El defensor del lector del diario español El País reconoció que culpó erróneamente al Gobierno venezolano de quemar los camiones de la ayuda humanitaria, el 23 de febrero pasado y admitió que el periódico «nunca lo rectificó pese a demostrarse que no era cierto».

 

Carlos Yárnoz, un periodista con 36 años de trayectoria en el diario madrileño, comparó lo ocurrido con las minas que quedan ocultas después de las guerras y estallan repentinamente. «Cual artefactos explosivos enterrados tras las guerras, los datos erróneos no rectificados quedan peligrosamente emboscados. Sin embargo, cada una de esas bombas periodísticas durmientes puede estallar en cualquier momento para dañar la credibilidad de quien la difundió. Le acaba de ocurrir a El País», expresó el comunicador que ocupa el cargo de defensor del lector desde enero de este año.

 

«El País publicó en febrero que el régimen chavista quemó camiones de ayuda humanitaria para Venezuela y nunca lo rectificó pese a que después se supo que fueron activistas de la oposición los que provocaron el incendio. Siete meses después, un lector nos lo echa en cara y destapa el soterrado obús», dice la nota publicada este domingo.

 

Yárnoz intentó reconstruir los hechos sin renunciar al sesgo que caracteriza a la línea editorial del medio, marcadamente favorable a la oposición, culpando al Gobierno nacional de la carga de violencia de los hechos. Escribió que «fuerzas chavistas y opositores se enfrentaron el 23 de febrero en puntos fronterizos entre Venezuela y Colombia, porque el régimen de Nicolás Maduro quería impedir por la fuerza la entrada en su país de camiones con ayuda para los venezolanos. Varios vehículos fueron incendiados en el puente Francisco de Paula Santander, que une Cúcuta (Colombia) y Ureña (Venezuela). De inmediato, Juan Guaidó —líder opositor desplazado a la zona—, EEUU y autoridades colombianas acusaron a los chavistas de quemar esos vehículos. Al día siguiente, El País dedicó tres páginas a lo ocurridos, así como una crónica sobre el terreno titulada El puente Simón Bolívar, epicentro del caos, firmada en Cúcuta por Santiago Torrado».

 

Añadió Yárnoz que luego, en el editorial del 25 de febrero titulado Ayuda humanitaria, el diario incluyó esta afirmación: “El régimen ha dejado al descubierto su cara más miserable al quemar algunos camiones cargados de medicinas y alimentos”. 

 

Reseñó que «el problema surgió porque días después —el 10 de marzo— The New York Times publicó un exhaustivo reportaje titulado ¿Quién fue el responsable del incendio de la ayuda humanitaria para Venezuela?, en el que se demostraba —con videos incluidos— que fue el trapo incendiado de un cóctel molotov lanzado por un opositor el que originó las llamas». 

 

Según el largo mea culpa, tanto Javier Lafuente, quien coordinó desde México el despliegue informativo de aquellos días, como Francesco Manetto, corresponsal jefe de El País en Colombia para la Región Andina y Venezuela, dieron y dan “toda la credibilidad” al trabajo del NYT. 

 

Yárnoz citó a Lafuente, cuando dijo que la del diario estadounidense fue “una información impoluta”, y que la aclaración de ese medio marcó un punto de inflexión en el terrible drama que sufren los venezolanos. “El episodio de la frontera ha sido el más controvertido en Venezuela desde que comenzó el año”, asevera Lafuente. 

 

El defensor se pregunta ¿por qué, entonces, El País no dedicó más esfuerzos para aclarar lo sucedido? “El error fue no haber hecho un ejercicio como el que hizo el NYT”, reconoce Lafuente.

 

Manetto cuenta que se percataron de la importancia de lo ocurrido al ver lo publicado por ese diario, pero que, para entonces, los reporteros de El País ya estaban enfrascados en otras noticias relevantes, como los cortes de electricidad que empezaron el 7 de marzo en Venezuela.

 

Yárnoz calificó como “extraño” que el periódico no rectificara la frase del editorial. 

 

Aclaró que normalmente, el defensor del lector no acostumbra comentar ni valorar los contenidos de los editoriales, porque estos expresan la opinión del periódico y, por tanto, son responsabilidad última de la directora, si bien son anónimos por su propia naturaleza. Indicó que esta vez lo hizo excepcionalmente  porque no se trata de un punto de vista, sino de un hecho que resultó ser equivocado. 

 

«Hace dos semanas, el lector Jorge Martínez me espetó: ‘Me gustaría saber si (el periódico) rectificó (porque) se basó en hechos no confirmados que acabaron siendo falsos’. El cuarto principio ético de El País, recogido en su Libro de Estilo dice: ‘El medio informativo ha de ser el primero en subsanar los errores cometidos en sus páginas y hacerlo lo más rápidamente posible y sin tapujos’. Esa norma básica refuerza la credibilidad del medio. Si los lectores ven que se rectifican los errores, se multiplica la fe en lo que leen. No se hizo esta vez. La falta es más significativa porque afecta a un asunto tan sensible y controvertido como el de Venezuela».

 

Es obvio que el diario no lo hizo rápidamente (tardó siete meses en tocar el tema de nuevo), pero según Yárnoz, «nunca es tarde para desactivar una bomba durmiente y eliminar así una amenaza latente para la credibilidad del diario».

 

(LaIguana.TV)

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