Como suele decirse, parece que para la oposición llueve y no escampa. Los escándalos se suman para configurar un momento de catástrofe interna.

 

Las fotos del autoproclamado Juan Guaidó con cabecillas del grupo narcoparamilitar los Rastrojos han causado ya daños graves en su, de por sí, debilitado liderazgo. Los esfuerzos del mismo autoproclamado, de sus “diplomáticos” y del aparato mediático que está a su servicio por encubrir el hecho no han dado los resultados esperados.

 

De poco ha servido que el presidente colombiano lo llame “titán” y “héroe”, y que la prensa del capitalismo hegemónico haya recurrido a todas las tretas disponibles para no afectarlo. Las explicaciones son débiles y después de la denuncia inicial han aparecido otros elementos probatorios.

 

Las críticas no solo han venido desde el lado revolucionario. Muchos opositores honestos y conscientes de los riesgos que implica el control paramilitar de la política en un país se han sumado al coro.

 

El escándalo no es solo para Venezuela. El caso dejó en evidencia al gobierno de Duque y Álvaro Uribe en su alianza inseparable con el narcoparamilitarismo. Los adversarios internos de este par están trabajando para aprovechar las grandes torpezas cometidas por ellos y torpedear su aún muy sólido apoyo electoral.

 

La “embajadora” entreguista

Otro caso que causó desarreglos internos fue el de la “embajadora” designada por Juan Guaidó en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Vanessa Neumann, quien recomendó bajo perfil en la reclamación centenaria de Venezuela  sobre el territorio Esequibo a cambio de apoyo internacional para el gobierno del autoencargado. La “diplomática”, que habla con fuerte acento inglés y tiene doble nacionalidad (venezolana y estadounidense)  se refirió al territorio como “el Esequibo de Guyana”.

 

Aparte del tema en sí, que es muy sensible, las inapropiadas palabras de la supuesta embajadora dejaron en claro cuál sería la tónica de la política exterior de un gobierno de la derecha. Para muestra, un botón: la señora Neumann ha sido ejecutiva de corporaciones y agencias vinculadas a los intereses estadounidenses y del capitalismo hegemónico en general.

 

Según el blog de periodismo de investigación LaTabla, que dirige Víctor Hugo Majano, una de sus empresas, Asymetrica, está vinculada al movimiento paramilitar de Colombia, de la mano de Álvaro Uribe Vélez.

 

Tintori “speaks” más de la cuenta

Para completar –por lo pronto- la lista de acontecimientos negativos para la imagen de la oposición, tenemos que Lilian Tintori, la esposa del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, habló más de la cuenta en uno de los tinglados montados alrededor de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas con el propósito de hacer ver al mundo que Venezuela tenía dos delegaciones diferentes en ese encuentro anual de los países.

 

Hablando en inglés, como corresponde a quien ha recorrido el mundo varias veces clamando por los derechos de su esposo, Tintori soltó que en los sucesos de febrero (los mismos en los que Guaidó se tomó las fotos “incómodas” con los paracos) la oposición fue respaldada por grupos irregulares paramilitares.

 

Al notar el aspaviento que se armó, Tintori intentó aclarar, asegurando que no quiso decir lo que dijo y que todo fue consecuencia de su mal manejo del inglés. Naturalmente, la prensa hegemónica, una vez más, volteó para otro lado y trató a la mujer (a la que califican como activista de los derechos humanos) con guante de seda. Aún así, el descalabro es mayúsculo y abona al cuadro crítico que padece la oposición tras casi nueve meses de  esfuerzos por derrocar al gobierno constitucional de Nicolás Maduro.

 

(Clodovaldo Hernández / LaIguana.TV)

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