La presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, dijo este viernes que implementarán medidas para frenar a supuestos grupos subversivos en el país. 

 

«Este Gobierno transitorio tiene como labor principal la de pacificar a nuestro país», señaló la autoproclamada presidenta interina desde el Palacio de Gobierno, en La Paz.

 

Yáñez, quien encabeza el Gobierno de facto tras el golpe de Estado, señaló que han identificado «grupos subversivos armados, conformados por súbitos extranjeros y compatriotas de algunas regiones en conflicto».

 

Según la presidenta de facto, estos grupos serían los responsables del bloqueo de los servicios básicos, como la falta de combustible en los surtidores del departamento de La Paz, que formarían parte de una estrategia para «asfixiar a las capitales».

 

Áñez también denunció «agresiones físicas a instalaciones nacionales», realizadas en ductos y plantas estratégicas de hidrocarburos.

 

Medidas «constitucionales»

 

La presidenta de facto anunció la implementación de «medidas constitucionales» para restaurar el orden público y el «normal desarrollo de la actividad económica».

 

«Estamos haciendo absolutamente todo en coordinación, unidad, con nuestros hermanos policías y nuestro Ejército, porque así las circunstancias lo ameritan», dijo.

 

(RT) 

 

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