Un tribunal de Moscú prolongó este miércoles 26 de junio una medida preventiva de libertad –con restricciones– para las tres hermanas acusadas de asesinar en julio de 2018 a su padre, Mijaíl Jachaturián, tras años de sufrir abusos por parte de este. Estas son las claves del caso, que ha conmocionado al país.

 

El cuerpo de Mijaíl Jachaturián fue hallado en su casa, con numerosas heridas de arma blanca, el pasado 27 de julio. Sus tres hijas, María, Anguelina y Krestina –de entonces 17, 18 y 19 años–, fueron detenidas y reconocieron su culpabilidad durante el interrogatorio, alegando que mantenían «relaciones personales hostiles con su progenitor, debido al sufrimiento moral que les causó durante un largo período de tiempo». Las muchachas, además, revelaron que sufrían amenazas y palizas sistemáticas a manos de su padre.

 

La investigación confirmó que el fallecido cometió sistemáticamente abusos físicos contra sus hijas y las obligó a participar en actos sexuales. Ello afectó el estado mental de las tres jóvenes, que desarrollaron el llamado ‘síndrome de abuso’, mientras que Anguelina y Krestina sufrían asimismo un trastorno de estrés postraumático. Por su parte, María evidenciaba enajenación transitoria en el momento del ataque a su padre.

 

Acusación

 

A mediados de este junio, Krestina, Anguelina y María fueron acusadas de cometer asesinato en grupo previa conspiración, un cargo por el que podrían enfrentarse a entre ocho y 20 años en prisión. La Fiscalía argumenta que las jóvenes esperaron a que el padre se durmiera, después de lo cual lo atacaron con objetos previamente preparados: Anguelina con un martillo y María con un cuchillo de caza, mientras que Krestina le roció la cara con gas pimienta.

 

Defensa

 

Sin embargo, los abogados insisten en que las jóvenes actuaron en defensa propia, tras los abusos continuos a los que las había sometido su progenitor. Por lo tanto, piden al Comité de Investigación que cierre el caso de las hermanas o rectifique el causal de la acusación y, además, que abra un caso póstumo en contra del padre.

 

Entretanto, más de 175.000 personas han firmado una petición en línea dirigida al jefe del Comité de Investigación, Alexánder Bastrykin, solicitando detener el procesamiento penal de las hermanas.

 

Libertad con restricciones

 

Arrestadas en agosto pasado, dos meses después el tribunal puso a las tres muchachas en libertad con restricciones: tienen que vivir en tres pisos diferentes, no pueden abandonar de noche su lugar de residencia, como tampoco comunicarse entre sí ni con otras personas involucradas en el caso. De la misma manera tienen prohibido utilizar teléfonos móviles, conectarse a Internet o hablar con medios de comunicación. Esa medida preventiva ha sido ahora prolongada hasta el próximo 28 de julio. Se espera que el juicio comience a finales del verano.

 

(RT)

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