Netflix y Venezuela son parte de la lista de los peculiares nombres registrados por el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil  en el 2019. ¿Qué se esconde detrás de esas elecciones?

 

El Reniec dio a conocer este viernes los nombres que escogieron algunos peruanos para ponerle a sus hijos e hijas.

 

Un bebé ha sido llamado este año Odebrecht, la empresa brasileña cuestionada por pagos ilegales a políticos de diversos países a cambio de favores en licitaciones de obras de construcción.

 

Además, cuatro padres de familia decidieron llamar a sus hijos Alan García, el ex presidente que se suicidó en abril de este año en medio de una diligencia de allanamiento del Ministerio Público en su vivienda.

 

La mayoría, 38.307 padres peruanos, optó por nombrar a sus hijos Paolo en homenaje al futbolista Paolo Guerrero.

 

En segundo lugar está Luis Miguel, con 27.986 nombres, el cantante mexicano cuya biografía se expuso en una serie de Netflix.

 

En tercer lugar está el nombre de la ex candidata presidencial que estuvo presa Keiko Fujimori, con 4.265, y en cuarto lugar Gallese, el apellido del arquero de la selección de fútbol.

 

Mientras que 16 padres prefirieron nombrar a sus hijos Joker, el nombre de la película taquillera que se estrenó este año.

 

¿Cuáles son las motivaciones?

 

El psicólogo Christian Martínez explica que detrás de los nombres hay una identidad y estos representan lo que desean los padres para sus hijos en el futuro.

 

“Un nombre forma parte de una identidad y cualquier padre quiere que sea único. El nombre a veces se repite en la cadena familiar, como una herencia, un legado, y porque así se construye la identidad y la pertenencia a una familia. Muchos padres ponen el nombre del abuelo a sus hijos porque para ellos esa persona tuvo un fuerte significado en sus vidas y quieren que se conserve el nombre a través del tiempo», detalla.

 

Antes de cuestionar los nombres que algún padre elige, Martínez resalta que hay que comprender el contexto sociocultural de todos para entender la elección de un nombre.

 

“Durante incursiones militares en diferentes lugares del país, muchos escuchaban la palabra comandante, por ejemplo, y optaron por llamar a sus hijos así”, comenta.

 

No olvidemos el personaje llamado Madeinusa que interpretó Magaly Solier en la película del mismo nombre.

 

El psicólogo indica que debido a que en Perú hay una carencia de identidad nacional, muchos no prefieren llamar a sus hijos Atahualpa, Huáscar o Tupac.

 

“Creo que un ejercicio importante que todos debemos hacer en algún momento es preguntar a nuestros padres por qué nos colocaron esos nombres. Eso va a enriquecer la identidad y la pertenencia a una familia”, explicó.

 

(El Comercio)

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