“¿Si las sanciones generales evidentemente no funcionaron en el mundo y obviamente no están funcionando en Venezuela, cuál es entonces el camino?”, es una de las preguntas que formuló el economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, quien criticó las medidas coercitivas y unilaterales impuestas por Estados Unidos contra el país suramericano.  

 

León se refirió al fracaso que ha constituido la aplicación de sanciones para producir un cambio de régimen, en países tales como Cuba, Corea del Norte e Irán. A propósito de esto, el economista se preguntó lo siguiente, en relación al caso venezolano: “¿Qué cambio ha generado en la relación de poder político interno en estos 9 meses?”.

 

“Es obvio que esa vía no resuelve el problema, sino lo empeora. Decir que aunque las sanciones no saquen al gobierno ʽes mejor sancionar que no hacer nadaʼ parte de un error dramático. No es verdad que sea mejor castigar también al pueblo, sabiendo que no resuelves el problema, pero que si le empeoras su vida. Es pedir un sacrificio inútil y absurdo”, consideró.

 

En relación a esto, destacó que se trata de una posición “injusta e inaceptable, típica de quienes ven ese sacrifico desde afuera, sin que los afecte a ellos y a sus hijos”.

 

Además, indicó que es un error “pensar que rechazar las sanciones significa pedir que no se haga nada”. En este sentido, afirmó que es necesario “articular internamente”.

 

“La alternativa a las sanciones no es la cobardía, que usualmente mira todo desde lejos. Es la valentía que exige luchar y negociar ahí, adentro”, concluyó.

 

(LaIguana.TV)

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Entiendo y comparto el sentimiento de quienes exigen un cambio político. Pero ese deseo necesita acciones inteligentes, no sacrificios inútiles. Lo que ha demostrado la aplicación de sanciones generales a regímenes autoritarios, es que lejos de sacarlos del poder los apuntalan, mientras el impacto de las sanciones empeoran la situación que viven esos pueblos. Basta mirar la experiencia de Cuba, sancionado por varias décadas y la revolución aún ahí. Las primeras sanciones aplicadas en Korea del Norte fueron al abuelo del dictador actual, y el gob está ahí. Irán las recibió a la caída del Sha de Irán y ahí están. Sin ir tan lejos, las sanciones aplicadas a Vzla: qué cambio ha generado en la relación de poder político interno en estos 9 meses? No se trata de una crítica abstracta. Nadie está diciendo que está hecho con mala intención o que no hay que hacer nada y basta con quitarlas. Pero es obvio que esa vía no resuelve el problema, sino lo empeora. Decir que aunque las sanciones no saquen al gob “es mejor sancionar que no hacer nada” parte de un error dramático. No es verdad que sea mejor castigar también al pueblo, sabiendo que no resuelves el problema, pero que si le empeoras su vida. Es pedir un sacrificio inútil y absurdo. Es una posición injusta e inaceptable, típica de quienes ven ese sacrifico desde afuera, sin que los afecte a ellos y a sus hijos. Es una posición morbosa, que termina justificando que se castigue a un pueblo, ya suficientemente castigado, para tener al menos el fresquito de que algo pierden también los malos. Lo que no se dan cuenta es que ellos pierden mucho menos que el pueblo y el país y ganan en cambio mas poder. Pero el segundo error es pensar que rechazar las sanciones significa pedir que no se haga nada. Claro que hay que hacer, pero se trata de articular internamente, fortalecer la capacidad de defender derechos adentro, fracturarlos y construir una oferta integral de garantías de poder, integridad y recursos al sector que realmente puede presionarlos a negociar una salida. La alternativa a las sanciones no es la cobardía, que usualmente mira todo desde lejos. Es la valentía que exige luchar y negociar ahí, adentro.

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