El Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) no tiene una sencilla y común resolución institucional sino que tiene una Ley que data del año 1959, esta ley fue ligeramente reformada en el 2000 para cambiar de adscripción a la institución del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social al Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Desde finales del recién pasado 2014, hemos visto en los medios y redes sociales un revuelo que pareciera no tener nada que ver con la guerra económica: la reforma de la Ley del IVIC, adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación. Esta reforma impulsada por la Asamblea Nacional ha sido vilmente vilipendiada por los sectores más reaccionarios de la derecha que está en los sectores académicos del país y en el IVIC. Este rechazo a la nueva Ley constituye un rechazo al Poder Legislativo en una coyuntura electoral clave para la Revolución.

¿Quiénes se oponen?

El mismo discurso de Pdvsa en el 2002 hoy en el IVIC, ¿pura coincidencia?

Esta es una pregunta interesante. Quién escucha el discurso de los investigadores en defensa de lo que consideran un ataque contra la ciencia por parte de la revolución, probablemente desconocen que los principales voceros y voceras de esta postura son activos militantes de la oposición y férreos detractores del proceso bolivariano, veamos algunos de sus perfiles:

Gioconda San Blas, investigadora Jubilada del IVIC y actualmente Directora de Ciencia y Tecnología en Gobernación del Estado Miranda, postulada al gabinete de la MUD para Ciencia y Tecnología.

 

Ernesto San Blas, investigador del IVIC Zulia y militante de Voluntad Popular, participó activamente en el intento de saboteo de la consulta pública de la reforma de la Ley del IVIC, realizada en Maracaibo el pasado mes de enero.

 

Flor Pujol, investigadora del Centro de Microbiología y presidenta de la asociación civil ASOINIVIC, la más activa vocera mediática del rechazo de la reforma de Ley del IVIC

 

Margarita Lampo, investigadora del Centro de Ecología, vocera de los que rechazan la reforma de Ley en la Asamblea Nacional, quien habló con los diputados de la oposición.

Además de ellos, otros notables opositores quienes por las redes sociales se dedican no precisamente a difundir sus conocimientos académicos, como podemos ver en sus perfiles de redes sociales, donde pocas veces hacen eco de su muy defendida “excelencia académica”.

 

El mismo discurso de la meritocracia utilizado por los promotores del paro golpista petrolero en el 2002, lo escuchamos hoy en los medios por parte de algunos investigadores del IVIC que acusan al Gobierno y a la Asamblea Nacional de acabar con el IVIC. Tanto la Asamblea Nacional como el Gobierno están constituidos legítimamente por elección popular, cosa que muchos científicos y científicas voceros de este mensaje parecen no tener la menor idea de la importancia que tiene en una democracia.

Esto revela el empoderamiento de la derecha en el IVIC, que se manifestó también en marzo del año pasado, a un año de la siembra del Comandante, cuando dentro de la institución los guarimberos actuaron a sus anchas quemando los retratos del Libertador y vertieron aceite quemado en la ruta de entrada a la institución, cabe destacar que ninguno de estos actos fue sancionado por las autoridades de la institución.

 

¿Qué defienden?

La libertad científica y búsqueda de la verdad universal son argumentos por cierto bastante superados en el debate de la ciencia hoy, que está planteándose temas como el acceso abierto al conocimiento, las redes de trabajo y pertinencia y compromiso social de la ciencia. Más allá del discurso sobre la llamada “libertad” del que hablan quienes rechazan la Ley, lo que se defiende son las cuotas de poder que representan la figura del investigador en la estructura actual del IVIC. Los y las investigadoras representan el 7% del personal de la institución y la asamblea de investigadores es la única instancia reconocida en la Ley vigente.

 

El presupuesto en dólares del IVIC, la participación en comisiones asesoras, la determinación de criterios para evaluación de los investigadores y personal por las comisión clasificadoras, la creación de líneas de investigación entre otros aspectos son parte de los intereses que están en pugna hoy en el marco de la discusión nacional de la reforma de la Ley del IVIC.

El hecho de que la ciencia y la tecnología deba estar al servicio de las necesidades de la nación y no al servicio de las transnacionales y del capital parece ser el punto que más les molesta a esta minoría que constituye la élite científica, que quiere seguir publicando cómodamente el resultado de sus investigaciones en revistas del Norte sin tener que preocuparse por el desarrollo de su país, cuando la ciencia y la tecnología son mundialmente uno de los principales motores del desarrollo económico de las naciones.

La Reforma de la Ley del IVIC, y el rechazo a la misma de estos sectores de derecha y de extrema derecha, toma entonces otro significado en medio de la guerra económica que asedia nuestro país. Se trata de impedir que se desarrolle una ciencia y tecnología pertinente, al servicio del desarrollo socio económico de la Nación.

 

A pesar del claro lineamiento del Ejecutivo Nacional, ¿por qué prevalece el silencio de las autoridades del instituto ante la arremetida de la derecha?

Las máximas autoridades del Ejecutivo Nacional vinculadas a la gestión del conocimiento han declarado que es necesario, en el marco de la Revolución del Conocimiento, una transformación del modelo científico nacional. Así el ministro del área, Manuel Fernández, ha declarado públicamente sobre la importancia de que se el debate de reforma de la Ley del IVIC en todo el país y con el pueblo, el Vicepresidente Arreaza declaró en la clausura del III Congreso Venezolano de Ciencia Tecnología e Innovación: “No vamos a eliminar el IVIC, lo que vamos es a eliminar la ciencia elitesca, la ciencia para el capitalismo”.

 

Ricardo Menéndez, vicepresidente para el área de Planificación y Conocimiento, dijo también en este congreso que nuestro sistema de investigación debe estar comprometido con la transformación de la sociedad, y también posteriormente declaró para los medios que la propuesta de reforma busca fortalecer la institución.

Haciendo una búsqueda de las noticias que circularon en los medios nos llama poderosamente la atención que, ante todo este escándalo las autoridades de la institución, no hayan rechazado toda esta sarta de sandeces para defender una decisión tomada por la Asamblea Nacional, claro blanco del ataque fascista en el marco de las próximas elecciones.

Hoy la guerra activa contra el proceso venezolano, nos llama a todas las fuerzas revolucionarias a cerrar filas y defender uno de los más importantes legados: la Asamblea Nacional Revolucionaria. Contrariamente, lo que se ha manifestado en las declaraciones en los medios por parte de autoridades la institución que dicen: “En principio, hubo revuelo porque la reforma de la Ley fue una iniciativa de la comisión legislativa encabezada por el diputado Guido Ochoa y ni el Ministerio ni la comunidad del instituto conocían el anteproyecto”.

¿Cómo es esto posible?, el propio consejo directivo de la institución en el año 2009 nombró una comisión para la elaboración de un anteproyecto de ley en una propuesta de reforma de ley, Acta del Consejo directivo del IVIC de fecha 2/9/09, punto 3.6; y desde la promulgación de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación se estableció un plazo de un año a partir del 2010 (Gaceta Oficial 39.575, 16 de diciembre de 2010), para adecuarse a todos los entes adscritos, entre ellos el IVIC y no lo hizo.

Más grave aun, la dirección del Instituto, en la figura del consejo directivo, no solo desconoció abiertamente la propuesta de reforma propuesta por la Asamblea Nacional, sino cuestionó abiertamente la autoridad y competencia en la materia de nuestros diputados electos, declarando en un comunicado enviado a todos los trabajadores del IVIC el 19/11/14 que “este Consejo Directivo no apoya el mencionado proyecto de ley ya que este no fue discutido en nuestra comunidad. El Consejo Directivo es contrario a prácticas que ignoran la participación mayoritaria de los trabajadores”.

¿Es decir que el Consejo Directivo del IVIC “es contrario” a nuestra Asamblea Nacional y a nuestra Constitución que determina muy claramente la potestad de la Asamblea de proponer para su discusión leyes y proyectos de reformas de leyes?

Pero la arremetida del Consejo directivo de la institución contra el proyecto de reforma de Ley y el legitimo poder de nuestra Asamblea Nacional no paro ahí. Frente a la desinformación generalizada efectuada por voceros de los sectores mas reaccionarios de la institución, sembrando rumores de que el proyecto de reforma acabaría con el instituto, que se despedirían a todos sus trabajadores y que los mismos perderían todos sus beneficios laborales, ese mismo consejo no solo no desmiento nunca esas informaciones, sino que arremetió contra un grupo de trabajadores que acudieron a la Asamblea Nacional a preguntar sobre estos puntos, así como sobre el proceso general de debate nacional, emitiendo un segundo comunicado el 27/11/14 donde hablando tanto de la Asamblea Nacional como de este grupo de trabajadores declara:

“Existe la manifiesta intención, por sectores oscuros, de desprestigiar a nuestro personal científico y no científico usando argumentos bajos y mediocres para colocarlos como enemigos del gobierno y de esa manera preparar el asalto a nuestra institución. Es dudoso el éxito que pueda llegar a tener una iniciativa de cambio para el IVIC alentada desde afuera de nuestros predios por operadores que desconocen su esencia, y desde adentro por un grupo de trabajadores, con algunas excepciones, que no se han caracterizado por un testimonio de responsabilidad y apego a los deberes laborales e institucionales».

Las posturas tomadas por el Consejo Directivo del IVIC han desencadeno una verdadera casería de brujas dentro de la institución en contra de este grupo de trabajadores y en contra de cualquiera que estuviera a favor del debate del proyecto de reforma de Ley y de la necesidad de cambiar la institución. Mensajes en las redes llamando a “quemar en la hoguera” a estos trabajadores, cualificándolos de “bates quebrados, de mediocres y corruptos”, intimidaciones verbales, campanas de difamación y señalamientos al limites de fascismo, tales como el siguiente panfleto, son ya el pan cotidiano en esta institución en la cual reina un clima de terror y acoso en contra de los camaradas chavistas que han tenido el valor de agruparse para apoyar el proyecto de reforma de Ley.

Este clima de guerra en contra de todo aquel que pretenda tener el derecho de debatir y de cuestionar la estructura jerárquica y elitista del IVIC es clara responsabilidad y consecuencia del silencio cómplice de la Dirección del instituto, que no ha tomado ninguna mediada para asegurar la tranquilidad y la seguridad, tanto física como mental, de estos trabajadores. 

Trabajadores que el mismo director de la institución ha calificado oralmente en varios actos internos, según información remitida anónimamente por algunos trabajadores que temen por represalias si salen a la luz publica, de ser “sectores obscuros e extremistas del chavismo abocados a la destrucción de la institución (…) mediocres que quieren destruir el IVIC porque no pueden con sus criterios de excelencia”.

¿Y que decir de la Asamblea de Investigadores del pasado viernes 6 de febrero en la cual el Director, siempre según estas mismas fuentes, celebró con la “élite” de la institución, tal macabro carmonazo, el supuesto y pronto retiro del proyecto de Ley? ¿Y qué pensar del silencio de la Dirección frente al llamado de estos mismos investigadores elitistas a “fusilarse” algunos de estos chavistas que han entrado en al institución con la gestión bolivariana, y que son los que defienden el proyecto de reforma de la Asamblea?

Frente a estos hechos, las preguntas que tenemos que hacernos son entonces las siguientes:

¿Será que la Dirección del IVIC puede desconocer impunemente la potestad de nuestros diputados, elegidos por el Poder Popular, de proponer para su discusión nacional un proyecto de ley únicamente por no haber sido previamente consultados?

¿Es que acaso un instituto adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria Ciencia Tecnología e Innovación está por encima de la Asamblea Nacional?

La propuesta repudiada por la oligarquía y apoyada por el pueblo

A pesar de ello, se realizaron las consultas públicas en las cuales la desconexión de los investigadores reaccionarios con el debate del pueblo quedo totalmente expuesta, revelando que a pesar de algunos logros alcanzados en los últimos años, la racionalidad que prevalece es la de la superioridad de la verdad científica positivista acompañada de la soberbia que da el poder del conocimiento hegemónico.

En estas consultas ha habido un debate interesantísimo sobre el modelo de ciencia que queremos para la Revolución, así los puntos clave que plantea esta reforma de ley, que lejos de propiciar la destrucción del instituto, solo pretende democratizar el IVIC y darle las estructuras necesarias para que sus investigaciones estén realmente al servicio de las necesidades nacionales. Estos puntos son:

• El artículo 2 sobre el “objeto del institución”, incluyendo además de la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico, expresando claramente la obligación del instituto a responder a necesidades estratégicas del Estado y de las comunidades.

 

• El artículo 4 sobre las “relaciones con la comunidad”, que no existe en la Ley actual y permitiría la inclusión del trabajo con comunidades como parte de la actividad científica, con protección de los ecosistemas naturales y culturales de la biopiratería, así como del acaparamiento y privatización de los conocimientos ancestrales y comunitarios. Además, no dejaría al margen de la Ley las actividades de relación con las comunidades que actualmente se realizan desde el instituto. (Este punto ha sido incluso apoyado por todos los centros que participaron de la discusión interna de la Ley del IVIC. Esta información puede ser verificada en el resumen publicado en la pagina de la institución ver http://consultaley.ivic.gob.ve/).

 

• El artículo 23 sobre “la Asamblea General” que plantea la disolución de la asamblea de investigadores, conformada por el 7% de los trabajadores, y su remplazo por una asamblea general, conformada por todos los trabajadores del instituto, demostrando así el carácter elitista de la actual institución y el carácter profundamente democrático e incluyente del proyecto de reforma. (Este punto ha sido incluso apoyado por todos los centros que participaron de la discusión interna de la Ley).

 

Contrario a lo que la canalla mediática muestra, esta propuesta ha sido debatida dentro del instituto y su discusión ha sido respalda por varios grupos de trabajadores del instituto de diversas áreas (investigadores, administrativos, obreros y estudiantes), quienes han pretendido ser acallados por los sectores reaccionarios que rechazan la propuesta de reforma de Ley y han iniciado una verdadera cacería de brujas contra los sectores chavistas del instituto, quienes se han unificado en torno a la discusión de la Ley para promover la transformación del instituto y del sistema de ciencia y tecnología del país.

 

Esta Ley, junto a la Ley de Acceso al Conocimiento Libre, que garantizará el acceso abierto al conocimiento y la soberanía sobre las investigaciones realizadas con fondos públicos, constituyen dos poderosas armas contra la privatización del conocimiento por parte de las trasnacionales. Ambas impulsadas por la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Asamblea Nacional constituyen referentes latinoamericanos para avanzar en la soberanía del conocimiento.

Esto nos lleva, para finalizar, a una pregunta que se hacen muchos compañeros y compañeras militantes de este proceso: ¿Era este el momento de hacer esta discusión? Ante todo lo expuesto decimos que sí.

Para el Chile de Allende, el Congreso y las Fuerzas Armadas fueron los espacios desde donde se cocinó el golpe de estado de 1973, hoy los contrarios al proceso bolivariano no cuentan con esas instituciones y solo les queda la academia: universidades autónomas y el IVIC, por ello es necesario neutralizar este foco de poder de la derecha reaccionaria y evitar el fortalecimiento de un nicho para la desestabilización en medio de la guerra económica.

 

(Aporrea)

 

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