Dicen que enamorarse y confiar en alguien es riesgoso. Porque es cierto que si hay un sentimiento universal que nos une a todos es definitivamente el amor. La apuesta por encontrar a un gran compañero(a) de vida que no solo esté contigo en las buenas sino también en las malas, es adrenalínico e angustiante todo al mismo tiempo. Pero, desgraciadamente estamos expuestos a que al menos una vez en nuestra vida nos rompan el corazón, digamos que es el ciclo de la vida.

 

Se llama Daniel Herdkotz, está entrenando para la Marina de Guerra  y desde hace un mes no ve a sus familiares, amigos … ni a su novia. Para las personas que estén en una relación con alguien que ha escogido una línea de vida militar, saben que hay que esperar pacientemente el regreso de la persona amada. 

 

Desgraciadamente, la novia de Daniel no lo tuvo para nada claro. 

El joven estaba teniendo sospechas que la chica que le robaba el sueño estaba engañándolo, así que para saber de una vez la verdad decidió inventar un perfil falso en Facebook y ver cómo ella se relacionaba con aquella “persona”.

 

El resultado lastimó aún más al marino cuando se dio cuenta que su novia coqueteaba con el perfil falso y ni mencionaba que estaba en una relación.

 

El nivel de coqueteo fue tan intenso que hasta se puso de acuerdo con el “chico” del perfil en hacer una videollamada. Ella no tenía idea de lo que estaba por venir.

 
A través de un doloroso vídeo, el muchacho cuenta cómo la novia lo ha estado engañando mientras que él está lejos y que está a punto de hacer videollamada con ella. Pero, lo que la chica no sabe es que el tipo del perfil con el que ha estado coqueteando y que espera ya por fin conocer a través de cámara es nada más ni nada menos que su propio novio.

 

Daniel la llama a través de Facetime, está agitado también, nervioso… sabe que tiene que enfrentarla de esta manera.

 

“Hola, ¿quieres jugar este juego? No pensaste que sería yo, ¿no?”, dice rápidamente cuando ella responde a la videollamada.

La joven no tiene nada que decir y corta en un, dos, por tres la videollamada. El marino queda con la cara roja de rabia y frustración. 

 
Una cosa sí es cierta, como dijo Daniel… “hay muchos más peces en el agua”.

¡Fuerza compañero, no es el fin!

 

(Upsocl)

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