros de la Venezuela del siglo XX.

 

El 2 de aquel mes, con nuestro país sumido en una brutal crisis económica producto del pillaje y la entrega de nuestros recursos naturales a los amos imperiales y la burguesía, se produjo la toma de posesión de CAP, no en el Palacio Legislativo, sino en el Teatro Teresa Carreño, en un opulento acto que fue bautizado ácidamente como “la coronación”.

 

El 16, el Primer Mandatario anunció al país un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional mediante el cual se comprometía a someterse a un programa bajo supervisión del mencionado organismo para obtener un crédito de 4.500 millones de dólares en los tres años siguientes, liberar las las tasas de interés activas y pasivas hasta un tope temporal fijado en alrededor del 30%, unificación cambiaria eliminando el cambio preferencial, tasa de cambio en el mercado libre de divisas y realización de todas las transacciones con el exterior a la nueva tasa flotante. También, la liberación de los precios de todos los productos a excepción de 18 renglones de la cesta básica, incremento gradual de las tarifas de servicios públicos como telefonía, agua potable, electricidad y gas doméstico, aumento anual en el mercado nacional durante tres años de los precios de productos derivados del petróleo, con un primer aumento promedio del 100% del precio de la gasolina, aumento inicial de las tarifas del transporte público en un 30%, entre otras medidas.

 

REBELIÓN

 

Por supuesto, el conjunto de medidas causaron un impacto brutal en la población venezolana, que salió a las calles sin ningún tipo de control, obligando a CAP a la Guardia Nacional y el Ejército, que iniciaron una salvaje represión contra el pueblo y dejaron un saldo de muertes que sobrepasaba las tres mil, según cifras extraoficiales, si bien el Gobierno siempre negó tal número.

 

Muchas de esas víctimas, no identificadas, fueron arrojadas como basura en el Cementerio General del Sur, en una suerte de fosa común que con absoluto desprecio fue denominada “La peste”.

 

Todo ocurrió en medio de la suspensión general de las garantías constitucionales, que afectaban el derecho al libre tránsito, a la inviolabilidad del domicilio, a hacer reuniones, a las manifestaciones públicas, a la libertad de expresión.

 

El decreto fue emitido el 28 de febrero –al momento de leerlo en cadena nacional, el entonces ministro de Relaciones Interiores, Alejandro Izaguirre, sufrió una suerte de vahído, por lo cual debió ser sustituido en la lectura por Pastor Heydra, titular de la cartera de Comunicación-, y abrió las puertas para la acción indiscriminada de las fuerzas represoras hasta el 22 de marzo, lo que dejó el saldo ya mencionado.

 

GÉNESIS

 

En innumerables oportunidades, nuestro comandante eterno Hugo Chávez explicó que fue aquel oscuro episodio de nuestra historia fue el desencadenante de la indignación de nuestros jóvenes militares patriotas, y dio origen al movimiento que se rebeló tres años más tarde, el 4 de febrero del 92, contra la dictadura adeco-copeyana, sus políticas neoliberales y su entreguismo al imperio estadounidense.

 

Fue aquel rechazo espontáneo del pueblo en contra de las medidas del Fondo Monetario Internacional la génesis de la Revolución Bolivariana.

 

(correodelorinoco.gob.ve)

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