Una activista de Codepink, una ONG que se opone a las ocupaciones militares de EEUU en otros países, interrumpió este jueves una intervención del enviado especial de Washington para Venezuela, Elliott Abrams, quien participaba en un evento sobre la nación suramericana en el Atlantic Council, un centro de estudios que promueve las ideas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

 

Un video colgado en las redes recoge el momento en el que la codirectora de Codepink, Ariel Elyse Gold, con una pancarta donde se lee ‘No al golpe en Venezuela’, interrumpe la intervención de Abrams, al que llama «criminal de guerra» mientras grita que las sanciones económicas impulsadas por la Casa Blanca «socavan la democracia de un país» y «vulneran al pueblo venezolano».

 

Gold también expresó, mientras era abucheada por el auditorio, que el autoproclamado presidente Juan Guaidó «no fue elegido por nadie» y que más de seis millones de personas votaron por Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, reconocido por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

 

Finalmente, la activista fue expulsada por miembros del personal de seguridad, ante los aplausos de los invitados.

 

El legado de Chávez

 

Abrams, quien en ese momento se encontraba haciendo un análisis sobre el futuro de Venezuela, se dirigió al chavismo para expresar que Maduro había «traicionado el legado» del presidente Hugo Chávez, así como que los integrantes del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y los jóvenes chavistas «tenían derecho a participar en la reconstrucción de Venezuela» y en el «debate libre».

 

En su opinión, el actual Gobierno debe terminar «para recuperar la democracia y la prosperidad», a pesar de que advirtió que la recuperación económica, incluso con Guaidó, podría ser lenta.

 

«Una vez que Venezuela quede liberada del régimen de Maduro» se podrán preparar las «elecciones libres, justas y abiertas», reiteró el funcionario estadounidense.

 

Codepink y Venezuela

 

La miembro de Codepink, Medea Benjamin, también se presentó de improvisto el pasado enero en una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), mientras participaba el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, para pedirle a ese organismo multilateral que no avalara un golpe de Estado contra Maduro. 

 

De la misma manera lo hizo durante la participación de Gustavo Tarre Briceño, designado como «representante» ante la OEA por Guaidó, en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

 

La ONG también tuvo participación en la toma permitida por Caracas del edificio de la Embajada de Venezuela en Washington, ante la posibilidad de que fuera ocupada por el personal nombrado por Guaidó luego de que fueran rotas las relaciones diplomáticas entre Venezuela y EEUU.

 

(RT)

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