Es excelente, tal vez inmejorable, el momento para hacer una especie de tomografía del liderazgo opositor. Esto es posible mediante el  análisis de las reacciones del ala pirómana (llamémosla Oposición P, para no complicar las cosas) contra el ala moderada (la Oposición M), por haber firmado un principio de entendimiento con el gobierno. 
Hagamos el intento:

Cuatro gatos sin pueblo

 

La Oposición P descalifica el pacto suscrito en la Casa Amarilla con el argumento de que la Oposición M está integrada por pocos dirigentes de partidos sin respaldo popular. Una expresión recurrente fue «cuatro gatos sin pueblo». 

Al respecto hay dos consideraciones qué hacer. La primera es que cuando los opositores tipo P hacen esta clase de críticas se arrogan, explícita o implícitamente, un gran arrastre popular. Solo quien se considere a sí mismo parte de un movimiento representativo de mayorías puede referirse a otros como «cuatro gatos sin pueblo». 

¿Tiene la Oposición P el apoyo necesario para  pronunciar tales descalificaciones?  Parece que, una vez más, la Oposición P se deja llevar por la tendencia que la ha hundido ante el chavismo por más de veinte años: la sobreestimación de la propia fuerza y la subestimación de la fuerza rival. Los dirigentes se miran a sí mismos como los líderes de una poderosa mayoría, y a los adversarios como insignificantes minorías. Pero la realidad de las movilizaciones de calle e, incluso, algunas encuestas indican algo muy distinto. 

Los opositores P se atrincheran en los mejores resultados electorales que han obtenido, los de las parlamentarias de 2015, cuando alcanzaron amplia mayoría. Pero desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente, especialmente las aguas turbias de los errores, la violencia, el abstencionismo, el entreguismo, el robo de activos de la República y, ahora, de las malas compañías. No se puede seguir tomando como referencia ese 2015, sin considerar todos estos ingredientes deslegitimadores que se han ido agregando a la olla.

La segunda consideración respecto al punto de los «cuatro gatos sin pueblo» es que entre los partidos firmantes del pacto por la Oposición M se encuentra Avanzada Progresista, la tolda del excandidato presidencial de 2018 Henri Falcón. Sea por la razón que haya sido, Falcón es el opositor que más votos ha logrado meter en las urnas después de la derrota con pataleta de Henrique Capriles en 2013. Eso debería merecer aunque sea un ápice de respeto.

Payasos y cachivaches

El insulto directo se hizo presente en las reacciones de la Oposición P ante la jugada de la Oposición M. Una vocera del  hasta ahora durmiente Frente Amplio Venezuela Libre, tildó a los dirigentes M de payasos.

Una vez más se trata de una crítica sin mucha autoridad moral, pues no son pocas las «payasadas» que la Oposición P ha protagonizado este año (para no ir más atrás en el tiempo, aunque podría hacerse). Por otro lado, entre los firmantes del acuerdo se encuentra Claudio Fermín, un dirigente al que se le puede cuestionar por otras razones, pero no por payasería porque más bien se pasa de serio y formal.

En el afán de desacreditar el entendimiento, algunos voceros de la Oposición P están diciendo que los líderes de la Oposición M son cachivaches políticos. Curiosamente, se trata de los mismos voceros P que le dieron vivas a Henry Ramos Allup a propósito del reciente 78 aniversario de Acción Democrática, y los mismos que celebraron la designación de Gustavo Tarre Briceño como «embajador ante la OEA» y de Humberto Calderón Berti, como «embajador en Colombia». Igual que en los puntos anteriores, vendría bien un poquito de coherencia.

Es un negocio

Otra buena cantidad de las críticas emitidas por gente de la Oposición P respecto a los dirigentes firmantes de la Oposición M apuntaron a su integridad moral, al señalar que todo fue parte de un gran negocio, es decir, que el gobierno les pagó por prestarse a una parodia de diálogo.

Una vez más pistonea la autoridad moral, pues la Oposición P, asociada con gobiernos y corporaciones extranjeras, no ha dejado títere con cabeza en lo que a «negocios» se refiere, tristemente, en detrimento del patrimonio público, como ha ocurrido con Citgo, bonos 2020 de Pdvsa, Monómeros, depósitos en oro en Inglaterra y otros casos que aún no han estallado públicamente. Por si fuera poco, los P han sacado provecho incluso a los fondos privados, como ocurrió con la llamada ayuda humanitaria.

Por supuesto que en las próximas horas y días seguirán sumándose opiniones de la Oposición P contra la Oposición M. Ahora es cuando habrá material para más tomografías.

(Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV)

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