En la presente iguanografía se exponen datos para explicar qué se esconde tras los movimientos migratorios en el continente. Esto a propósito de que a partir del año 2017 algunos de los gobiernos bandera de la derecha continental, entre ellos Panamá, Guatemala y de forma más reciente Chile, Perú y Ecuador, han impuesto medidas restrictivas para el ingreso de venezolanos en su territorio. Sin embargo, los movimientos migratorios representan un negocio en los mencionados países, lo que no convierte en una casualidad el abultamiento de cifras de migrantes.

 

Algunos de estas naciones se escudan en limitaciones para la atención del llamado “éxodo venezolano” que tanto se ha mencionado en un sinfín de titulares en los medios hegemónicos. Otros emplean estas nuevas “medidas de control” como un mecanismo de presión contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, en su apuesta por un cambio de régimen en Venezuela.

 

Además de los argumentos esgrimidos, la migración venezolana se ha convertido en un mecanismo para captar financiamiento por parte de la oposición venezolana, gobiernos, ONG, entre otros, que explotan esta situación, al tiempo que obvian los perniciosos riesgos a los que están expuestos los migrantes.

 

Al respecto, el canciller venezolano Jorge Arreaza dijo: «Mientras Acnur manipula estadísticas para abultar los recursos que recibe por la migración y la ONU no se pronuncia contra el bloqueo que la origina, en Colombia, Ecuador y Perú, los migrantes venezolanos son blanco de precarización laboral y explotación».

 

El 14 de diciembre de 2018 se dio a conocer el Plan de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela (Rmrp), diseñado por Acnur y la OIM. En la siguiente iguanografía se explica con más detalles los datos referentes a cada uno de los países.

 

(LaIguana.TV)

 

 

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